Capitulo 3

1873 Palabras
-Esta será tu habitación-abriendo la puerta del cuarto extra del departamento me hice a un lado y Emily entro al lugar, la habitación solo tenía una cama simple, pintada de color crema con una ventana que daba al patio interno del complejo de edificios. -Podemos comprar lo que tú quieras para decorarlo, así como ropa para ti-mientras me dirigía al guardarropa de la habitación para sacar un juego de sábanas limpio-aquí hay mucho espacio, puedes organizarlo como gustes-empecé a acomodar las sábanas en la cama, poniendo una colcha al final. Mientras tanto ella dio una vuelta por el lugar, inspeccionando todo, los pocos objetos que había en la habitación no eran más que un mueble de respaldo con algunos libros y la cama con una mesa de luz, lo necesario para que una visita estuviera cómoda, cuando terminó el recorrido fue y se sentó en el borde de la cama. -No tengo dinero, él no tenía dinero legal así que yo no heredare nada-ella desde la cama con la cabeza agachada, mirándose las manos, parecía que fuera a desmoronarse en cualquier momento. -Eso no será un problema, yo voy a cuidar de ti, compraremos todo lo que necesites-sentándome a su lado con voz tranquila, intento no invadir de más su espacio personal. Apoyo mi mano en la cama y Emily luego de unos segundos me la toma dándome un pequeño apretón, ese gesto, aunque sencillo significó mucho para mí, ojalá para ella también signifique algo. -Ven te mostraré el resto del lugar-levantándome de la cama y extendiendo mi mano para que ella me siguiera, sin dudarlo Emily la tomó y eso hizo que sonriera sin poder contenerme. Salimos de la habitación y le mostré el baño del departamento, mi estudio y al final mi habilitación que también tenía un vestidor y un baño privado. -Puedes usar la tina cuando quieras-dentro del baño señale la tina con hidromasaje, que solo tenía mi baño, ya que el otro baño del departamento solo tiene una tina común. Emily solo asintió. Fuimos a la cocina y le hice un recorrido por todos los estantes e indique en dónde estaban todas las cosas, creo que podría intentar enseñarle a cocinar cosas sencillas. Al final nos quedamos allí para preparar el almuerzo, algo rápido y fresco. Emily está en esa edad en donde no saben qué hacer con su tiempo libre, así que al terminar de almorzar la deje con un libro mientras me fui al estudio a trabajar en el proyecto Makis. El día paso, merendamos, vimos una película y al final cenamos, macarrones con queso. En la noche me quedé horrorizada por lo que Emily usaría para dormir, una remera gigante, gastada y de hombre. -Espera te traeré uno de mis pijamas-saliendo de la habitación que ocuparía Emily fui hasta mi vestidor, tomé un pijama gris medio, aunque ella es más pequeña que yo, aunque debo decir que no le llevo mucha ventaja, ya que solo la paso por unos quince o dieciséis centímetros. -Toma este-extendiendo el conjunto hacia ella cuando regresé a su nueva habitación, ella aún seguía en la cama, doblando el sobrante de la remera gigante que tenía. -Esa ropa me la dieron en el juzgado-Emily a modo de explicación por la ropa tres tallas más grandes que tenía retorciendo entre los dedos. -Está bien, mañana iremos de compras, ¿Quieres? -hable más tranquila y pregunte al final para asegurarme de que ella estuviera de acuerdo con todo esto. -No tienes que gastar dinero en mi-tristeza, había tristeza en su voz como no queriendo ser una carga para mi. -Tranquila, por suerte trabajo muy bien y puedo gastar en lo que yo quiera, en este caso, quiero que estés más cómoda-poniendo la mejor de mis sonrisas le asegure que esto era lo que quería, ella no es un gasto innecesario o pesado, puedo darme este tipo de gustos. -Gracias Reichel-ella al final entró en el vestidor con el pijama en las manos. Unos minutos después salió cambiada de ropa, lista para entrar en la cama. -Genial, no te queda tan grande-rápidamente me hice a un lado sin mirar demasiado a Emily, a mí no me gusta que me miren así que tampoco quiero hacerlo con ella, a su edad era aún peor. -Descansa Reichel-ella entrando en la cama, su rostro ya no estaba tan preocupado como antes y eso me hizo sentir feliz nuevamente, se la veía más relajada. -Tú también descansa-dándole un pequeño beso en la frente rápidamente acomode un poco las colchas sobre ella y me aleje. Salí de la habitación y me fui a la mía, me puse un pijama de dos piezas y me metí en la cama. El sueño llegó rápido, pero para mí mala suerte no vino solo. ... -Eso que tienes ahí es solo mío-él apuntando mi entrepierna me miraba seriamente. Sin poder responder comencé a llorar. -No empieces con las lágrimas Reichel, quiero que entiendas de una vez por todas que solo eres