DIANE SOLÍS BARRERA —Ahí está mi joya roja. —Mencionó Zeru con un obsequio en manos. De inmediato los hombres de mi padre hicieron fila y saludaron al unísono a ambos señores, yo quien me encontraba con el novato le mire e indique. —Has fila con ellos. Este siguió mi orden y se colocó a lado de uno de los hombres, después me acerqué a mi padre y al señor Zeru y saludé con amabilidad. —Buenas tardes, señor, bienvenido sea a su hogar. — ¿Cómo estás? Diane. —Bien señor, Zeru, y ¿usted? —Estoy bien. —Miro alrededor y ordenó a los hombres en filas— Continúen en lo que estaban. Enseguida llegó Kenta y saludo apropiadamente a mi padre y al señor Zeru, al terminar con ellos se me acerca y susurra. —Señorita ¿qué hago con él joven Ben? —Llévalo a mi área de entrenamiento. —Ordeno— Ah, y

