Contrato

2186 Palabras
—Esto me llegó a la oficina está mañana—me habla bajo Ben. Dejo la foto de mi padre a un lado y tomo una nota de recortes como de las películas de suspenso. "Los estamos vigilando niños Müller." Es lo único que dice y mi garganta se siente seca. Se supone que ya no debería estar en peligro por nada, que debo estar tranquila. Ya nadie quiere ni puede hacerme daño. ¿O sí? —¿Qué es esto?—logro preguntar. —No lo sé—su voz es neutra. —Y estoy aterrado, Bella. —No entiendo... —Ya mandé a todo un equipo a investigar todo el correo de la oficina y a Daniel a investigar todo raro alrededor de ustedes. Daniel es el hombre de confianza de Ben, es el jefe de seguridad de la empresa y el más antiguo. Antes trabajaba con papá y luego le juró lealtad a toda la familia. —¿Aurora? Ella es la que está más lejos—mi preocupación crece y entonces mi resfriado pasa a segundo plano. —Me dijo que mañana tomaría un avión para acá—Ben camina de un lado a otro—Contraté guardaespaldas para todos—señala al grupo de personas que se quedó en mi sala— cuatro. —¿Cuatro? —pregunto algo aturdida —Sí, no me arriesgaré a que ninguna de ustedes les pase nada. Y Bella—me mira el rostro y suspira—Tendrás que dejar el trabajo en la televisora. ¿Que? No. Mis cejas se arrugan y camino a la sala de estar dejando todo el desastre en el comedor. No quiero dejar el noticiero, no quiero dejar la nueva vida que me costó formar. —No creo...—muevo mi cabeza negando. —Ben, yo...—no me salen las palabras. Me duele tanto la garganta. —Mira lo que te pasó hoy—se acerca a mí rápidamente—No quiero que esto vuelva a suceder. —Lo que pasó hoy fue solo un accidente—mi voz sale baja por la ronquera. —¿Qué sabes tú? —Porque...— No sé. —Tú siempre has hecho lo que has querido, ela. Te pido por favor que hagas esto, por tu seguridad. —habla suave. Miro a las personas paradas a nuestro alrededor para empezar hablar en nuestro idioma natal, español. —Pero si se supone que voy a tener a cuatro personas a cargo de mi seguridad.—Ben frota sus manos en el rostro y cabello, está estresado.—Dame un tiempo, si corro mucho peligro, lo dejo. —Bella... —Por favor, Ben—trato de suspirar y me siento en el sillón. Me siento bastante débil—Quiero mantener esta estabilidad, sabes lo mucho que me ha costado estar en el lugar que estoy ahora, y te hablo de mentalmente. Mi ansiedad ha desaparecido por completo y quiero mantenerme así.—Ben suspira y se sienta en el sillón frente a mí.—Por favor, solo dame tiempo. —Quiero mantenerte cerca… —Por favor—lo interrumpo. Se queda observándome por un momento, Ben también tiene esa cara inexpresiva que heredamos de nuestra madre. —Está bien—suspira y mira el techo—Pero si el peligro aumenta ya sabes. —me mira muy serio. —Trato hecho. —Bien—se levanta del sillón de golpe para volver hablar en inglés—Te contraté dos chicas porque supongo estarás más cómoda con ellas—señala el grupo de personas—Audrey y Kira—señala a una chica morena alta y otra castaña casi de su mismo tamaño. Yo solo lo sigo con mi vista, me siento bastante débil como para caminar.—Dos chicos. Carter y José—señala a un rubio y a un hombre que parece latino. —se turnaran—continua mi hermano—Día, noche. Chica, chico. —Bien—es lo único que sale de mi boca. La verdad no me gusta mucho el hecho de tener a esas personas detrás de mí a cada momento, pero tengo que aceptar que si tengo un poco de miedo. Y ver a mi hermano tan preocupado me parte el corazón. De repente mi miedo crece.—¿Y mamá?