Capítulo 33. Entra al Armario.

3747 Palabras
Hay momento en la vida en que tu sentido de valentía, de intrepidez, de valor deben de salir al mundo, deben de ser mostrados, así poder resolver cada uno de tus problemas, de tener la capacidad de hacerle frente a todo, eso nos llevó a llegar a ese lugar donde ocurrirían los incidentes, tuvimos que separarnos, la situación lo ameritaba, debíamos de salvar no a uno, sino a tres pequeños, me dirigí a esa casa que vi en la visión, esa familia pequeña casi conformada solo por Jesús y Mónica.  Me adentre al patio, recorriendo y revisando todo el entorno, todo el lugar, necesitaba asegurarme que no hubieran muchos lugares por los que la criatura pudiera entrar, al asegurarme, regrese al auto y tome un saco de Sal, rodeando toda la casa con ella, de esta manera evitar por completo la entrada almenos de Zil, lo hice todo tan sigiloso que nadie me noto, ni siquiera Mónica, la dueña de la casa, terminado todo me llegue a la entrada de la casa, al no escuchar ningún alboroto sentí un poco de alivio, después de todo significaba que no había comenzado, toque la puerta y espere que me abrieran. - Hola, ¿Qué deseas? ¿en qué puedo ayudarte?... me pregunto Mónica, mientras abría la puerta.  No sé por qué muchas veces no pienso antes de actuar ¿Por qué toque la puerta? Me enorgullezco de decir que soy demasiado listo y no busque otra manera de entrar, sí que soy impulsivo, la escuche hacerme esas preguntas, pero con franqueza no sabía que responderle, desvié ligeramente la mirada al interior del hogar, quería descubrir alguna pista, o algo que me llevara a revelar como era esa familia, algo que me permitiera la entrada, había un cuadro grande dentro, se encontraban los dos chicos acompañados de un sacerdote, por lo que me hicieron pensar que son católicos.   - Perdón por la hora, mi nombre es Jeison me enviaron de la parroquia a buscar unas cosas… me expresaba, sabiendo que era la mentira más estúpida que podía salir de mi boca. - ¿eres nuevo en la parroquia? es que no te había visto antes ¿de qué parte eres?… me replicaba ella.  - ¿nuevo? Bueno la verdad se podría decir que si, vengo de otra ciudad, me mude aquí hace poco, por lo que no llevo mucho tiempo en esta parroquia, pero servía muy bien en mi otra comunidad, en la congregación … le respondía intentando mantener mi falsa.   - A bueno bienvenido, entra, entra, estaba esperando a ver a quien enviaban, aunque, no trajiste nada para llevar las cosas, son bastantes ¿Cómo lo harás?... me preguntaba con intriga. - Allá me dijeron que viniera directo aquí, que ellos vendrían con un auto a ayudarme, espero lleguen pronto… me expresaba sonriendo.  Voy a ser muy honesto, jamás, pero jamás creí que esta farsa, funcionaria, pero ahora estaba dentro de la casa, era lo que más me preocupaba al inicio, pero ya que estoy adentro debo de mantenerme aquí, hasta que aparezca la criatura, sonara gracioso, pero, qué suerte tiene la vida, o soy demasiado bueno en mi trabajo, pero quien pensaría que justo estarían esperando a alguna persona de la iglesia.  Camine con ella dentro de la casa, aprovechaba para por lo menos echarle un vistazo a la casa, me llevo hasta el sótano, diciéndome que todas esas eran las cosas que iban a trasladar, eran muchas, demasiada diría yo, ¡rayos! espero que la gente de la iglesia no llegue hasta que me haya marchado.   - Y dime ¿vienes de otra parroquia? ¿Cuál era tu servicio en esa iglesia?... preguntaba con amabilidad.  - Bueno hacía de todo un poco, pero me enfocaba en el trabajo del padre Michael, me la pasaba mucho con él me gustaba su labor, se dedica al área de los exorcismos… me hacia el importante. Para mantenerme allí, necesitaba sonar como un aprendiz, pero de algún área de la iglesia que sea de importancia y que pocas personas lo hagan, además de que me ayudara a hacer preguntas extrañas, sin que sospechen nada de mí, lo único que no logre controlar, fue el nombre del padre que invente, solo pensé en el de mi hermano, que tonto soy.   - ¿exorcismos? En serio, eso suena genial, me gustaría ser como tú, ¿estuviste en alguno?... su curiosidad aumentaba. - De hecho, si estuve en uno, sigo en formación, y aun así me permitieron acompañar al padre a uno, esta área es muy interesante… contaba un poco lo que sentía.   - Y cuéntame ¿Qué sucedió con el sujeto que estaba poseído? ¿murió?... preguntaba ella con brillos en sus ojos.  - ¿morir de que hablas? El padre Michael es de los mejores en su trabajo, no dejaría que un inocente muera, además no era un sujeto, la persona poseída solo era una niña y la salvo, bueno me incluyo en el grupo, nos salvó, de verdad que es un genio… me expresaba con alegría.  La conversación se hacía cada vez más interesante, ella se divertía conmigo, y debo admitir que yo también lo hacía, tenía tiempo que no pasaba un rato así con otro joven de mi edad, desde que todo comenzó solo salgo con mis hermanos, me hace falta compartir con otros, se levantó y me dijo que la esperara por unos momentos, tenía que hacer que su hermano se durmiera, subió las escaleras y entro en la habitación.   Me levante y comencé a revisar la casa desde dentro, ahora con mayor libertad que cuando me encontraba con ella que solo podía mirar por encima, me asome por todas las ventanas esperando ver a mi hermano y a la chica misteriosa, me preguntaba repetidamente ¿Cómo estarán? Estaba un poco preocupado por ellos, escuche a la chica gritarle a su hermano ¡duérmete de una vez o el monstruo vendrá esta noche y te comerá! Lo decía mientras arrojaba la puerta molesta, haciendo que esta sonara con fuerza.   - ¿te encuentras bien? ¿todo está bien?... le preguntaba mientras ella bajaba las escaleras.  - De verdad no tanto, discúlpame por lo que escuchaste, es que mi hermano… disculpa no te quiero involucrar en nada de esto… se expresaba con angustia.  - Oye si necesitas hablas hazlo, seamos amigos ¿quieres?... trataba de darle confianza.  - La verdad es que es muy difícil el ser adulto, y mucho más serlo desde tan joven, solo tengo diecisiete años y tengo mucho tiempo que no puedo hacer nada de las cosas que quiero, quiero hacer cosas de chicas, salir con mis amigas, conseguirme un novio, y en cambio debo pasar todo el día después de salir del colegio, cuidando a mi hermano, ¿y por qué? Po que para mí madre es más importante el trabajo que sus hijos, dice que lo hace por nosotros, pero fíjate, tenemos todo lo que queremos menos libertad, ya siento que no aguanto y en algún momento voy a explotar… se expresaba con nostalgia y por más que lo evitaba unas lágrimas se le escaparon.   - Oye, oye, no encuentro que decir, solo que puedes contar conmigo para lo que sea, eres increíble y eso es lo importante… se lo decía mientras la abrazaba.   - Perdón Jeison, yo contándote todo esto, olvídalo si, ¡Dios santo! no han venido por ti, creo que deberíamos de llamar a la iglesia a ver que paso… se expresaba mientras se secaba las lágrimas.  ¡Maldición! Si llama, descubrirá que no soy de la parroquia, y me va a echar de la casa, ahora si estoy en problemas, debo buscar la manera de quedarme, tenía que decirle la verdad. - Oye, necesito hablar contigo, que me escuches con atención y no te asustes, no vengo de parte de la iglesia, pero tu hermano está en peligro, estoy aquí para ayudarlo… trataba de que entendiera lo que tenía que decirle. Se levantó de sofá, dando unos pasos hacia atrás asustada, acercándose despacio al teléfono de la casa. - ¿Quién eres en realidad? ¿Qué quieres? Llamare a la policía… hablaba temblando de temor.  - Mi nombre es Jeison Storm, aunque para ti sea extraño, me dedico a cazar demonios, te he hablado con la verdad en casi todo, solo oculte quien soy, recuerdas que te hable de un exorcismo, pues eso fue real, solo que no lo realizo un sacerdote, fue mi hermano Michael, quien se encuentra en estos momentos en la casa de al lado, de echo otra chica como nosotros que viene a ayudar, se encuentra en la casa de al frente, estamos aquí porque hay una criatura que desea llevarse no solo a tu hermano, sino también a tus vecinos… trataba de explicar la situación, esperando me comprendiera.  - Así que eres un loco, sal ahora mismo de mi casa, o llamare a la policía, no estoy bromeando… me hablaba con autoridad Mónica.  - Quisiera evitar tener que hacer eso, pero si es lo que quieres y te hará sentir mejor, entonces me marchare, aunque eso implique ver morir a tu hermano, cuídate… hablaba mientras me levantaba del sofá para marcharme.  Se quedó en silencio, pensativa y extrañada mientras me miraba disponerme a partir, supongo que la hice dudar de la realidad, entender de sopetón que los demonios existen no es tan fácil de procesar, llegue a la puerta, me detuve, devolví mi mirada hacia ella, le arroje una sonrisa ligera y me dispuse a atravesarla para marcharme definitivamente.  - Espera por favor, siento que me arrepentiré de esto… me hablaba la chica mientras me detenía.   Me detuve sonriendo, regrese dentro cerré la puerta y me senté nuevamente en el sofá.  - Algo me decía que tomarías la decisión correcta… se lo decía con un rostro de satisfacción.  Si lo sé, esta forma de actuar cae mal, pero ¿Cuántas veces no necesitas caerle mal a alguien para ayudarlo? Este tipo de juegos mentales no deberían hacerse y mucho menos involucrando la vida de alguien importante, creo que me hacen parecer un poco egocéntrico, pero hice lo necesario para ayudar a ese niño.  - ¿estás diciéndome la verdad? ¿mi hermano está en peligro? No encuentro como creerte... preguntaba ella.  - Pues créeme, no tengo por qué mentirte con esto, existe una criatura, mi hermano y yo la llamamos el monstruo del armario, no tiene apariencia física definida, debido a eso toma la forma del peor miedo del niño, ¿por qué ataca niños?, porque su imaginación es mejor, y lo pueden hacer muy terrorífico, creo que lo hacen sentir poderoso, ese ente a estado persiguiendo a tu hermano desde hace dos días y hoy es nuestra última oportunidad de detenerlo, de fallar, tu hermano morirá… le respondía de manera seria.  - ¿Cómo sabes todo eso?... retomaba sus peguntas.  - Responderte esa pregunta nos llevaría mucho tiempo, tiempo que no tenemos, así que solo te diré, que estoy cazando al demonio que controla a esa criatura, es un ser peligroso, por esa razón antes de entrar aquí, rodee la casa con sal, ella purifica por lo que evitara que ese ente demoniaco, entre aquí dentro, pero no sé si esto funcionara con la criatura, después de todo esta aparece a través del armario… le respondía un poco reservado.  ¡increíble! Creyó cada una de las palabras que salieron de mi boca, no creí que todo sería tan sencillo, de haber sabido eso desde el principio hubiese buscado la manera de entrar hablando con la verdad, sin necesidad de inventar toda una historia, se comenzaron a oír ruidos fuera de la casa y esos sonidos, acompañados de esa sutil riza espeluznante.   - No puede ser, Ya llego... hablaba sin pensar.  - ¿de qué hablas? ¿Llego lo que se quiere llevar a mi hermano?... preguntaba Mónica inquieta.  - No, llego el que lo va a invocar…. Le respondía mirando hacia los alrededores.  De seguro Michael ya había notado igual que yo que el momento se acercaba, nuestra última oportunidad para darle fin a esa criatura, solo me quedaba prepararme para el enfrentamiento que se avecina, oímos el vidrio de una de las ventanas sonar, gire mi mirada despacio hacia ella, para ver a ese excéntrico demonio mirándonos fijamente, Mónica al notarlo, se aterro, de verdad se aterro.  Caminaba alrededor de la casa, creo que la recorrió por completo, pero se mantenía sin poder entrar, lo que aterraba es que había acumulado mucho poder, se sentía y se hacía notar, se reflejaba su sombra en las paredes de adentro, se dirigió a la puerta, sonrió, y una fuerte brisa que tenía gran potencia abrió la entrada.  - Mónica ¿tienes Marcador, pintura, o algo que me sirva para dibujar?... preguntaba con desespero.  - No, pero Tengo unas tizas ¿te servirán?... se expresaba ella.  - Si esas mismas son, muévete y tráelos antes de que sea tarde…. Le ordenaba a la chica.  Comenzó a subir las escaleras corriendo a toda velocidad directo a su habitación, en lo que pudo bajo y me la entrego, comencé a dibujar en la entrada el circulo protector a la inversa, para encerrar al demonio dentro, terminado de hacerlo di unos pasos hacia atrás colocándome al lado de Mónica.   