Suleiman No logro concentrarme en la reunión. Cada palabra de los consejeros se pierde en mi cabeza mientras una sola imagen me persigue: Alessia.Su cuerpo junto al mío, su piel tibia, su respiración, el modo en que tiembla cuando la tengo cerca. Esa maldita mujer me descoloca. Fue la niña que me irritaba y ahora es la mujer que me enloquece. No entiendo en qué momento mi odio se mezcló con deseo, ni cuándo dejé de verla como una enemiga. Aprieto los puños e intento centrarme en los documentos frente a mí. Debo hacerlo. He cumplido con lo que el consejo esperaba, las sábanas manchadas ya fueron entregadas… la prueba está dada, pero aun así, mi mente sigue atrapada en ella, y temo que ni todo el poder del sultán me alcance para dominar lo que siento. —Sultán… —me llama Karim, el Gran

