Calvin ya no podía sacar excusas para regresar nuevamente con Jayden. Mientras que Regina, tenía un trabajo que hacer. Calvin últimamente se sentía muy paranoico, muy diferente a otras ocasiones, esta vez le pedía que se cuidara. Y que cuidara a su hermana, quien había insistido en ayudarla a rescatar a una chica. Hija de un gobernador quien pedía no Solo que rescataran a su hija, sino que también eliminaran a quienes lo hicieron. La luz del amanecer se filtraba por las rendijas de las cortinas, iluminando tenuemente la habitación. Calvin y Regina se abrazaban con fuerza, como si el mundo se fuera a acabar. La respiración de Calvin era entrecortada, sus ojos reflejaban un miedo profundo. —Te amo, reina. No lo olvides. —Susurró, apretando el rostro de Regina contra su pecho. Que ella