Las ráfagas de viento que soplaban eran tan fuertes, que la sal de la puerta comenzó a dispersarse, sin embargo, Zil no se atrevía a entrar y quedar atrapado en el círculo protector, camino hasta acercarse lo más que pudo, luego de eso comenzó a sonreír mirándome fijamente.  - Jeison Storm, no te había visto en un tiempo, ya me estaba preocupando, pensé que te habías olvidado de mi… me hablaba ese demonio.  - ¿es? ¿es un niño?... preguntaba la chica, tomándome de la mano. - No, no te confundas, no es un niño, es un demonio, no te dejes engañar con esa apariencia inocente que tiene, es muy peligroso… le explicaba la situación a Mónica.   Zil se mantenía sin apartar la mirada de mí, sonreía con gusto, creo que sentía y estaba seguro que esta vez no podríamos derrotar uno de sus núcleos. - Jeison, Escuche un rumor, dicen que ahora están en búsqueda del hijo de satanás… hablaba sin miramientos Zil. - No sé quién te dijo tal estupidez, ¿Dónde escuchaste eso?... le pregunte con curiosidad.  - Soy un demonio, recuérdalo tonto, siempre me entero de todo, todo lo que ocurre, todo lo piensan, todo lo que se puede ver y oír, pero te digo que estás perdiendo el tiempo, además tu alma ya es mía… se expresaba con cinismo Zil. Me preocupaba como corría las informaciones en el mundo del inframundo, entre esos seres demoniacos, ¿Cómo se enteró que buscamos al hijo de satanás? ¿eso significa que Maya ahora corre más peligro? Sin embargo, en este momento debía de preocuparme por el peligro frente a mí y por esa criatura que está por llegar.  - ¿puedes dejar a este niño tranquilo?... se lo preguntaba con amabilidad.  - Claro, entrégame tu alma en estos momentos, y el niño quedara libre… me replicaba ese demonio.  - ¡Lárgate de mi casa, monstruo!… le gritaba Mónica.  - ¿monstruo? No mi amor, los monstruos no son nada comparados conmigo, no los enaltezcas, pensándolo mejor, si esa chica me entrega su alma ahora, me marcho es mi última oferta… Zil buscaba Negociar. Piensan lo mismo que yo ¿cierto?, ¿Por qué negociar cuando tienes la ventaja? Eso me hizo pensar hasta llegar a la conclusión que lo único que quiere es crear falsas esperanzas en la chica, al final igual se llevara al niño. - No te dejes engañar Mónica, solo habla por hablar, no cumplirá con lo que dice… me expresaba con sutileza.   - Pero si así puedo salvar a mi hermano, debería hacerlo… opinaba ella.  - Si quieres salvar a tu hermano, confía en mí, yo lo salvare… le hablaba con confianza. La mire sonreírme, asentir con su cabeza, ya todo quedaba en nuestras manos, Zil no iba a obtener el alma de esta chica y aunque la del niño esté en peligro evitare que se lo lleve.  - Está bien Jeison, ganaste esta, lograste salvar a esa chica de mí, pero ¿realmente podrás salvar a su hermano, o a los otros dos niños?... se enorgullecía Zil al hablar.  - No nos subestimes, lo haremos, aunque sea difícil lo lograremos, aunque las posibilidades no estén a nuestro favor, salvaremos sus vidas… trataba de sonar valiente.   - Bueno, déjame decirte que Ya comenzaste tarde… sonreía Zil. Escuchamos unos ruidos que venían de la habitación de Jesús, Mónica comenzó a correr hacia ella, solo me quede con la mirada fija unos segundos en Zil. - ¿así que eso es lo que querías? Solo ganar tiempo para así llevártelo ¿verdad?... le hablaba con molestia. - Ya piensas como yo, creo que me estas conociendo, me siento orgulloso de ti Jeison, a pesar de que nos gusta charlar, recuerda que estamos en una guerra, los Storm contra mí, y quiero ganarla, y tener así tu alma, así que solo necesito que mi criatura se lleve, aunque sea a uno de los tres niños para verte derrotado, si fracasas tu alma es mía, y la espero con ansias, mucha suerte Jeison… lo decía mientras me daba la espalda y se alejaba caminando.  Lo mire alejarse, luego de eso me apresure a la habitación la cual se mantenía cerrarse, Mónica estaba desesperada tratando de abrirla, comencé a empujar y empujar, a golpear y golpear, a patear y volver a hacerlo, pero esta no se inmutaba, la fuerza demoniaca que evitaba abrirla era grande, cada vez que escuchamos los gritos de terror de Jesús, nos inquietaban mucho más, nos hacía sentir muy mal.  