Capitulo 33

1677 Palabras

Ya era pasado el mediodía y los nervios me devoraban por dentro. Caminaba con pasos rápidos, rodeado de mis guardaespaldas, aunque su presencia me importaba tan poco que fui el primero en empujar la puerta de vidrio del local. La conocía demasiado bien. Había ido incontables veces. Años de trabajo, favores, acuerdos silenciosos. Años de confianza. Y ahora, solo sentía furia. El cristal estalló en mil pedazos y el sonido seco hizo que ella diera un respingo. Cuando sus ojos se cruzaron con los míos, afilados y sin rastro de piedad, intentó retroceder. Buscar refugio. Demasiado tarde. Avancé pisando los restos de vidrio esparcidos por la pequeña tienda. El lugar era reducido, pero lujoso. Telas finas colgaban de las paredes, maniquíes impecables, accesorios caros. Todo eso lo había con

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