El avión descendió, rozando las nubes como una hoja en el viento. Cataleya, pegada a la ventanilla, miraba fijamente la tierra que se acercaba. Colombia. Su tierra. Después de seis largos años, finalmente regresaba. Los ojos, el cansancio reflejaban la tormenta emocional que había vivido. A su lado, Gael, con sus grandes ojos llenos de curiosidad infantil, señalaba las casas y los árboles que se hacían cada vez más grandes. Jayden, impasible como siempre, viajaba con otra identidad. Su rostro, normalmente sereno, ahora estaba tenso. Esperando llegar a Colombia sin ningún problema, ya sabía que la gente del mexicano lo estaban buscando sin parar y no descansaría hasta lograrlo. Regina, con su habitual cara para nada amable, se acercó a Cataleya y le tomó la mano. —Solo espero poder regre

