La noche se cernía sobre la mansión, envuelta en un manto de oscuridad que solo era interrumpido por el parpadeo intermitente de las estrellas y el suave resplandor de la luna. El aire fresco de la noche acariciaba la piel, llevando consigo el aroma de la hierba recién cortada y las flores del jardín. Jayden y Calvin, dos hombres unidos por los negocios y una amistad forjada en el fuego de la competencia, compartían un momento de tranquilidad en la terraza. Sus copas tintinearon al chocar, el sonido metálico resonando en el silencio de la noche. El whisky, ámbar y denso, deslizándose por sus gargantas, dejando un cálido resplandor en sus estómagos. Las conversaciones fluían con facilidad, girando en torno a los últimos acuerdos comerciales, las ambiciones futuras, los enemigos y las anéc

