Tengo un ataque de valentía y decido arrodillarme, escucho como gruñe al verme en el suelo y aún no lo he tocado.
Bajo su pantalón de chándal poco a poco, y sale su m*****o, está orgulloso apuntándome.
Abro mi boca y saco mi lengua para ponerla en la punta, Sebas echa su cabeza hacia atrás y jadea cuando empiezo a succionar.
No tengo mucha experiencia en el oral, pero doy lo mejor de mí.
Juego con su tallo, pongo mis manos y la humedad de mi saliva ayuda, Sebastián recoge mi cabello en su mano y se empuja más profundo, lo miro a los ojos y me aguanto las arcadas, hasta que empieza con un vaivén en mi boca, se siente genial, mi centro palpita y siento como la humedad se hace presente.
- Oh Bella -dice mientras lo succiono- relaja tu garganta -me pide mientras se empuja más adentro de mí- ¿puedo correrme?-me pregunta y como puedo hago un asentamiento de cabeza, y entonces lo siento, siento como una viscosidad pasa a través de mi garganta, es un poco salado y a la vez dulce, me siento un poco extraña pero trato de no demostrarlo.
- Creo que ya te ayude bastante - me levanto del suelo y limpio mi boca.
- Creo que no - me carga y me pone sobre la isla de la cocina - aún no - dice mientras abre mis piernas y se asegura que esté lo suficientemente húmeda para recibirlo mientras se introduce en mí. Sus embestidas son fuertes y sus manos en mi cadera se aprietan.
Mis manos van a su espalda y lo lastimo sin querer hacerlo, cuando el orgasmo llega arrasando con todo a su paso, es muy excitante escucharlo jadear, como pega su frente a la mía mientras tiene mi cabello en sus manos, cuando abre la boca y cierra sus ojos y corre su cabeza hacia atrás.
Se corre dentro de mí y una alarma suena en mi cabeza, el maldito preservativo, tengo que comprar anticonceptivos de emergencia, esto no puede volver a pasar.
- Te ves tan sexy, con mis líquidos dentro de ti - me dice mientras juega con sus dedos en mi botón, lo estimula y mis piernas tiemblan, lo veo sonreír.
Me besa mientras sale de mí y busca algo con que limpiarme.
- Sebastián, necesito irme -le digo mientras bajo de la encimera con mucho cuidado de no lastimarme.
- Ok, vamos - toma mi mano y busca una camisa para ponerse mientras entro al baño a organizarme un poco para verme presentable.
Salimos en su auto para mi casa, al bajarme me detiene para darme un beso.
- Es la última vez Sebastián - le advierto, tengo novio y tengo que dedicarme a construir algo entre nosotros si quiero que funcione.
- La última vez - me dice mientras me roba otro beso.
Salgo del auto, y entro rápido a mi casa, creo que estoy logrando que nadie me vea en la camisa de un hombre cuando mi hermana habla.
- Que bien te queda la camisa negra hermanita - pasa por mi lado y continúa bajando la escalera.
No le respondo y entro a mi cuarto para bañarme y tratar de descansar un poco.
Mi teléfono suena con un mensaje de texto de mi profesor.
- Esta tarde tenemos reunión, no lo olvides... - ¡La maldita reunión!
- ¡Ok! Señor Wood - escribo y me tiro a la cama.
Esta noche fue espectacular, no me siento nada culpable por haberme ido con mi profesor, pero no debí hacerlo. Se supone que tengo que crear un vínculo con Luca y lo estoy creando con mi profesor.
Miro la hora en mi teléfono y es casi medio día, necesito tomar un baño y alistarme para la dichosa reunión.
Me baño y me alisto en menos de una hora, aplico poco maquillaje y trato de priorizar la ropa cómoda. Tengo el cuerpo demasiado adolorido y muy marcado, de alguna manera tengo todas las huellas de Sebastián sobre mi piel.
Tomo mi bolsa y algunos documentos, para bajar a almorzar.
Mamá y papá me miran diferente, algo raro está pasando.
-¿Quién es? - pregunta papa y miro a mi querida hermanita.
- ¿A qué te refieres? - Me siento a esperar que acomoden mi plato en la mesa.
—¿Con quién estás saliendo? —pregunta papa sin mucho rodeo.
Recibo la comida en mi plato y me debato entre decir la verdad o no.
-Luca, me pidió que fuera su novia y le dije que si - mama sonríe y se levanta de la silla para besar mi mejilla.
- Hija, Luca es perfecto para ti - me dice mamá y vuelve a la mesa.
- Quiero que lo traigas a la casa, quiero hablar con él, esta noche - niego.
- No puedo, papá, tengo reunión de un caso esta tarde. Quizás mañana o el otro fin de semana. Ya conoces a Luca, ¿para qué quieres que venga tan urgente? - quiero embutirme de comida y evitar hablar, no sé por qué abrí mi bocotá.
- Luca, es tu novio, necesito que me diga cuáles son las intenciones que tiene contigo - ruedo los ojos.
- Papá, no estamos en el siglo uno. Ya estoy grande para estas cosas - bebo mi jugo. Me limpio con la servilleta y me levanto - tengo que irme — beso la frente de papá y mamá y miro a Carla prometiéndole que voy a desquitarme.
Me lavo los dientes antes de salir y busco mi auto en el estacionamiento.
Llego muy puntual a la sala de debates, cuando llego no hay nadie, ni siquiera Sebastián. Me siento, quizá llegue muy temprano.
Tocan la puerta y entra Sebastián con una sonrisa.
- ¿Qué haces aquí? - me pregunta.
- Tenemos una reunión, me enviaste un texto recordándome - Lo veo sonreír.
- Quizás por equivocación cancelé la reunión sin querer - me levanto, tomo mi bolso y trato de salir de la sala - ¿Por qué te vas?
- Sebastián - suspiro - no estoy para juegos en este momento.
-Te invito a un lugar. Solo los dos, sin sexo. Si no quieres - me toma de la mano.
- Es mejor que no, estoy demasiado cansada - miro mi mano enlazada con la de él.
- Puedes dormir un rato, mientras llegamos - se acerca y corre un mechón de mi cabello detrás de mi oreja - ¿Vamos? - respira cerca de mi boca - ¡dime que sí! - deposita un beso casto en mis labios - ¡dime que sí! - otro beso y sonrio.
— ¿Sin sexo? - pregunto mirándolo a los ojos y lo veo sonreír mientras muerde su labio inferior.
-Sin sexo... si no quieres... —susurra.