Eres su zorra

1865 Palabras
ALICIA —... y ten cuidado. Si alguien te molesta, díselo a Darren o a mí—. Trevor finalmente termina su sermón mientras Darren se queda detrás de él con los brazos cruzados sobre el pecho. Parece muy intimidante. Asiento lentamente con la cabeza. —De acuerdo. Primero tengo Arte, que es la clase en la que estamos ahora mismo. Le doy un abrazo rápido a Trevor antes de girarme hacia Darren para hacer lo mismo. —Recuerda, mi clase está al otro lado del pasillo—, dice mientras nos separamos. Les dedico una sonrisa a ambos antes de entrar en el aula. En cuanto entro, todos miran inmediatamente en mi dirección. Algunos parecen confundidos, mientras que otros ni siquiera me prestan atención. Mantengo la cabeza gacha mientras camino hacia el fondo del aula, dejando que una pequeña sonrisa aparezca en mi rostro cuando veo un asiento vacío junto a una chica guapa. Me siento y coloco mi mochila a mi lado. —Hola—, digo educadamente. Ella levanta la cabeza y me mira sin comprender. —¿Qué quieres? Le dedico una sonrisa. —Nada. Me llamo Alicia y hoy es mi primer día. Antes estudiaba en casa, pero mi hermano mayor, Trevor, me ha dicho que por fin puedo ir al colegio público. ¿Cómo te llamas?—. Me río nerviosamente al ver la mirada de sorpresa en su rostro y me doy cuenta de que estoy parloteando. —Hablas mucho—, dice sin rodeos. —Me llamo Patricia. Arqueo las cejas. —¿Podemos ser amigas? Patricia me examina durante unos segundos antes de encogerse de hombros. —Claro, ¿por qué no? Aplaudo en silencio. —Estoy deseando contarle a Trevor y a Darren que he hecho una nueva amiga. Se pondrán muy contentos—, digo más para mí misma, algo que suelo hacer a menudo. Sus ojos se dirigen hacia mí. —¿Trevor es tu hermano? ¿Trevor Quinlan? Asiento con la cabeza e inclino la cabeza. Me pregunto cómo lo conoce. Trevor nunca me ha hablado de una tal Patricia. Pero tampoco sabía nada de Darren, así que quizá sean... —Vaya, no sabía que tuviera una hermana—. Ella se ríe. —Eso es porque no me dejaban salir muy a menudo—. Frunzo el ceño. —Pero entonces conocí a Darren, y Trevor dijo que me mantendría a salvo—, le digo, mientras saco un cuaderno y uno de mis bolígrafos rosas. —¿Supongo que te refieres a Darren Wallas? Asiento con la cabeza. —¿Lo conoces? Patricia niega con la cabeza. —Cariño, todo el mundo lo conoce, pero nadie le habla excepto tu hermano y otras dos personas más. Todo el mundo piensa que es muy intimidante—. Pone los ojos en blanco, como si eso le molestara. Frunzo el ceño. —Ah... No sé por qué se preocupan, Darren no da miedo en absoluto. * La clase de Arte fue mejor de lo que pensaba. El profesor era simpático y tenía a Patricia con quien hablar. Hablando de eso, le digo adiós con la mano antes de detenerme fuera del aula para esperar a Darren. Por fin lo veo salir de clase unos segundos más tarde, mirando a su alrededor hasta que sus ojos se posan en mí. Me dedica una sonrisa mientras corro hacia él, evitando chocar con la gente. Cuando llego a su lado, le rodeo la cintura con los brazos y me acurruco contra su cálido cuerpo. —Te extrañé—, le susurro. Le oigo reírse. —Solo ha sido una hora, princesa—. Me acaricia el pelo con los dedos para tranquilizarme. Me río en voz baja y asiento con la cabeza, apartándome para mirarlo. —Lo sé. ¿Tú también me echaste de menos? Sus ojos se suavizan. —Por supuesto que sí, Alicia. Su respuesta hace que se me suban los colores a la cara. —¿Qué tal te ha ido?—, me pregunta, apartándome a un lado para que no estemos en medio del pasillo. Le sonrío. —Bien. He hecho una nueva amiga. Su sonrisa se amplía. —¿Ya? ¿Cómo se llama? Me pongo de puntillas. —Patricia. Él asiente. —Tendrás que presentárnosla a Trevor y a mí—. Asiento en silencio con la cabeza. —Vamos, vámonos. Entrelazo mis dedos con los suyos y me doy la vuelta para caminar, pero me quedo paralizada cuando finalmente me doy cuenta de que todos nos están mirando. Me sorprende tanto que intento retroceder, lo que me lleva a chocar contra el pecho de Darren. —¿Darren?—, digo tímidamente. Él me aprieta la mano. —Estoy aquí. Cuando llegamos a nuestra siguiente clase, entramos y nos dirigimos inmediatamente hacia el fondo. Las mesas están separadas en parejas, así que Darren y yo nos sentamos juntos. La gente susurra al vernos pasar, pero una vez más tengo que intentar ignorarlos. —¿Darren está hoy en clase? —¿Quién es esa chica que está con él? —¿Están saliendo juntos? —Llevo meses intentando ligar con él. La gente se dice estas cosas entre sí, lo que me confunde aún más. Quizás solo tenga muchos amigos. Pero Patricia dijo que nadie habla con él excepto Trevor. Suena el timbre de retraso cuando la profesora se levanta de su escritorio. —Muy bien, clase, hoy tenemos una nueva alumna—. Me mira directamente y sonríe. —¿Te importaría levantarte y presentarte? Miro a Darren y él asiente con la cabeza para tranquilizarme, así que respiro hondo y hago lo que dice la profesora. Todo el mundo me mira fijamente cuando empiezo a hablar. —Soy Alicia Quinlan...