Una declaración de amor

1460 Palabras
La fiesta continúo, todos pasaron a bailar el vals conmigo, incluso estaba el abuelo de Lucas, que escalofrío sentí al verlo el me miraba como si tramara alguna cosa horrible, no podía fijar mis ojos en él, me repugnaba, sin embargo el caminó hacia mí descaradamente y pidiendo a la persona que bailaba conmigo que se fuera. Miré hacía todos lados buscando una salida, pensé que esa noche algo malo me sucedería, mí rostro se volvió pálida, me daba asco tocarlo, y que el pusiera sus sucias manos en mí, él opacaba todo lo bello que habían preparado para mí. No veía la hora de que alguien más pidiera para bailar conmigo, él no quería soltarme. Busque a Lucas con mis ojos, lo alle en medio de mis amigos pero el no me veía, de repente la pareja de mí madre paso y pidió ser el próximo, y así mí corazón dejó de tener taquicardia, suspiré profundamente mí cuerpo dejo de sentirse tenso y volví a la normalidad. Apesar de que ya había pasado mucho tiempo, yo seguía teniendo miedo y asco por aquel hombre, pero no podía no bailar con el ya que su nieto fue muy bueno conmigo en toda la noche, y Lucas amaba a su abuelo, quizás porque él no sabía lo asqueroso que podría llegar a ser y solamente por el resistía la presencia de aquel monstruo. Después de tanto bailar nos sentamos cada uno en una silla a compartir lo que los vecinos habían preparado para compartir, Aurora había encargado bebidas, y algunas que otras comidas frías para nosotros, fue muy amable de su parte. Mis amigos se sentaron conmigo, mientras las personas adultas en otra parte de la mesa, todos hacían que me sintiera aquella noche muy importante, fue una velada hermosísima. Ya eran casi las doce, y nuevamente apagaron las luces, desde su casa la señora Aurora traía una torta enorme con velitas rosadas encima, todos comenzaron a cantar de nuevamente, me sorprendi, todo era extraño para mí jamás había tenido una sorpresa como esa. Antes de soplar pedi un deseo, y pedí ser siempre amada y querida como esa noche. Todos esperaban ver a quien le daría la primer porción, en verdad que todos se lo merecían pero esa noche quise alagar a Lucas, caminé hacia él y le dije.– Esto es por estar siempre conmigo.– Susurré – Gracias. Todos aplaudieron, sin duda estaban de acuerdo conmigo y es que ese chico era maravilloso. La fiesta duro hasta las cuatro de la madrugada, todos se habían ido a dormir solo quedábamos Lety, sus hermanos, Lucas y yo. Entre risas y risas, se había ido la hora nuevamente ellos ya debían regresar a casa pues la distancia era muy considerable, los despedí, y se fueron todos juntos caminando saludando con sus manos mientras se iban. Lucas era el último en quedarse conmigo, sabía que esa noche el quedaría con sus abuelos pues no era hora para que regresara solo a su casa. – Bueno princesa, ¿Que te pareció tu fiesta?. Yo estaba echa un desastre, mí cabello estaba súper duro, me encontraba descalza con mis pies todo sucios y me decía princesa, sonreí y dije.– Estoy muy feliz, no sabía que estaban preparando todo esto para mí. Caminamos hacia unas bancas que unos vecinos se había olvidado de llevar, nos sentamos unos momentos allí para poder descansar. – Hoy estuviste muy hermosa.– Me dijo haciendo una mueca en sus labios. – ¡Perdón!. ¿Estabas muy hermosa?.– Dije bromeando. – ¡Ah, lo lamento!. Estás muy hermosa con tus cabellos duros y todo eso. – Gracias, así está mejor.– Él quería tocar mí cabello mientras reía pero no lo dejaba. Acaricié mis brazos ya que tenía mucho frío, Lucas al ver se quitó su abrigo y lo coloco sobre mí espalda. – Lucas, no por favor tu también tienes frío no lo hagas, puedo ir hasta mí casa y traer uno para mí, no te preocupes.– Pero él insistió. – Este caballero puede aguantar. Lo miré mientras hablaba y respondí.– Hoy sí fuiste un gran caballero para mí. Nos miramos por un momento a los ojos en silencio, el parecía querer decirme algo, lo conocía así que le pregunté.