En alguna parte de Estados Unidos.
Hola, buenos días, mi nombre es Claudia Silver. ¡Uf! Estoy tan nerviosa, no sé por donde empezar. Porqué mi vida siempre tiene que ser así, tan aterradora y enigmática y llena de cosas que sacarían de quicio a cualquiera. Este tipo de cosas se había vuelto asidua en mi vida, pero mi tendencia a asustarme se había atenuado de tantas cosas que me han sucedido.
Creerán que estoy loca o que oigo voces, pero cuando desde los 5 años te llevan pasando cosas así ya empiezas a pensar que se trata de algo más que sólo condiciones psicológicas. He tenido tiempo suficiente para asimilarlo y todo y al menos de lo único que me alegro es que nadie familiar sale herido, puede que uno que otro amigo hayan muerto en dichas condiciones pero yo ya no le doy importancia.
Bueno, creo que el motivo por el que están aquí es para oír acerca de mi caso más reciente. Lo entiendo, después de todo mi vida llena de desgracias puede no sonar importante para algunos. Bueno, todo empezó desde que nos mudamos de casa. Si se preguntan el motivo de nuestra mudanza, pues se debe a que en nuestro antigua residencia mucha gente empezó a desaparecer de la nada y yo soy casi asesinada dos veces.
La primera fue en mi casa, yo estaba sola y durante todo el día y al final un hombre con una hacha casi me mata pero unos oficiales llegaron para salvarme. Días después, fui llevada a un interrogatorio donde el detective era el mismo hombre que casi me mata, y al final, casi logró matarme con la misma hacha llena de sangre, pero con los viejos trucos que he aprendido durante toda mi vida, logré zafarme de aquel hombre y tras contarle esto a mis padres, decidimos mudarnos.
Durante la mudanza no hubo ningún problema, todo empezó justo el día después en el que terminamos de establecernos en nuestro nuevo hogar. Ese día, un curioso paquete apareció ante nuestra puerta, era una caja grande pero bastante plana, mi familia creyó que era un televisor plasma, pues daba la impresión de serlo, pero se trataba de un espejo. ¡Ese espejo! ¡Ese espejo maldito!
El espejo se encontraba en excelentes condiciones, el espejo era tan resplandeciente, que hacia que todo lo que se reflejara en él parecía brillar de manera celestial, y hacía que cualquier persona se viera como ángel. Algo también curioso era el marco. Era un marco elegante, parecía estar hecho de cobre refinado, lo hacía parecer muy lustroso, aunque lo curioso y hasta extraño eran unos extraños símbolos en las esquinas. Habían varios iguales en una misma esquina, eran distintos dependiendo de la esquina todos eran muy pequeños, eran casi imperceptibles. Yo misma los examiné. Pero yo los recuerdo muy bien por algo que contaré más tarde.
En la esquina inferior izquierda se encontraba el símbolo masculino, encerrado en un triángulo que a su vez estaba encerrado en un circulo, el circulo sobresalía y tocaba cada punta del triángulo (habían 12 de estos símbolos). En la esquina inferior derecha se encontraba el símbolo femenino encerrado en un triángulo invertido a su vez encerrado en un circulo de la misma forma que el anterior (habían 16 de estos símbolos).
En la esquina superior izquierda se encontraba nuevamente el símbolo masculino, pero estaba invertido, como si fuera el reflejo de un espejo, este estaba igual que el anterior, encerrado en un triángulo y a su vez en un circulo tocando las puntas (habían 6 de estos símbolos). Y finalmente en la esquina superior derecha se encontraba el símbolo femenino, al revés, y estaba nuevamente encerrado en un triángulo invertido y a su vez en un circulo tocando las puntas (habían 9 de estos símbolos).
Las cantidades de símbolos en cada esquina variaba y yo no entendía el porqué, tuve la intriga por días y lo entendí después de la peor manera. Mis padres encantados por tan bello espejo, decidieron colgarlo en la entrada principal para mirarse a sí mismos cada vez que entrarán y salieran de la casa reflejados en tal hermosura angelical de espejo. ¡Que despreciable!
Días después, algo extraño sucedió. Pasó durante la noche, mi hermanita estaba contemplando el espejo (creo que olvidé mencionar que tengo tres hermanos, dos gemelos de 10 años y una hermanita de tan solo 3 años), bueno, entonces ella estaba contemplando el espejo con la mirada perdida (era una mirada incómoda, no miraba a nadie más que al espejo, pero su mirada perdida en el espejo me incomodaba), y sentada sin ejercer movimientos alguno.
