No puedo recordar cómo era la vida antes de Ethan, me parece imposible comenzar un día sin sus besos y sin cafeína claro, pero más sin sus besos o caricias o todo su cuerpo, habían pasado dos semanas desde nuestra llegada, aprendimos a manejar nuestra relación, ocasionalmente buscamos la privacidad de su oficina para proporcionarnos la dosis de besos necesaria para continuar el dia. Mi departamento está adornado con algunos de sus trajes y su cepillo de dientes reposa junto al mío. Sus correos no paran de llegar, sigue siendo el mismo jefe exigente y adicto al trabajo que conocí antes. Cada día estoy a nada de llamar a la editorial a la cual envié el borrador de mi libro para pedir alguna actualización pero logro contenerme, se por experiencia lo tardado que puede ser el proceso de publ

