La mirada de Brennan volvió a Pantera, fría, calculadora, pero con un brillo oscuro, antes de regresar una vez más a Evanya. —Hoy sí aceptaré tu ofrecimiento de anoche. El recuerdo cruzó por la mente de Pantera con claridad. La madrugada anterior, entre humo y whisky, le había ofrecido a cualquiera de sus favoritas para pasar el tiempo. Brennan había declinado con esa indiferencia que solo alguien seguro de obtener lo que quiere podía permitirse. —¿Cuál quieres? —preguntó Pantera con un tono casual, casi aburrido, como si no acabara de notar la forma en que el irlandés devoraba con la mirada a la mujer que tenía a su lado—. ¿Vicky, Joana… o ambas? Una sonrisa apenas perceptible cruzó el rostro de Brennan. Sus ojos se entornaron, y su voz sonó ronca cuando respondió: —La rubia —respond