Nadie le dio importancia, de hecho, mis padres estaban incluso alegres porque estaba callada por una vez después de tanto tiempo (suele ser traviesa y ruidosa). Mientras todo estaban en lo suyo, de repente todos escuchamos el grito de mi madre desde la entrada. Cuando acudimos a la entrada, la encontramos en el suelo con una expresión de susto y desesperación en su rostro, mirando al espejo.
Entonces nos dimos cuenta de que mi hermanita no estaba frente al espejo como recordábamos, fue entonces en que nos dimos cuenta de lo que realmente estaba viendo mi madre en el espejo. ¡Era mi pequeña hermanita! ¡Estaba dentro del espejo! No lo podíamos explicar, ella no estaba con nosotros en el mundo real, sino que ahora estaba en el espejo. ¡Literalmente!
Se veía ligeramente transparente, como si estuviese desapareciendo. No sabíamos que hacer, yo recuerdo sentirme bastante abrumada, normalmente este tipo de cosas no me afecta. Pero se trataba de mi pequeña hermanita, pobre de ella. Ella parecía no estar afectada, no parecía sentir nada, estaba en la misma posición de antes. Casi parecía inerte, excepto por su mirada, no lo entendía, pero esa mirada me incomodaba.
Pero esa no fue la parte más aterradora, cada día que pasaba se ponía peor. Su pequeño cuerpo se iba desvaneciendo, pero no así nada más, sino que su piel era la que desaparecía. Mi hermanita se estaba desgarrando involuntariamente y no podíamos hacer nada al respecto, su sangre se derramaba, sólo desaparecía la piel, pero la sangre salía a manantiales.
Y lo mas aterrador era que la sangre estaba también del otro lado del espejo. Estaba en el suelo de la entrada pero de nuestro mundo. Era como si lo que le pasaba a mi hermanita se reflejaba realmente en el mundo real pero ella en sí no. Por cierto la expresión de horror de todos nosotros se agravió y ya estábamos desesperados sin saber qué hacer. Mi mamá pensó que sería quizás oportuno llamar a la policía, sabía que de pronto no ayudaría pero si ella no sabía que hacer, quizás sí y su idea sea mejor que solo mirar aquella escena con desagrado.
Para cuando la policía llegó, la entrada estaba inundada de sangre, ya mi hermanita había perdido toda la piel, la policía quedó afligida y aterrorizada. Y lo que pasó después fue el colmo que nos espantó aún más, fue que cada uno de sus órganos comenzaron a salirse sin control, e igualmente estos se percibían en nuestra entrada justo cuando tocaban el suelo. Sin embargo, su mirada aún me incomoda, era como si quisiera decirme algo pero no podía entenderlo.
Finalmente, unos de los oficiales tuvo una idea, al principio creyó que sería algo arriesgado, pero al ver nuestra desesperación, decidió acudir a ello. Él decía que conocía a una persona que sabía de esas cosas.
Al día siguiente, el sujeto apareció, era un cazador de lo paranormal muy fiel a Dios (yo no creía mucho en él ni en Dios pero no me atrevería a quitar la carta de la mesa así que lo tuve que aceptar), él nos dijo que jamás había visto algo similar, ni remotamente similar, incluso puso frente al espejo varias veces diversos objetos religiosos y/o oraciones, todas las que conocía, pero nada era eficaz, no tenía el más mínimo efecto.
Perdíamos la esperanza. Ya no había nada que hacer, incluso se sugirió romper el espejo. La sugerencia fue aprobada pero al final decidieron dejarlo como último recurso, por seguridad. A mi hermanita sólo le quedaban los huesos y las articulaciones, que sin razón alguna, se mantenían en su lugar, aunque los músculos comenzaban a desaparecer. Pero su mirada se mantenía, esa incómoda mirada. Luego lo entendí, me estaba pidiendo ayuda con su dulce y tierna mirada, ella estaba implorando ayuda y fue entonces que se me ocurrió la idea más descabellada que se me pudiera ocurrir.
Debía entrar en el espejo y sacar a mi hermana. No funcionará pensarán ustedes, pero en ese momento yo estaba decidida. Y más cuando mis hermanos gemelos también fueron abducidos por ese espejo maldito. Nadie supo cuando sucedió, pero cuando nos dimos cuenta, el horror nos inundó a todos, y yo decidí lo que tenía que hacer.
Entonces, en plena noche, fui donde el espejo y me puse frente a él, en la misma posición en la que estaba mi hermanita. Me quedé mirando fijamente al espejo, clavando mi mirada en los ojos perdidos de mi hermanita, como si quisiese decirle por telepatía que ya voy a salvarla. Y entonces cosas raras comenzaron a suceder: las luces comenzaron a parpadear sin control (nadie parecía notarlo aparte de mí), llegó un punto de tanto parpadeo que todas las luces reventaron. Y junto a las luces, las puertas y ventanas comenzaron a abrirse y cerrarse sin control hasta romperse como si fuesen tan frágiles como delgadas láminas de madera.
