CAPITULO 5

1059 Palabras
Llegamos a un conjunto de edificios, demasiado lujosos y muy bonitos. Hay seguridad por todas partes. Creo que es lo más importante de todo. Entramos a un estacionamiento y Sebastián abre la puerta del auto para que baje. Me ofrece la mano y la tomo mientras caminamos hacia el ascensor. Pone un código y hunde el piso a donde nos dirigimos. Sonrió, quizá me encuentro un poco sonrojada por la situación en la que estamos, pero también estoy un poco emocionada. Llegamos a su apartamento, apenas cerramos la puerta, nos volvemos a besar. Estaba equivocada al pensar que este hombre no era apasionado. Y se detuvo. Me confunde un poco. ¿Por qué carajo se detiene? -¿Quieres un poco de vino? - ¿Vino?, sonrió. - No quiero vino, Sebastián - fui muy directa, pero a la mierda. -¿Algo de tomar? ¿Alguna cosa?—niego y muerdo mi labio, más por instinto. - Ok... estaba tratando de ser un poco servicial. Estoy nervioso —sonrió. - Yo también estoy nerviosa - me acerco. Me acerco a sus labios, quiero seguir besándolo. Pasa sus manos por mis brazos en un pequeño roce, y baja mi vestido. No deja de besarme hasta que el vestido está en el suelo. Me mira en mi tanga color n***o, sé que soy bonita, no me sonrojó por la forma en que me mira. Va quitando su ropa, ninguno de los dos habla, quiero que este momento no se detenga, me carga y me pone en el sofá, no importa no llegar a la cama, lo necesito dentro de mí, ahora mismo. Baja a mi centro, tiene una lengua experta. - Sabes exquisito, Bella. Logro escucharlo mientras muerde mis labios bajos, se concentra en lo que hace, gimo como nunca, sabe hacerlo muy bien. Veo cómo saca su m*****o de su ropa interior, necesito tragar, se ve exquisitamente grande. Busca un preservativo en su pantalón y lo pone, puedo jurar que no lo cubre del todo. Se introduce en mí, y siento cómo me llena, es wow, no tengo palabras para describirlo. - Eres muy estrecha... - Cierra sus ojos. — O eres muy grande - jadeó. Empieza un vaivén y estoy por correrme, creo que es la excitación del momento, tomo su espalda y la aprieto, él se acerca a mi boca, siento cómo me corro, es delicioso, él continúa mirándome a los ojos. —Eso estuvo bien —sonríe. No hablo, quiero que no pare, quiero que me reclame. Se sienta en el sofá, para que yo me siente sobre él. Empiezo a cabalgarlo, jugando con su m*****o dentro de mí, hago círculos y me toco mi botón de placer. Él pone su boca en mis senos y muerde, se siente exquisito. Siento cómo le pega a mi trasero con sus manos, esto se siente bien, los sonidos están por todo el apartamento, es duro, caliente y excitante el momento. Me toma como una muñeca, me pone allí y allá, de todas las formas posibles, me duelen las piernas, mi trasero, mi centro, estoy cansada, no sé en qué momento daño mi ropa interior, ni tampoco donde quedo. No sé cuantos preservativos hemos usado, ha sido gratificante tener esta noche, sé que mañana no voy a poder levantarme de la cama, pero ha sido una de las mejores noches de mi vida. La mañana llega, estoy envuelta en sus brazos y sus piernas. Tengo que irme, es en lo primero que pienso. Me levanto despacio, no quiero despertarlo, levanto mi ropa y me visto lo más rápido que puedo, pido un Uber y salgo de su apartamento como puedo. No entiendo muy bien lo de la seguridad. Pero piden mis documentos para poder irme. Llego a mi casa en el Uber, y trato de que nadie me vea entrar de esta manera. A papa le daría un infarto verme como estoy en este momento. En casa me visto para ir a la universidad, siento un poco de molestia en mis piernas, pero de recordar el porqué, la sonrisa se asoma en mi rostro. Conduzco hasta la universidad, muy tranquila y con el rostro brillante. Cuando llego me encuentro con Lucí. - Hola, mi chica, buenos días, ¿y esa cara? - Hola, lucí, ¿cuál cara? - Esa, de recién follada. - Amiga, si supieras la maravillosa noche que tuve... - no puedo evitar contarle a mi mejor amiga. La noche fue espectacular y Sebastián folla como los mismísimos dioses. Le cuento todo a mi mejor amiga, cómo fue el maravilloso sexo con Sebastián, ella escucha atenta y escucho cómo grita algunas veces. -¿Entonces?... ¿Folla de maravilla el teacher? — Luci... esto no puede salir de aquí - le pido. - Claro que no, Ana. No tienes que decirlo - suspiro - ¿Por qué saliste de su apartamento sin despedirte si todo fue tan magnífico? — Porque tengo mis sentimientos confusos. sabes que Luca... - Luca, nada. Ana. ¡Luca, es un idiota! Llevas años esperando por él, ¿por qué tienes que ser tú la que dé el primer paso? ¿Por qué tienes que esperar por él?, en primer lugar. - Es la persona que quiero para mi vida. Luci, necesito casarme y no hay nadie mejor que Luca. - Tienes que casarte por amor. Ana, por amor. - Yo lo amo - miro a mi mejor amiga a los ojos. - No lo amas. Ana, y él tampoco te ama a ti. Perdóname, pero alguien tiene que decírtelo — hace una rabieta, siempre es igual cuando sale el tema de Luca a relucir. —Mejor hablemos de otra cosa —me mira con el ceño fruncido. - Cuéntame, ¿cómo te va con tu nuevo ligué? —La veo sonreír. Me cuenta de las locuras que ha hecho con el nuevo amor platónico. Viro mis ojos de vez en cuando. Mi mejor amiga es la locura total y lo peor de todo es que nunca se arrepiente de lo que hace. Hasta parece divertirse cuando se equivoca. - Solo ten cuidado - le pido. - Sabes cuál es mi lema, cariño. - Si no funciona, sirvió de experiencia - decimos las dos al mismo tiempo. Terminamos riéndonos de todas las locuras que hacemos las dos cuando, escuchamos que alguien se acerca.
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