Me detuve un segundo para recordar la visión que había tenido, en ella la criatura abría la puerta desde fuera, para así llenarlo más de miedo, pensando que eso podría suceder, tome a Mónica de la mano, halándola hacia atrás, una sombra comenzó a traspasar la pared y se dirigió a la entrada de la habitación, saque mi arma y le dispare, pero esta no le hizo nada, es la primera vez que las balas de sal no funcionan en una criatura que para mí tenía la apariencia de un fantasma.   Trate de hacerle frente, pero en segundos me arrojo lejos, golpeando con la puerta de la habitación de Mónica, ella corrió hacia mí, estaba temblando del miedo. - Oye cálmate un poco, a esa criatura la alimenta el miedo, evita mostrarle temor… se lo pedía con amabilidad.  - suena fácil, pero no sé cómo hacerlo, tengo mucho miedo… respondía ella. Introduje mi mano en mi bolsillo, sacando de ella un frasco de sal y uno de agua bendita, mire que solo cargaba una de agua bendita, ¿Por qué no tome más? Se las entregue a Mónica y me levante. - quédate abajo, no importa lo que escuches, te prometo que pondré a salvo a tu hermano, esto te servirá de protección, te ayudara si esa criatura o el demonio se acercan a ti… cuídate… le hablaba con estilo. La criatura se detuvo frente a la puerta y la abrió, escuche gritar una vez más a ese niño, comencé a correr hacia la entrada y al entrar, le grite a el chico, “Jesús, no te preocupes estarás bien, vengo a ayudarte” tal vez eso podría calmarlo un poco o eso quería creer.  La criatura me tomo de la pierna y me arrojo a la pared, mientras tomaba a Jesús y comenzaba a arrastrarlo lo iba a introducir en el armario, dispare dos veces seguidas, pero seguía sin comprender por qué las balas no le hacían daño, la criatura atravesó a ese chico dejándolo inconsciente, mientras se acercaba a mí. Me levante para hacerle frente nuevamente, pero en un parpadeo desapareció, el niño estaba en el suelo, quiere decir que no se lo llevo, entonces ¿Qué se hizo la criatura? Sentí una presencia tras de mí, gire lentamente y allí estaba me tomo de los brazos impidiendo que pudiera moverme, de las sombras comenzaron a formarse unos dientes, esos dientes me recordaron a los dientes de la criatura que le rompió el cuello a mi madre, eso quiere decir que mí mayor miedo es el ser demoniaco que me alejo de lo que más amaba. Sentía que me estaba quedando débil, Mónica entro corriendo a la recamara, arrojándole el agua bendita a la criatura quien comenzó a quejarse del dolor, desapareció de frente a nosotros para aparecer frente a Jesús tomándolo por los pies e introduciéndolo en el armario, se lo llevo, acaso perdimos.  - No puede ser, Se llevó a mi hermano, fue mi culpa ¿verdad? - Oye, no te compadezcas, Los únicos culpables aquí son los demonios, no tienes la culpa de nada… le respondía sin apartar la mirada del armario. - Me prometiste que estaría a salvo y ahora no está… insistía ella.  - Si, y una promesa es una promesa y la voy a cumplir… le respondía mientras me acercaba al armario. Este continuaba abierto, estaba todo oscuro, no se veía ropa ni nada, parecía un portal me detuve en frente introduciendo mi mano, la cual parecía atravesarlo, pensé por unos segundos, llegando a una conclusión. - Así que esa es la manera de actuar de este tipo de criatura, se mueven a través de un portal y supongo que al cerrar el armario este portal se cierra, Mónica tengo una misión para ti y debes cumplirla a cabalidad, ¿crees que podrás hacerlo?... le hablaba con autoridad.  - Claro ¿Qué necesitas que haga?... me pregunto al instante.  - Vez esto n***o que está dentro del armario, el desaparecerá si este se cierra, y de hacerlo no volverás a ver a tu hermano, así que lo único que tienes que hacer, es evitar que este armario cierre sus puertas, te lo encargo, confió en ti… me expresaba con seriedad. - Vale ¿y tú que harás?... me pregunto con intriga. - Yo, voy a salvar a tu hermano… le arroje una ligera sonrisa.  Di unos pasos al frente y me introduje dentro de ese armario, es el momento de buscar a esa criatura y de salvar a ese niño, de verdad espero que Michael y esa chica misteriosa hayan tenido mejor suerte que yo. 
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