Natalia se dirige hacia su cuarto para quitarse ese molesto uniforme, ella se siente aliviada al no tener que usar ese horrible uniforme. Mientras se dirige hacia su cuarto escucha el ‘’tac, tac’’ de unos tacones, alguien viene detrás de ella así que se da la vuelta para ver quien es.
Ella ve a Leonor que no se encuentra muy lejos de ella, y por la expresión que trae en su rostro al parecer está molesta, Natalia continúa caminando y la ignora, lo último que desea es cruzar palabras con la amante de su desquiciado esposo.
—Acaso vas a seguir caminando y te harás como que no me has visto. — le dice Leonor mientras se acerca a ella.
—No pensé en vienes para hablar conmigo.
Leonor la mira de arriba hacia abajo y se ríe disimuladamente con desprecio.
—A mí no es que me interese hablar contigo, pero me veo en la obligación de hacerlo ya que eres la esposa legar de Braulio.
—¿Y qué es lo que quieres? — le dice cortante.
—Solo te vengo a decir que hoy tendremos un almuerzo con unos socios importantes y braulio quiere que lo acompañes, debe de vestirte lo más decente posible, aunque dudo que tengas ropa adecuada. Desde ahora te digo que las personas que estarán ahí son importan por lo que mi consejo es que lo mejor que puedes hacer es no asistir, así no te avergüenzas a ti misma. — le dice enfatizando la ultima parte con la intención de hacerla sentir miserable he inadecuada para presentarte ante los demás como esposa de Braulio.
—Ok, entonces me iré a preparar para acompañar a mi esposo a ese tan importante almuerzo.
—¿Vas a ir? — le dice sorprendida, ya que su intención es que no asista, y ella tomar su lugar.
—Por supuesto que iré. — le dic e y luego le dedica una sonrisa antes de continuar hablando. — Braulio ha pedido que lo acompañe y así lo hare. — le dice sabiendo que el hecho de que ella asista la molesta, pero para Natalia es más importante obedecer el loco de su esposo, además de que esta es una oportunidad para ella escapar he irse de ese lugar donde es una prisionera.
—Entonces ve y ponte uno de tus harapos a las onces salimos. — le dice y se da la media vuelta y se va.
Natalia continua hacia su cuarto y desde que entra se quita ese fastidioso uniforme, va hacia sus maletas y en ella busca la ropa que va a usar para el almuerzo, ahí encuentra un conjunto de dos piensas de color blanco estampado.
Es un traje bastante elegante compuesto una falda que le llega un poco más debajo de las rodillas y una blusa con mangas largas.
—Este es perfecto. — dice sintiéndose complacida consigo misma, siempre le ha gustado vestirse bien y aun que en su familia nunca la ayudaron, ella estudio y trabajo para comprarse las cosas que siempre ha querido.
De entre sus cosas busco unos zapatos de tacones y bolsos color beige.
Ella se va a duchar para luego arreglarse y bajar a la sala.
Braulio continua en su despacho trabajando hasta que se acerca la hora de irse, Leonor lo esta acompañando como casi siempre lo ha hecho desde que trabaja con él.
Y como siempre ella busca la manera de seducirlo y meterse en su cama, pero nada de lo que ha hecho aun le ha funcionado.
—braulio aun creo que no es buena idea que la lleves contigo a esa reunión.
—¿A quién te refieres? — le dice haciéndose el tonto.
—Me refiero a tu supuesta esposa.
—En realidad no es mi supuesta esposa, ella es mi esposa y la que se supone que debe acompañarme. — le dice a sabiendas de que su intención es despreciar a Natalia. Al principio su plan era ese, él quería humillarla y despreciarla en todos los sentidos, pero luego se le ha ocurrido una mejor idea para su venganza. Es mejor hacer que se enamore de el y luego entonces la haría sentir miserable y despreciada. En cuanto a Leonor a él no le importa cómo se siente, pero si le es útil sus celos hacia Natalia.
—Pensé que ella no era de tu agrado. — le dice cuestionando su actitud y el cambio que ha demostrado tener hacia su esposa.
—Quizás y ahora me guste.
—¿Cómo?
—Lo que escuchaste, ahora ve a ver si ya esta lista.
—No soy su sirvienta. — dice incomoda.
—Eres mi asistente y debes de hacer lo que te pido.
—Ok. — le dice y Se dirige hacia la puerta molesta, pero en ese momento la puerta se abre y Natalia entra.
—Ya estoy lista, cuando quieras nos podemos ir. — Braulio levanta la mirada.
—Si ya estamos listos vámonos. — solo se limita a decir, él toma su bastón y se pone de pie para salir.
Leonor se apresura y lo toma del brazo para que el se apoye de ella, mientras que Natalia simplemente se hace la tonta, ella lo único que desea es tener la oportunidad de poder salir y así en cualquier momento escapar y liberarse de ese hombre. Si ella continúa en esa casa al lado de Braulio no esta segura que le podría ocurrir, o cuando tendría que acostarse con el en contra de su voluntad, ella acepto casarse con él por la presión que estaba recibiendo de parte de su familia, pero nunca ha pensado en asumir ese estúpido matrimonio.
Los tres salen de la casa y se dirigen al auto que se encuentra estacionado en la salida.
—Señor entre por favor. — le dice el chofer a Braulio.
Este sube al auto y Leonor se dispone a montarse en el coche a su lado.
—Tu vete al lado del chofer, deseo que mi esposa vaya conmigo. — le dice a Leonor que ya está dentro del auto.
—¿Es en serio? — le dice incrédula.
Natalia solo mira la escena en silencio y no dice nada, para ella braulio es una persona impredecible y lo mejor es seguirle la corriente si de verdad desea salirse con la suya. De mala ganas Leonor se desmonto del auto y Natalia tomo su lugar en el auto, cuando ya todos estaban dentro entonces el chofer arranca y se van.
Natalia se mantiene lo mas alejada posible de él, pero aun así el espacio no es suficientemente amplio para alejarlo del todo, así que el se le hacer y la atrae hacia él.
—¿Qué haces? — le dice sobresaltada.
—Quiero abrazar a mi mujer. — le dice mientras acaricia uno de sus hombros.
Leonor escucha parte de lo que braulio ha dicho y mira hacia atrás.
—Suéltame. — le susurra a Braulio, pero este no da indicio de querer ceder.
—Eres mi mujer y tengo derecho de tocarte y hasta de coger contigo ahora mismo dentro de este auto si me da las ganas, estoy intentando de ser bueno contigo, no me provoques. — le dice y Natalia se queda petrificada al escuchar lo que le ha dicho.
Braulio al ver como Natalia se ha asustado y se mantiene en silencio solo sonríe, el se acomoda en su asiento y sierra los ojos, mientras que Natalia solo se queda como una momia a su lado sin mover un solo dedo.