Capítulo 6

1238 Palabras
Cuando Natalia llego a la cocina todos se quedaron mirándola al verla con el uniforme puesto, la señora de la casa esta vestida como una empleada más, todas empezaron a murmurar y a criticarla, algunas risitas se escuchaban a hurtadillas, pero ella simplemente decidió ignorarlas después de todo no le convenia discutir con ningunas de esas empleadas que al final de cuenta tenían mejor trato que ella en esa casa. Sin mas remedio se acercó a Laura quien estaba preparando el que café. —Buenos días. — le dice y Laura se queda mirándola por unos segundos, pero no dice nada sobre su atuendo. —Estoy preparando el café del señor, creo que le gustaría que tu se lo lleves. — le dice y Natàlia solo asiente con la cabeza sin nada que decir o hacer para evitar verlo y que la vea como esta, es evidente para ella que él lo único que busca es mofarse y burlarse de ella. “Mi vida es cada vez mas dura” se dice mientras toma la bandeja con el café para llevársela a Braulio. Por otro lado, braulio esta en su despacho terminando de revisar algunos documentos, si bien el tiene su oficina en su empresa también le gusta trabajar desde su despacho e n la casa, la cuestión es evitar lo mas que pueda el tener que hacer contacto con las personas mientras tenga que seguir usando ese bastón. —Braulio querido aquí tengo estos documentos para que los firmes. — le dice Leonor quien acaba de llegar con unos documentos y los coloca frente a él. El se queda mirándola sin expresión, a veces le resulta incómodo tenerla cerca y mas cuando viste ropa con pronunciados escotes, pero tenerla cerca le ayuda a evitar a esas mujeres que buscan acercarse a él con el interés de convertirse en la señora Monte del Llano, aunque quizás deba de prescindir de ella ya que para el es evidente que al igual que las demás ella codicia ese puesto y solo la ha mantenido a su lado por que le ha sido útil, pero no porque se sienta atraído por ella. Braulio quita su mirada de ella y toma los documentos, lo empieza a revisar antes de firmarlos, en eso tocan a la puerta. —Adelante. — dice el, consciente de que le han venido a traer el café que como siempre le llevan a esa hora de la mañana. Unos pasos muy particulares se escuchan y el se da cuenta que no es Laura su ama de llaves la que le ha llevado el café así que levanta su mira y se encuentra con su esposa que viste un uniforme de sirvienta, el cual le queda bastante bien para su gusto. —Señor qui esta su café. — ella le dice mientras pone la taza frente a él, Braulio no le quita la mirada de encima, algo en esa mujer lo descontrola y no sabe que es. —Vete, no tienes por qué quedarte aquí. — él dice de pronto. —Ya escuchaste, el señor ha dicho que te vayas. — dice Leonor con un gesto y tono de superioridad. —No le habla a ella, te lo digo a ti. — dice braulio extendiéndole los documentos que acaba de firmar. —¡¿Cómo?!— dice una sorprendida Leonor. —Ya firmé los documentos, así que no tienes nada más que hacer aquí. —Ok. — dice desconcertada aun, ella toma los documentos y sale del despacha. Braulio toma la taza de café y le da un sorbo. Luego vuelve a posar su mirada en la mujer que se encuentra ahí, que de alguna manera esta tratando de evitar su mira, y aunque hace un esfuerzo es evidente de que está molesta. Verla así le da satisfacción y aunque la odia también se siente atraído por ella, el día que la vio entrar al juzgado se sintió atraído por su figura esbelta y sensual, pero lamentablemente ella es su enemiga y por mas que se sienta atraído por ella no permitirá que esa mujer se salga con la suya. —¿Para que desea que me quede? — le dice sacándolo de sus pensamientos. —Eres mi mujer y si deseo que estes conmigo aquí no tengo por qué tener una razón. — le dice con una sonrisa. —No soy su mujer, solo soy una sirvienta mas de esta casa, la única diferencia es que yo tengo un certificado de matrimonio contigo. Braulio se queda mirándola el se siente molesto, pero a la vez sorprendido por la osadía de esa mujer. —No eres una sirvienta en esta casa eres mi mujer. — dice contradiciéndose así mismo. —Este uniforme dice lo contrario.— ella le reprocha, Braulio la mira y hace una mueca parecida a una sonrisa, pero la verdad es que es una expresión de disgusto, ayer Leonor tuvo la idea de darle un uniforme de sirviente y él le siguió el juego ya que quería molestarla, pero de ninguna manera aunque la odie puede permitir que la vean como una sirvienta, eso seria deshonroso para él, ya que es su esposa después de todo, y la mujer es representación del estatus del hombre, tenerla así lo solo la humillaría a ella si no que también a él. —La realidad es que quería verte con el uniforme puesto, y de paso arrancártelo con mis manos. — le dice con un tono lujurioso, lo que la pone algo nerviosa al instante y el se ha dado cuenta de eso. —¿Qué es lo que pretende? —Lo que pretendo o deseo no tienes por que saber, ahora ve y quítate ese maldito uniforme o te lo arrancare yo del cuerpo y de paso quizás y consuma nuestro matrimonio. Natalia al escucharlo se sintió aun mas sorprendida y confundida por su actitud, su espeso es una persona extraña y de la cual debe de cuidarse. —Yo misma me iré a quitar el uniforme. — dice y sale casi corriendo del despacho. Braulio solo se queda observando el vacío mientras analiza lo que acaba de suceder, de alguna manera el se siente algo atraído por el cuerpo de esa mujer. —¿Qué demonios me pasa? — se dice y se pone de pie. El camina en su despacho de un lado al otro mientras en la manera de mantener a Natalia doblegada y a sus pies, ya se ha dado cuenta que esa mujer tiene carácter. De pronto escucha la puerta abrirse y de inmediato toma el bastón que no se encuentra muy lejos de él. —Braulio cariño tenemos un almuerzo con unos clientes, ya he reservado el restaurante y nos iremos a las once en punto. — le dice Leonor. —Muy bien, dile a mi esposa que se prepare quiero que me acompañe. — le dice y ella se queda sorprendida. —¿Estas bromeando? —No, no lo estoy, ese cliente es importe y no seria nada agradable para el que yo me haga acompañar por otra persona que no sea mi esposa. Recuerda que el es una persona tradicional y religiosa, además de que su esposa también ira como siempre. —Pero… —Pero nada, haz de inmediato lo que te he pedido. — le dice em tono cortante, Leonor sale molesta del despacho y Braulio sonríe con malicia.
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