A varios kilómetros de la sierra de Durango, Andrés García estaba emocionado porque tan solo faltaban dos días para que fuera dado de alta. La gran mayoría de su familia ya había regresado a Guadalajara a sus respectivas actividades, solo permanecían con él su madre y hermano Matteo. Estos se turnaban para estar con él y ver que no le faltara nada; de nada servían sus ruegos cuando les pedía que se quedaran a descansar en el hotel, que él ya estaba mejor, porque no le hacían caso. Feliz de que ya faltaba poco para volver a casa, decide pedirle a una de las decoradoras de interiores que conoce que por favor vaya a su departamento para que le haga un cambio de imagen, volverlo más acogedor. Cuando hace la llamada Neri Gastelum, una señora joven con amplia experiencia le toma la palabra y h