Los cuadros de igual forma se alborotaron y chocaban contra las paredes, hasta llegaban a romperla con todo y cuadro mismo. Las mesas y muebles se comenzaron a mover tan impetuosamente que cuando chocaron contra las paredes están se terminaban de destruir y los muebles se iban desgarrando a pedazos. Todo a mi alrededor repetía dicha secuencia, se movía y se destruía, pero yo estaba envuelta en el espejo, lo veía todo a través del espejo y no podía evitar apartar la mirada del espejo, de los ojos suplicantes de mi hermanita.
Tenía la misma mirada, clamaba por mi ayuda. Más atrás pude ver a mis otros dos hermanos que de igual forma me miraban con la misma incómoda pero que también rogaban por mi ayuda. Pude leer el terror mismo en sus miradas y hasta llegué a percibir la angustia en lo profundo de sus almas.
Entonces comencé a sentirme extraña. Sentía como se agudizaban mis sentidos, en cierto punto perdí la sensación del tacto. Mi nariz parecía tapada por algo viscoso y afilado. En mis oídos sentía la sensación de dedos fríos y mojados enterrándose casi completamente. También sentía como si de mi boca saliese una abundante cantidad de sangre, por más que yo tenía mi boca cerrada. Pero mis ojos seguían fijos en el mismo lugar.
La sensación de envolvimiento se comenzaba a transformar en atracción. Algo comenzaba a llevarme al interior del espejo, aunque yo no sentía que me movía. Llegué a escuchar voces a lo lejos tratando de decirme que reaccionara y también sentía varios manos tratando de agitarme buscando que saliera de aquel terrible trance. Mis familiares y el sujeto cazador de lo paranormal trataban de hacer que volviera en sí, pero yo simplemente no respondía, creo que ni siquiera me movía, ahora entiendo porque mi hermanita no se movía y también comprendí aquella mirada incómoda que tenía aquella vez.
Y luego, de un momento a otro, volví a sentirme bien. Todo estaba en perfecto estado. Miré a mi alrededor pensando que ellos estarían pero no. Estaba aparentemente sola, tal cual como yo recordaba antes de empezar aquel acto. Entonces me volví al espejo, ¡Qué horror! No tenía reflejo. Conozco la cosa con los vampiros y eso pero esto no podía ser aquello.
Volví a mirar a mi alrededor, y noté que todo estaba como invertido. Ahí lo entendí. Ya estaba dentro del espejo. No puedo ver mi reflejo porqué como dice las culturas, cuando te miras en un espejo, lo que ves en él es tu propia alma reflejada en el espejo, por lo que este espejo maldito me había succionado el alma por completo, y me había sacado del mundo real y ahora estaba en el mundo detrás del espejo.
Luego de eso, mis padres y el cazador de lo paranormal se situaron frente al espejo, con la misma expresión de horror, al parecer me estarían viendo como hemos estado viendo a mi hermanita y a mis hermanos. Por supuesto, luego de que el espejo succiona el alma, le muestra a los demás en el mundo real como la parte carnal de la persona que succiona desaparece poco a poco.
Recordé lo que vine a hacer y sabía que tenía poco tiempo. Fui a buscar a mi hermanita, pero no la encontraba en ningún lugar. Pensé en que no debía estar lejos, me dirigí a su habitación y la encontré acostada en su cama bajo la calidez de su cobija.
Tuve miedo de retirar la cobija, pero me armé de coraje y lo hice. Para mi dolor y desgracia, lo que me topé me dio muy fuerte por dentro. Era el c*****r de mi hermana, tal cual como la última vez que lo había visto en el espejo, solo que recostada. Las palabras no me dan para definir el horror que sentí en ese momento. Volví a cubrir a mi hermanita, y pensé en que mis hermanos aún debían estar bien, ¡tenía que salvarlos!
Los encontré igualmente en su cuarto, estaban igualmente cubiertos por sus cobijas. Temí lo peor, pero mis temores se atenuaron cuando los vi casi intactos. Supongo que no había pasado demasiado tiempo para que el espejo o lo que fuera los consumiera como a mi hermana, solo sus manos se habían consumido. ¡Estaban bien! Eso me alegró demasiado, los abracé a ambos y justo al tocarlos, ambos reaccionaron y me devolvieron el abrazo. Los tomé de las manos y nos dirigimos hacía el espejo, decididos a salir.
