La palabras de mi padre, llegan a mi mente: «Espero que aceptes y no por mí, sino por tu hija. Cuando la recuperes, querrás darle un buen futuro y créeme, que la empresa es una excelente oportunidad para ello». —Entonces, señorita. ¿Va a firmar los documentos?. —Presiona el abogado. Suspiro y Eliza me da un apretón en el hombro, haciéndome saber que me apoya. —¡De acuerdo!. —Respondo, soltando el aire. Los tres me sonríen, mientras me acerco a firmar lo que me pide el abogado. —Perfecto. Con la señora Solis, aquí presente, puede coordinar la entrega de las llaves del departamento y cuando se sienta lista, puede tomar posesión en la empresa. La cuenta quedará abierta en un par de días, así que del banco le van a comunicar, al teléfono de su abogada. —Concluye, guardando los documentos en

