Los vi alejarse, tomados de la mano. Fue emocionante verlos juntos, y ahora que lo pensaba, se parecían mucho, tenían los mismos ojos. La misma mirada. Volvieron rato después, la niña traía algo entre sus manos, se acercaron a mí y Elena me entregó una tarjeta preciosa hecha por ella, con lindas palabras escritas por ella. Con lo llorona que estaba, no pude evitar las lágrimas. ―Gracias, mi niña, está preciosa. José Miguel la alzó y nos fundimos en un abrazo los tres. ―Quiero apagar las velas y abrir los regalos ―dijo con alegría. ―Claro que sí, pequeña, vamos ―contestó José Miguel, avanzando a la mesa donde ya estaba todo dispuesto. Se emocionó al ver la torta de su dibujo favorito. Justo antes de cantar el Cumpleaños Feliz apareció un payaso que cantó con todos nosotros la ca