– ¿Sucede algo?.– Pero él no se animaba a responderme.– ¿Quieres tu campera?– Pregunté. – No, claro que no, es solo que... – ¿Que?. – Que en verdad eres muy hermosa De'laila.– Su voz está vez era tímida. – Ya lo sé, aunque no es verdad, tu siempre me lo dices. – De'laila en verdad, eres hermosa, desde el primer día que te vi destras de aquellas flores, ví lo hermosa que eras y no puedo explicar lo que sentí pero...– Baje mí rostro con mucha vergüenza, pero el tomo mí mentón con su suave mano y me dijo.– De'laila, se que tu me quieres solamente como amigo.–Sus ojos se llenaron de humedad, nunca lo había visto así.– Pero yo te amo, y siempre lo he hecho, y no importa si ya no quieres verme, pero es lo que siento y ya no puedo callarlo. – Lucas...– Pronuncie su nombre casi perdiendo la voz. – Antes de que digas alguna cosa, por favor escúchame, y si después no quieres saber nada de mí estará bien. Pero desde hace mucho tiempo De'laila tengo este sentimiento dentro de mí que me invade y no puedo ocultarlo más, estoy enamorado de ti, y no importa si no sientes lo mismo, solo quería que lo sepas. Me pare rápidamente, en realidad no sabía que hacer , el estómago me dolía, no sabía porqué, lo mire fijamente a los ojos sabía que Lucas decía la verdad, el también se puso de pie no lo deje hablar solo coloque mí mano sobre si mejilla en ese momento sentí una sensación extraña que nunca antes lo había sentido, pero de igual forma lo acaricié lentamente y dije.– Lucas, no sé si esto está bien, pero... desde hace mucho tiempo también he estado sintiendo algo diferente por ti y me siento mal por eso. El coloco sus manos sobre las mías y dijo.– De'laila, eso quiere decir que también sientes lo mismo que yo. – Sí.– Me tomo por la cintura y me alzó sobre la banca que estábamos sentados, de esa manera pude quedar a su altura. Nuestra mirada se encontraban de una forma diferente, nos fuimos acercando rompiendo la distancia que antes existía entre los dos quedando de esa manera tan cerquita uno del otro. Podía sentír su rico perfuma que cada ves parecía hipnotizarme aún mas. El acomodo mí cabellos por detrás de mí oreja y pronunció un suave "De'laila".– Solo respondí una sílaba.– Si. – Mueroe por darte un beso – ¿Como amigos?.– Pregunté como una tonta. – No, cómo la chica a quien amo. Era mí primer beso y no podía creer que lo sería con él, solamente moví la cabeza dándole permiso para que lo hiciera mis labios parecían estar esperando, pues se encontraban húmedos y semi abiertos. Sentí el contacto de sus tibios labios y una sensación diferente me tomó por sorpresa, el me hacía volar por las nubes sin saber exactamente que era eso. Lo miré abriendo lentamente mis ojos y el tenía los suyos cerrados, acomodé mis brazos sobre su cuello, y lo abrace presionando con fuerza mis párpados, el me tomó de la cintura y me rodeo con sus brazos, y solamente quedamos así sin hacer nada más, sin importar el tiempo o el aquel frío que nos rodeaba. Mi cuerpo junto al suyo, hacían que nuestros corazones latiera a un solo ritmo. Todo parecía ser un sueño, de pronto el dijo en medio del silenció.– Princesa, ¿Quieres ser novia de este humilde caballero?.– Se arrodilló y reí. – Sí, por supuesto. Esa noche sellamos nuestro noviazgo con otro beso. El beso el dorso de mí mano, y luego me acompaño hasta mí casa. – Hoy as hecho de este hombre, el caballero más feliz.– Lucas siempre me hacía reír con sus ocurrencias. – Bueno, bueno caballero vallase a dormir que mañana será otro día.– Sentí que era mí madre en ese momento. Lo abrace por la cintura, acariciando su espalda para sentir por última vez su perfume y poder ir a dormir con ese aroma toda la noche, también el hizo lo mismo, solo que sus brazos abrazaron mí cuello, ya que era más pequeña y no lo alcanzaba, beso mí frente, y nos despedimos. Sin duda fue la noche más hermosa de mí corta vida.
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