Capítulo 32

2561 Palabras

Tomé a mi hija en mis brazos y la apreté lo más fuerte que me permitía su pequeño cuerpecito. ―Nunca, mi pequeña, nunca jamás te vamos a dejar ―aseguré con firmeza―. Te amo, eres mi hija y ahora que te encontré, no voy a volver a perderte. Ella no contestó. Enrolló sus bracitos alrededor de mi cuello y apoyó su cabecita en mi hombro, escondiendo su carita en mi cuello. ―Te amo, mi bebé. ―Y yo a ti, papi ―susurró apenas. Miranda sobaba su espalda y la besaba. Elena se enderezó y nos abrazó a ambos. ―Ustedes son el mejor regalo de Navidad ―afirmó con ternura. A pesar de sus heridas, mi bebé seguía siendo capaz de amar. Eso me daba la esperanza de que podía olvidar el daño que Beatriz le había hecho. Después de revisar las cosas que teníamos y las que faltaban para adornar la

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR