Un año antes Alessia Konstantino. La música vibraba en el aire, las luces parpadeaban sobre nuestras cabezas y el suelo parecía moverse con cada golpe del bajo. Me encantaban esas noches: el olor a perfume caro, el calor de los cuerpos bailando, la sensación de libertad que solo una buena fiesta podía darme. Lucía, mi prima, giraba conmigo en medio de la pista. Su cabello rubio se movía con gracia bajo las luces, y su risa clara se mezclaba con la mía. Siempre había sido la más coqueta, la que sabía atraer miradas sin esfuerzo. Pero esa noche éramos iguales: dos chicas disfrutando del momento, sin preocupaciones ni límites. En cambio, Luna, su hermana gemela, estaba sentada en una esquina, absorta en su libro como si el mundo a su alrededor no existiera. Siempre había sido así: tranqui

