Al otro día entró con duda a la tienda, no sabía sí todavía conservaba el trabajo, sin embargo, él la trató como siempre sin mencionar lo ocurrido entre ellos.
En realidad, pasado un tiempo, su relación no iba nada bien, habían tenido algunas discusiones porque él se insinuaba con cada mujer que entraba a la tienda, aunque siempre la convencía de que era su estrategia para vender más.
–No entiendo como esperas que acepte salir contigo si no dejas de coquetear con todas las mujeres que entran aquí, eso me parece una falta de respeto.
–Es mi estrategia de mercado, con cada una que atiendo amablemente se lleva al menos una prenda, así que da resultados.
–Además, ¿dónde te metes las tardes que te desapareces temprano?
–Oye, cuando seas mi novia te daré explicaciones, antes no.
–Es que me dejas a mí la responsabilidad de cerrar las cuentas y la tienda, esos días se me hace bastante tarde y me es muy difícil conseguir transporte público.
***
Ya habían transcurrido seis semanas desde su desafortunada noche con el señor Boulton, leyó sobre él en la prensa y confirmó que la rubia que puso la queja contra ella logrando dejarla sin ese empleo que le gustaba mucho, era su prometida, porque estaba anunciando su pronto enlace matrimonial con el exitoso magnate.
Se levantó de la silla del comedor, de pronto se sintió mareada y no pudo retener en su estómago lo que había consumido de desayuno, se extrañó mucho, no lograba entender por qué ese día sufría indigestión si había comido algo ligero, se tomó un digestivo y salió a trabajar a la tienda.
El resto de ese día continuó con el malestar y cuando una cajera de la tienda, con la que se llevaba bien, le comentó que parecía una embarazada con tanto malestar, se alarmó, sacó cuentas y se percató de que su período no había llegado y tenía más de una semana de retraso, sin esperar más fue a la farmacia y se hizo tres pruebas caseras con el mismo resultado: Positivo en cada una de ellas.
Sintió que el piso se abría a sus pies, no estaba preparada para afrontar un embarazo, todas las circunstancias estaban en su contra y es que ni sabiendo quién era el padre de su criatura, podía presentarse y decirle que esperaba un hijo de él.
Por otro lado, debía mantener a su abuela materna, ya que, desde hacía algún tiempo, la granja solo reportaba pérdidas y ella, aun siendo la hija de un hombre adinerado, no podía contar con él ya que su madrastra se había encargado de que su padre se desentendiera de ella; así que era imposible acudir a él solicitando ayuda, solamente una vez lo intentó, pero lo que obtuvo fue rechazo y burlas por parte de la esposa de su padre.
Ahora con los resultados de su malestar en la mano, decidió renunciar a la tienda y aceptar un trabajo de ayudante en una guardería donde más adelante podría tener también a su bebé; no ofreció ninguna explicación, solo anunció que debía retirarse porque necesitaba más tiempo libre para cuidar a un familiar enfermo.
Wilson trató de persuadirla esa misma noche cuando fue a su casa para convencerla de regresar, incluso rompió en su cara la carta de renuncia que ella había dejado en la tienda, ante su negativa le dijo que no le daría ninguna indemnización porque había abandonado su lugar de trabajo sin justificación:
–De acuerdo Wilson, has lo que te parezca, no puedo regresar.
–No te aceptaré, así vuelvas de rodillas rogando que te devuelva el empleo.
–De acuerdo, gracias por el aviso.
Wilson le comunicó lo sucedido a Raquel y esta le dijo que igual no debía dejar de vigilarla y que le reportara sin demora, cada paso que Ahinoa diera.
***
Los preparativos de la boda de Theodore Boulton avanzaban rápidamente, en un mes estaría casado con una mujer que realmente no le convencía aun, él tenía recuerdos de esa noche y cuando estaba con Raquel la sentía diferente.
Era como si fuera otra mujer ahora, aunque no habían tenido mucha intimidad debido a los recientes malestares de su embarazo; no obstante, debía reconocer que eso si le alegraba ya que le entusiasmaba mucho ser padre.
La boda se celebró con mucha cobertura de la prensa, Ahinoa observó cada foto publicada del gran evento y tocándose su vientre, pensó que una vez más, estaba sola contra el mundo.
El embarazo avanzaba, Raquel fingía a la perfección ya que incluso tomaba las mismas vitaminas que le indicaban a Ahinoa; meses después, la secretaria del médico le informó que Ahinoa tendría una hembrita y cuando Theodore se enteró se puso muy contento y enseguida mandó a decorar una habitación para su hija, Raquel estaba encantada y muy feliz, tenía todo lo que deseaba.
Cumplidos los nueve meses, se le presentaron los dolores del parto y fueron terribles para Ahinoa, porque se intensificaban cada vez más, tomó un taxi y se fue al hospital portando el bolso que había preparado para la ocasión, la ingresaron y pasadas unas horas, al fin el médico le dijo que estaba lista y comenzó a pujar, nació su niña y quedó agotada realmente.
Cuando despertó solicitó verla y la enfermera salió a buscarla; transcurrido un largo rato llegó el médico con el rostro muy serio diciendo que su niña no aparecía, la estaban buscando por todo el hospital y no la encontraban; Ahinoa creyó morirse al saber que su Dorothy había desaparecido.
***
Ese mismo día, Raquel fingió a la perfección los dolores de parto, la trasladaron a una clínica y como todo estaba preparado previamente, le avisaron a Theodore bastante tarde por lo que no pudo estar presente al momento del nacimiento; estaba disgustado, además, durante todo el embarazo la actitud de su esposa lo tuvo descolocado totalmente.
No le permitió dormir con ella, no podía acariciar su vientre, no asistió a ninguna cita de control, realmente le molestaba todo lo sucedido con Raquel en esa etapa; sin embargo, cuando pusieron a su hija en sus brazos, su emoción fue tan grande que olvidó las circunstancias por las que no estuvo presente al momento de su llegada al mundo ni durante su proceso de gestación.
Raquel le pidió que le pusiera el nombre y él enseguida dijo: Dorothy Boulton.