—me levanto del sillón —Está al tanto de todo—murmura—De ella fue la idea de tener cuatro guardaespaldas. —Debe estar aterrada—mis cejas se arrugan. —Como no tienes idea. —el celular de Ben empieza a sonar, lo contesta y luego se dirige a mí —Me tengo que ir—me abraza—Por favor no te separes de ellos—se refiere a los guardaespaldas. —Tranquilo—digo en su pecho—Ahora me han suspendido del trabajo por la gripe. —Bella, te amo—dice mirándome a los ojos. Ben a pesar de ser muy cariñoso son pocas las veces que me dice lo mucho que me ama, de verdad está preocupado—Yo me muero si a mamá, a ti, Jazmín o Aurora les pasa algo. Ya con papá ha sido suficiente— él es igual que yo, tiene un rostro inexpresivo, pero ahora sus ojos no mienten— Y más si sé que puedo hacer algo para evitarlo. —Yo también te amo muchísimo—mi garganta duele mucho y eso hace que mi voz sea baja. — Cumpliré mi promesa. —lo abrazo fuerte. Veo como Ben le da órdenes a las personas que se quedarán conmigo. Kira y Carter comienzan este turno, Me siento en mi sillón con los codos en las rodillas y la cabeza en mis manos. Pensé que ya todo estaba bien, creí que mi vida ya era lo que siempre quise, pero no, la vida no es perfecta, no es un cuento y a veces te golpea fuerte. Las imágenes de la muerte de mi padre se niegan a salir de mi mente y siento una presión en el pecho. —Señorita Bella—se acerca Margot con cautela a mí. —¿Está bien?—no puedo responder, mi voz no sale. Margot se sienta a mi lado y me soba la espalda.  Es una señora cómo de la edad de mi mamá que trabaja conmigo desde que conseguí el trabajo en la televisora, es tan materna y me encanta su comida y hablar con ella.—No sé lo que esté sucediendo, pero todo va a estar bien—su voz es suave—Solo no tiene que perder nunca la fe en usted, porque si olvida las esperanzas, se perderá y ahí todo se irá al vacío. —Todo va a salir bien—repito en un susurro tratando de creer esas palabras.                                ***** Mi cabeza da vueltas y el malestar me tiene tumbada aún en el sillón sin poder moverme, hablar, comer o cualquier otra cosa que implique perder la tranquilidad. Mi celular suena y lo tomo. —¿Aló?—contesto. Mi voz aún está ronca. —¿Cómo te sientes? —la voz del otro lado de la línea me hace sonreír. —Como una mierda. — él sonríe. —¿Nos podemos ver ahora? ¿Quieres que vaya a tu departamento? —No—me apuro en decir. Miro a las personas en mi sala.—¿Nos podemos ver en el restaurante del final de mi calle? —¿Segura? Con ese resfriado no deberías de salir. —Tranquilo ¿Cuando? —¿Puedes ya? —Claro, ya voy.—me levanto del sillón arrastrando mis pies—Salimos en diez minutos—les digo a las personas en mi sala. Tengo que familiarizarme con ellos, yo no puedo simplemente tener a unas personas veinticuatro horas conmigo y  tener una relación jefa—empleado, si voy a estar tanto tiempo con ellos, aunque sea que sea de conocidos. Tengo que recordarme hablar más con ellos cuando esté de un mejor humor. Luego de cambiarme y peinarme un poco bajo al auto que ni sabía tenían. Carter maneja, Kira está en el lado del copiloto y yo me siento atrás. Mi cabeza aún duele un poco por lo que coloco mi codo en la ventana y sostengo mi cabeza con la mano. —Llegamos—me informa Kira bajándose del auto y abriéndome. —¿Se podrían quedar aquí afuera? Por favor—les digo. Ellos se miran un poco indecisos. —Está bien—termina afirmando Carter. Entro al restaurante buscando a Alan con la mirada, apenas lo veo mi sonrisa aparece en mi rostro, cómo me encanta verlo. A su lado hay un señor mayor como de cincuenta años, bastante refinado. —Hola, princesa—se levanta de su asiento cuando llego a ellos. —Hola, Bestia—susurro. —¿Quiénes son esas personas? —pregunta refiriéndose a Carter y Kira. —Ah, mi guardaespaldas. —respondo casual. —No sabía que tenías guardaespaldas—sus cejas se arrugan—¿Pasa algo? —Luego te cuento—miro al señor quien ahora está parado a nuestro lado. —Él es James Corvin, mi abogado. —Mucho gusto, señorita Müller—el señor me extiende la mano. Yo la tomo confundida. —El gusto es mío.