Una vez frente al espejo, intentamos salir por la fuerza pero no funcionaba. Sentíamos como si nuestras fuerzas se apagaran, levanté mis manos y mis ojos se desorbitaron del horror. La piel me comenzaba a desaparecer, de la misma forma en la que mi forma comenzó a desgarrarse sola en aquel entonces. No sentía dolor, realmente, pero nadie podía negar que mi piel desaparecía.
Del otro lado parecieron notarlo. Yo, bastante asustada, me armé de valor, y poniéndome firme me decidí a salir de una vez por todas antes de que todos se pusiera aún peor. Por supuesto, estábamos sangrando, bueno yo desangraba ligeramente, pero ellos si que estaban desangrando, si no los sacaba de allí, morirían desangrados. Con el corazón en la boca (o eso quiero pensar que era) hice lo que pude para salir, debía sacar a mis hermanos de allí.
Pero no hallaba manera de salir de aquel infernar lugar. Simplemente no podía salir, intentaba entrar de vuelta a la realidad pero era como chocar contra una pared. Golpeé varias veces el espejo pero nada, aunque los golpes se reflejaban del otro, ya que el espejo se movía sin caerse. Entonces se me ocurrió otra descabellada idea, no estaba segura de si funcionaría pero era la última carta que me quedaba, ¡debía romper el espejo!
Ya estaba decidido, convencé a lanzar golpes desesperados contra el espejo, pero este sólo se movía sin romperse. Golpeé y golpeé pero nada, no se rompía. Perdí la esperanza, me di por vencida y me di la vuelta para disculparme con mis hermanos, ellos me miraban con ojos llorosos, no sabían qué hacer, dependían de mí y yo les había fallado.
Volteé una vez más al espejo, y con lágrimas en los ojos golpeé el espejo por última vez. Cabizbaja, no esperaba que funcionara, sólo me quería desahogar, pero para mí sorpresa, escuché el crujir del espejo. La pequeña g****a pronto se agrandó y eventualmente dejó ver una potente luz. Yo vi la oportunidad, coloqué mis manos sobre el vidrio roto y tiré de él. Excavé mi propia salida, me tuve que cortar las manos y mancharme de sangre, pero valió la pena, porqué cuando hubo suficiente espacio, le dije a mis hermanos que salieran y ellos sin pensarlo lo hicieron.
Al verlos entrar, en mi cara apareció una sonrisa, pero de repente sentí algo extraño detrás mí, volteé y vi a mi hermanita, sabía que la real ya estaba muerta porqué vi su c*****r así que ella no podía ser ella, debía ser su alma. Ella todo lo que hizo fue mirarme con una mirada de satisfacción y una amplia sonrisa, y con la misma me dijo gracias.
Luego pude salir, y justo después que salí, el espejo se cayó a pedazos. A pesar de estar adolorida, alcancé a ver el espejo de nuevo, bueno, lo que quedaba de él. Y noté que ahora había un nuevo símbolo, el símbolo femenino encerrado en un triángulo invertido que a su vez estaba encerrado por un circulo tocando las puntas, estaba en la parte inferior. Eso fue lo único que vi, luego de eso quedé desorientada. Rato después llegó la ambulancia y los tres fuimos internados en el hospital. Yo no tenía heridas graves pero de todos modos me trataron las cortaduras en mis manos.
Pero lo aterrador no había parado, recuerdo que mientras estaba en la sala, recuerdo haber visto al fondo de la sala el espejo. En él pude ver a mi hermanita, y en mis oídos oí con su dulce voz “gracias” nuevamente. Recuerdo que empecé a gritar y unos enfermeros entraron a la sala y luego de eso no recuerdo más nada. Me tomaron por loca y es así como estoy aquí con ustedes.
Tú, cazador de lo paranormal ansioso por oír la historia completa, un psicólogo que acabo de conocer queriendo saber mi condición y enfermeros que si no sé que hacen aquí. Pero les dije que yo vi ese espejo, lo recuerdo bien. Sentí la dulce voz de mi hermanita diciéndome “gracias” lo juro, les digo que es cierto, no estoy loca, tienen que creerme.
Un momento… Porqué tienen ustedes el espejo. Está justo detrás de ustedes al fondo de la sala.
—Señora, eso no es posible. El espejo está roto, tú misma lo rompiste según tu historia.
No, no no es cierto. Estoy viendo el espejo al fondo de la sala. No es posible, allí está mi hermanita. Está tratando de decirme gracias. ¡Que dulce! Lástima que no pude salvarla a ella también. Puede que ustedes no me crean pero yo sé lo que estoy viendo en el espejo… En el espejo… En el espejo…
En El Espejo…
Esta historia está basada e inspirada en hechos y culturas reales.