Doce años después... Yse colocaba flores en la tumba de su hermana, por fin tenía una tumba la cual visitar, Grace era un amor de persona, la había acogido como a una hija, se había vuelto una abuela para su pequeña. - Espere –escucha a su hija gritar, se gira para verla correr en dirección a la nada, aunque ella sabía perfecto a dónde iba. Su pequeña había nacido con la habilidad de ver a los muertos, y mucha gente llegaba a decir que parecía ver a través de sus almas con el peculiar color de ojos que tenía, pálido verde olivino; que resaltaba en su piel blanca y cabello rojizo, aunque algunas personas desagradables solían decir que parecía oxidado, sin embargo, su pequeña era demasiado segura para sentirse mal por ello, quizás era por su nombre. - Con cuidado cariño –dice suave, la pe

