Durante la hora que el abogado permaneció hablando con ellos dentro de esa oficina, Maxine no dejó de sentirse incómoda por estar reunida con los dos hombres con los que había estado, sobre todo, porque ella sabía que ellos sabían de su relación polígama. Es que era muy extraño ver a ambos conversar con tanta normalidad, sobre todo a Lars, después del tremendo pleito que habían tenido. No podía creer que realmente hubiera cambiado de parecer y que ya no estuviera ni enfadado, ni celoso, ni nada parecido, y, sobre todo, que estuviera dispuesto a dejar que Iain se acercara a ella, sobre todo cuando sabía de primera mano cuáles eran las intenciones de él para con ella. Sin embargo, no podía negar el hecho de que le gustaba, y mucho, el hecho de que ambos hombres se estuvieran llevando bien

