Aunque ella, como ejecutiva, también asistiría al banquete, jamás imaginó que Valeria sería elegida para acompañarlos. ¡Qué irritante! De pronto, el teléfono sonó. Nancy respiró hondo, se recompuso y respondió con calma: —¿Hola? —Nancy, ¿cómo estás? Al escuchar aquella voz femenina tan familiar, su cuerpo se tensó ligeramente. —Sofía… estoy bien. ¡Justo cuando estaba de peor humor, Sofía la llamaba! —Nancy, ¿cómo le va a Valeria en tu departamento? Espero que la estés haciendo sufrir bastante en el trabajo. —No te preocupes. ¿Cómo podría ponérselo fácil a Valeria, que trabaja bajo mis órdenes? Por ahora, no se atrevía a actuar de forma imprudente. La empresa acababa de ser adquirida y las nuevas normas se aplicaban con rigor. Si fomentaba el acoso laboral en ese momento, solo es

