Shelly frunció los labios pensativa y luego rompió el silencio. —Por cierto, aún no te has presentado. Ni siquiera sé qué relación tienes con mi Valeria.— Al oír esto, el hombre miró a Valeria y preguntó: —¿Ella y yo?— Valeria se quedó atónita por un momento y, finalmente, dijo despacio: —Shelly, él es mi esposo, Erick.— Apenas terminó de hablar, la expresión de Shelly se congeló por completo. Soltó una risa nerviosa y exclamó: —¿Es… esposo? Valeria, ¿estás bromeando? Al escuchar el alboroto, algunos clientes de las mesas cercanas se giraron para mirarlos. Fue entonces cuando Shelly se dio cuenta de su metedura de pata. Les dedicó una sonrisa de disculpa y luego volvió la mirada hacia Valeria, con una fuerte duda reflejada en los ojos. Bajo aquellas miradas inquisitivas, Valeria

