—¿Dí... Dígame?. —Logro preguntar, nerviosa. —Le tengo noticias sobre su hija, señorita. ¿Podríamos vernos esta tarde?, Estoy aquí en la ciudad. —Claro que sí. ¿Dónde?. El hombre me dicta la dirección de un café que queda en el centro y yo tomo atenta nota. Concretamos la cita a las 7:00, así que la tarde se me va a hacer eterna, con esta angustia. Llamo a Eliza y ella me confirma que efectivamente, el hombre que me llamó, es su detective. Me pide calma y que vaya a esa cita con mucha fé, de que voy a recibir buenas noticias. Nidia regresa a la oficina, por lo que le cuento y ella se ofrece a acompañarme, lo cual acepto gustosa. Creo que me tranquiliza más, el hecho de no ir sóla. ✯¸.•´*¨`*•✿ ✿•*`¨*`•.¸✯ —Si necesita que la lleve a algún otro lugar, sólo dígame. —ofrece Salvador al

