A la mañana siguiente Ahinoa se cambió al despertarse y bajó a prepararle el desayuno a la niña, al ser sábado planeaba llevarla de paseo. Cuando entró a la cocina se encontró con Theodore sentado en el mesón de la cocina tomándose una taza de café, le dio los buenos días y seguidamente se sumergió en los gabinetes y en la nevera buscando los ingredientes que necesitaba. Quería prepararle desayuno a Dottie y había pensado en tostadas a la francesa y una omelette, sentía la mirada de Theodore sobre ella lo que la ponía nerviosa y algo torpe; tuvo que respirar profundamente y concentrarse en sus labores, una vez terminó de cocinar, cubrió todo y subió a buscar a la niña, al pasar a su lado para salir de la cocina, él le impidió el paso para decirle: –Te ofrezco disculpas por mi comportam