—. Algunos alumnos me interrumpen con susurros. Me sonrojo y bajo la mirada. —Muy bien. ¿Alguien tiene alguna pregunta para la señorita Alicia?—. Algunos alumnos levantan la mano. —Melanie, adelante—. La profesora señala a una chica rubia. —¿Tu hermano es Trevor Quinlan?—, pregunta con voz ligeramente aguda. Asiento lentamente con la cabeza. Sus ojos se iluminan. —¿Podrías hablar bien de mí...? —Muy bien, ya basta. Sam, te toca—. El profesor la interrumpe y señala con la cabeza a un chico sentado al fondo. Sam me mira de arriba abajo antes de sonreír con aire burlón. —¿Estás soltera? Inclino la cabeza y abro la boca para hablar, pero el chirrido de una silla me interrumpe. Darren se levanta a mi lado y mira fijamente al chico. —Que te j0dan. Mis ojos se abren como platos ante su tono y su elección de palabras. El chico, Sam, levanta las manos en señal de rendición mientras la profesora carraspea. —Ya basta de preguntas. Gracias, Alicia—. Me dedica una pequeña sonrisa antes de volver a dar clase. Me siento y miro a Darren, y veo que sigue de pie con la mirada fija en el chico. Extiendo la mano y le tiro de ella. Sus ojos se posan en mí y su mirada dura se suaviza. —Siéntate—, le susurro, tirándole de la mano una vez más. Él asiente y sigue mis instrucciones. El resto de la clase pasa rápidamente, mientras Darren juega con mi pelo con el brazo apoyado en el respaldo de mi silla. Por fin suena el timbre que indica el final de la clase. Darren espera pacientemente mientras guardo con cuidado mi cuaderno y mi bolígrafo, antes de cerrar la cremallera de mi mochila y levantarme. Sonrío y le cojo la mano que me tiende, dejando que me lleve fuera del aula y a nuestra siguiente clase. —¿Cuándo veremos a mi hermano?—, le pregunto, balanceando nuestros brazos mientras caminamos por el pasillo. —Ahora mismo, en realidad. Mis ojos se abren junto con mi sonrisa. —¿En serio? Tengo que contarle lo de mi nueva amiga. Darren se ríe. —Estoy seguro de que estará muy orgulloso. Asiento con la cabeza y acelero un poco el paso para que lleguemos pronto a nuestra siguiente clase. Tropiezo con mis propios pies, lo que hace que Darren me sujete con más fuerza de la mano. —Ve más despacio, Alicia, o te caerás—, me dice con tono un poco severo. Me sonrojo y reduzco la velocidad, solo un poco. Por fin llegamos a clase y enseguida veo a Trevor sentado en un pupitre al fondo, hablando con alguien. Suelto la mano de Darren y corro hacia él. —Hermano—, exclamo, y lo abrazo en cuanto llego a la mesa. Él me abraza y me besa en la cabeza. —¡Cariño! ¿Qué tal tus dos primeras clases?—, me pregunta una vez que nos separamos. Veo a Darren caminando hacia nosotros y deteniéndose a mi lado con el rabillo del ojo. —¡Bien! He hecho una nueva amiga, se llama Patricia—, le digo emocionada. Él sonríe con alivio. —Eso es genial, Alicia, estoy orgulloso de ti. Alguien carraspea y me giro para ver al chico con el que estaba hablando mi hermano. Sonríe burlonamente a Trevor antes de mirarme a mí. —¿Quién es esta? —Ella está fuera de los límites—, espeta Darren a mi lado. Lo miro con los ojos muy abiertos, mientras él solo me echa un vistazo antes de volver a mirar al amigo de mi hermano. Trevor se ríe detrás de mí. —Tranquilo, Darren—. Me rodea los hombros con el brazo. —Javier, esta es mi hermana pequeña, Alicia—. Luego me mira. —Alicia, este es Javier, uno de nuestros amigos. Le dedico a Javier una tímida sonrisa antes de bajar la mirada nerviosamente hacia mis manos. —Qué tierna eres—. Noto la sonrisa en la voz de Javier. Sus palabras me hacen sonrojar. —Sí, lo es, y como he dicho, está fuera de tu alcance—, repite Darren, y me doy cuenta de que está intentando parecer más tranquilo de lo que realmente está. Oigo a Javier reírse y le miro. Le lanza a Darren una mirada cómplice. —Ah, ya veo. Darren está un poco enamorado. Inclino la cabeza. ¿Darren está enamorado? ¿De quién? ¿Eso significa que nos va a dejar por ella? No puede hacer eso. Acabo de conocerlo. Miro a Darren con el ceño fruncido y él ve mi expresión, inmediatamente niega con la cabeza como si pudiera adivinar lo que estoy pensando. —No le hagas caso. Está mintiendo—. Asiento lentamente con la cabeza y no puedo evitar sentirme aliviada. —¿Puedes irte a la mi3rda?—, le dice entonces a Javier, con evidente frustración en su voz. Se hace el silencio durante unos segundos antes de que oiga varias risitas. —Cariño, tú eres su...—. Javier se ve interrumpido por un sonido de bofetada, causado por la mano de Darren. —¡Ay! ¡Zorra!
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