Ambos están fundidos en un beso que remueve cada partícula de su ser, sus pensamientos solo evocan lo profundo de sus deseos. Su alrededor se sumerge en la nada y solo existen ambos. No se percatan de que una figura se acerca a ellos, una que ya conocían, pero esta vez con arma en mano Se escuchan las detonaciones alarmando a todos los turistas, que en cuanto escuchan huyen en búsqueda de refugio, pero ahora hay dos jóvenes tirados, a uno jadeando y a otro pidiendo ayuda mientras ella huye. —¡Auxilio, auxilio! —ella saca el móvil del pantalón de Andrés. Esté tiene una herida en el pecho y la sangre fluye cual río por debajo de ellos—. Por favor, por favor resiste. El color en el rostro de Andrés comienza a desvanecerse, poco a poco comienza a sentir como el dolor se expande al resto d