—nos sentamos los tres.  Alan alado del señor y yo en frente  —Bien, sin rodeos porque tengo varias cosas que hacer—dice sacando un sobre de su maletín. No entiendo nada por la que miro a Alan quien me sonríe tratando de darme confianza. —¿Qué sucede? —Esto—extiende un papel a mí con muchas letras, pero no leo nada—Es un contrato de confidencialidad—le fijo mi vista al señor con la clara duda en mi rostro—Como sabe el señor Coox es una figura pública—explica—Por lo tanto, luego de convivir con él y ser tan cercana debería de firmar esto por la protección pública de mi cliente—mi corazón cae al suelo y la decepción se cuela en mí. Son demasiadas cosas para un solo día. Miro el papel con la respiración agitada. Definitivamente es un contrato, el cual ya está firmado por Alan y tiene el espacio para poder firmarlo yo. No puedo hablar con nadie acerca de mi relación con él, no pueden salir a la luz ninguna foto de nosotros que no sea un grupo, básicamente podemos estar cerca pero no tengo derecho hablar de él y yo como un «Nosotros» en el caso de que eso pase y comprueben de que yo comenté algo tendré que pagarle 10 mil dólares por incumplimiento. Mi garganta duele, pero ahora por el nudo que se ha formado, mis ojos se llenan de lágrimas y es casi imposible respirar ¿Acaso soy solo un juego para él? ¿Por qué me pide esto? ¿A qué está jugando? Esto es un golpe bajo a mi orgullo y mi dignidad. Me está tratando como una chica que ha conocido en un bar y tiene miedo a que salga a la luz un secreto. —Bella...—la voz de Alan me suena lejana. —No lo tomes personal—alzo mi vista al señor—Entienda que usted es una periodista que trabaja en una televisora muy prestigiosa y el señor Alan tiene que cuidar su imagen—mi vista va hasta el rostro de Alan. No lo conozco. —Usted es influyente, señorita, tanto por su familia como por su trabajo, tiene muchos seguidores en r************* y el noticiero es el más visto en la ciudad. Cualquier cosa que usted pueda decir o mostrar tiene que saber que tiene persecución. El periodista es muy poderoso en la vida pública de cualquier persona—trago fuerte tratando de bajar el nudo. —Bella, yo...—Alan vuelve hablarme. —Cállate—mi voz sale más cruda de lo que creí. Alan se levanta y trata de tocarme, pero yo me alejo—Tú deberías de estar agradecido que, aunque sea te fotografíen conmigo—mi ego y dignidad lastimada hablan por mí—Hija de un gran empresario, proveniente de una familia influyente, heredera y profesional en el ámbito del periodismo—hablo fría y sarcástica—No voy a firmar nada, porque yo no soy ninguna mujerzuela que se acostó contigo porque necesita atención del público, ya tengo suficiente, y lo sabes. —No, así no son las cosas. —No sé esperaba esta respuesta. Por eso quería verme en mi departamento, está en la razón por la cual no quería estar aquí. —¡Esto está firmado por ti!—alzo mi voz—Eso quiere decir que has aprobado todo lo que dice ese papel.—el dolor se cuela en mí voz.—¿Quién eres? —No me puedo arriesgar a que salga en las noticias algo que me perjudique. Eso es todo lo que necesito para que mi amor por Alan se tambalee.
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