Al verlo caminar hacia ella Natalia retrocede, pero a pesar de que él es una persona con dificultades para moverse, de alguna manera es alguien ágil y rápidamente llega hasta donde ella se encuentra.
—Aléjate de mí. — le dice e intenta irse, pero Braulio la toma del brazo y la atrae a su cuerpo.
—¡Suéltame! — le exige, mientras presiona con sus manos para alejarlo de ella, pero no lo logra, debajo de su camisa ella puede sentir sus fuertes muslos, ese hombre a pesar de su discapacidad tiene una increíble fuerza.
—Eres mi mujer y puedo estar tan cerca de ti como yo quiera.
—Tu no me quieres.
—El amor no es algo importante o relevante para mí.
´´Con quien demonio me case´´ piensa Natalia mientras trata de buscar en su cabeza una manera de alejar a ese hombre de ella.
—¿Qué es lo que quieres hacer? —le pregunta tratando de no demostrarle ni una pisca de temor.
—Quiero que me obedezca y seas sumisa. — le dice y luego intenta besarla, pero ella forcejea y no se deja besar, Braulio decide soltarla y forcejear con ella, después de todo su condición le limita sus movimientos.
—¡Estás loco! — le grita molesta, y rápidamente al verse libre sale del despacho y corre escalera hacia arriba, ella llega a su cuarto y ahí se encierra, aunque sabe que ahí no se encuentra segura y que él puede llegar en cualquier momento, pero para su suerte, Braulio, no va a buscarla y decide dejarla tranquila por el momento.
La hora del almuerzo se estaba acercando y ella no estaba dispuesta a exponerse nuevamente ante Braulio, ella considera que el no se una persona confiable, además de que es un desconocido, es su esposo, pero no alguien que ella eligió, sino alguien que le impusieron a la fuerza por intereses económicos.
El día transcurrió y nadie fue a decirle que bajara al comedor para almorzar o cenar, por lo que ella se encuentra en este monte hambrienta, y sin mas remedio decide bajar a hurtadilla y sin que nadie se de cuenta para buscar algo que comer.
Ya es bastante tarde en la noche lo que indica que posiblemente todos ya estén dormidos, así que salir de su cuarto quizás sea seguro y sea difícil para ella encontrarse con su marido o la rubia desesperante.
Natalia revisa el refrigerador y ahí encuentra algo de comer, además de fruta, ella se come una manzana mientras calienta un poco lo que ha encontrado en el refrigerador para comer.
Cuando su comida esta lista ella se sienta en el comedor de la cocina y empieza a devorar todo. Mientras ella esta comiendo en su mente surge una pregunta, ¿acaso siempre será así para ella poder comer?
—Mi vida es lamentable. — se dice a si misma en voz alta mientras una lagrima rueda por su mejilla.
De pronto se escuchan los pasos de alguien, y ella se sobresalta.
—Es usted que está aquí. — dice la ama de llaves que acaba de llegar a la cocina, vestida con su ropa de dormir.
—Tenía hambre y baje a comer algo.
—Me lo suponía, usted prácticamente no ha comido nada en el día entero.
—No quería encontrarme con personas desagradables. — dice y la ama de llave se queda mirándola.
—Supongo que lo dice por la señorita Leonor.
—¿Leonor?
—Si, esa es la rubia que siempre esta con el señor.
—Con que así es que se llama esa mujer.
—Bueno yo me retiro, descanse.
—¡Espere! No se vaya.
—¿Necesita algo?
—¿Cuál es tu nombre?
—Mi nombre es Laura.
—Mucho gusto Laura mi nombre es Natalia.
—Natalia, espero que su estadía aquí sea para bien. — le dice y se va dejándola confundida.
Natalia termina de comer y lava los platos que ha utilizado, luego sube a su cuarto para descansar.
Ella abre la puerta y entra, lo único que ella desea ahora es dormir, por lo que no enciende la luz de su cuarto y después de cerrar bien la puerta ella se mete en la cama, en este momento ella se encuentra satisfecha y lo único que le falta es descansar, ya que la noche anterior después de la visita de Braulio ella no pudo pegar el ojo. Pasan alrededor de algunos veinte minutos y ella empieza a sentir comida y sus ojos se sierran para dormir.
Pero de pronto ella siente que alguien la sostiene de uno de sus pies y tira de ella haciéndola caer al suelo.
—¡Aahhhh! — grita del susto y el dolor.
Como puede ella intenta ponerse de pie, pero se le hace imposible, la persona que la ha tirado de la cama ahora esta sobre ella y la sostiene del cuello, pero no ejerce presión sobre ella.
—Creíste que si te pasaba todo el tiempo aquí encerrado te libraría de mí. — le dice Braulio.
—¡Eres un maldito desquiciado! — le grita furiosa.
—¿Quieres que te muestre que tan loco estoy? — él le dice con una sonrisa.
—¿Por qué me haces esto? — le pregunta y el solo sonríe y no le da ninguna respuesta.
Braulio toma su bastón y se apoya en el para incorporarse, dejando a una confusa y asustada Natalia en el suelo.
—Te he permitido comer algo ahora, pero mañanas debes de trabajar si quieres volver a probar un solo bocado de comida, no te tendré de gratis aquí. — le dice y sale de la habitación.
Natalia se queda por un rato en el suelo tirada tratando de recuperar la compostura y luego se pone de pie. Con lagrimas en los ojos ella se mete en la cama, pero a diferencia de hace un rato esta vez ella no puede ni siquiera cerrar sus ojos, y lo único que puede hacer es desahogarse llorando por su desgracia.
Al día siguiente cuando se levanta sus ojos están hinchados de tanto llorar, sin mas remedio y sin quedarle de otra ella se coloca el uniforme que le había dado ayer Leonor. Natalia se mira en el espejo y se siente molesta he impotente al verse en esa situación, su vida a sido un completo desastre esta ultima y ahora se había convertido en una prisionera de su esposo, lo que pudo haber sido su liberación de la familia silva se ha convertido en su calvario.
Ha perdido su libertad y el hombre que decía amarla la había traicionado.
Resignada a lo que se ha convertido su vida ella sale de su cuarto y va a la cocina para hacer lo que se supone que su esposo le había dicho, trabajar y ganarse los alimentos para sobrevivir, ella no podía darse el lujo de perder esta batalla tan fácilmente y de vengarse de su familia, ahora esta pasando por un momento difícil, pero de alguna manera ella podrá salir adelante y liberarse de ese yugo que le han impuesto a la fuerza.
Por ahora haría lo que su esposo le pedida, y de alguna manera buscara la forma de lograr que el cambie su actitud con ella. A ella no le interesa que el tenga a otra mujer, lo único que le interesa es sobrevivir.