—Es solo que no quiero hacerle perder el tiempo a Erick. Sabes lo ocupado que está operando un negocio en sus primeras etapas —dijo Valeria, y luego le hizo una señal visual para que la respaldara con esa excusa. Sin embargo, Erick ignoró por completo su insinuación. En cambio, aceptó la invitación con tranquilidad: —Bueno, espero con gusto la cena. Gracias por su hospitalidad. La próxima vez, prepararé yo una cena elegante para ustedes. El asunto quedó decidido. La señora Miranda se levantó y fue a la cocina a dar instrucciones. Valeria no estaba preparada para enfrentar esa situación y no sabía cómo continuar la conversación. No era su plan quedarse a cenar. A Erick, por el contrario, no le molestaba en absoluto ser evaluado por Fred. Incluso aprovechó para entablar conversación: —