mía-él sostenia mi rostro con una mano mientras que con la otra empezó a sacarse el cinturón del pantalón. El dolor se empezó a intensificar hasta que llegaron los golpes... -Reichel despierta, Reichel estás gritando-era Emily a un lado de la cama agitándome con fuerza mientras me sostenía de los hombros y me hablaba con algo de pánico. Solomon estaba a su lado mirándome fijamente. -Tranquila ya desperté-sentándome en la cama con pereza, intenté despertarme lo más rápido posible para no asustar a Emily. Emily se horrorizo por un momento y clavó su mirada en mi pecho, el escote en v del pijama le permitía ver esa zona de mi cuerpo. Me cubrí con las sábanas lo mejor que pude. - ¿Tu padrastro se llamaba John? -Emily de repente me preguntó volviendo su mirada a mis ojos. -No Emily, John fue alguien que me hizo aún más daño que él-mirándola a los ojos yo también, respondí rápidamente intentando que mi mente no vaya a esos pensamientos. - ¿Siempre tienes pesadillas? ¿Yo las tendré también? -preguntó ella sentándose en el borde de la cama con su mirada en un punto lejano. -No Emily, cuando estoy nerviosa o estresada las pesadillas son más recurrentes, pero luego se van, durante semanas o meses a veces-dije a modo de explicación a la niña sentada en mi cama que miraba a la nada. -Solo son pesadillas ¿no? Ya no nos pueden hacer daño-dijo ella mirándome seriamente, en sus ojos me suplicaba que le diera la razón. -Así es Em, ellos ya no nos pueden hacer daño, las pesadillas son solo un método que tiene el cerebro de hacernos ver que no son reales, nuestro miedo no tiene fundamentos, cuando despertamos ellos ya no están aquí-digo intentando no asustar a la niña, ni tampoco mentirle. - ¿Puedo dormir contigo? Te despertaré si tienes pesadillas-dijo Emily rápidamente un poco más tranquila. -Claro, ven-dije abriendo las sábanas para que ella pudiera entrar en la cama. Al hacerlo Solomon se recostó a nuestros pies y luego de unos minutos volví a dormir con tranquilidad al notar que Emily se había quedado dormida con su respiración regularizada. ... La alarma sonó y estirando mi brazo la apagué. - ¿Qué hora es? -pregunto Emily con la voz cansada, apenas se había movido. -Aún es muy temprano, sigue durmiendo-dije intentando no hacer mucho movimiento en la cama, salí de ella sin despertar del todo a Emily que se reacomodo mejor. Tomé mis cosas y fui al baño del departamento para no molestar a la niña, realicé mis rituales matutinos y me di una ducha rápida, me puse ropa para correr y salí directo a la sala de estar. Dejé una nota por si ella despertaba y salí a correr con Solomon que me había seguido fuera de la habitación. Unos cincuenta minutos después estábamos de regreso en el departamento. Emily aún dormía. Me volví a duchar para quitarme la transpiración del ejercicio e inmediatamente al salir del baño comencé a preparar el desayuno. Cuando ya casi lo tenía listo fui a despertar a la bella durmiente. Emily perezosa entró al baño y me volví a la cocina a terminar el desayuno. Unos diez minutos después Emily ya estaba comenzando a desayunar conmigo en la cocina. - ¿Por qué te levantaste tan temprano? -preguntó ella repentinamente para iniciar la conversación mientras comía cereales en una cazuela. -Todas las mañanas salimos a correr con Solomon-dije en respuesta a su pregunta con una sonrisa, yo comía tocino con huevos revueltos. - ¿Yo puedo ir también? -preguntó a continuación con mucho interés. -Claro, mañana te despierto para que vayamos-dije con una sonrisa a la adolescente que tenía en casa, la cual me la devolvió rápidamente, ya se le notaba más relajada que el día anterior. Terminamos de desayunar y luego de revisar algunos mails nos dispusimos a salir de compras. Dejamos a Solomon en el departamento y nos dirigimos al centro comercial, subiendo al auto no tuve la necesidad de decirle nada a Emily, al entrar directamente se colocó el cinturón de seguridad y me dio una sonrisa. El centro comercial no estaba lejos y allí podríamos encontrar no sólo ropa sino alguna otra cosa que quisiera Emily, para su habitación o entretenimiento diario. Me estacioné y bajamos del auto dirigiéndonos dentro del edificio, el lugar no estaba tan concurrido a estas horas. -Señorita Luchestember-escucho que me llaman desde atrás. Al girarme me encuentro al señor Bleer a unos metros de nosotras. -Señor Bleer-digo sencillamente al verlo, estaba vestido de traje, seguramente vino aquí a reunirse con algún socio o empresario. -Qué casualidad, ¿Va de compras? -preguntó él rápidamente al mirarme de arriba a abajo, no llevaba nada del otro mundo, un jean ajustado azules con zapatillas y una blusa color salmón. -Si así es, Emily, él es Sebastián Bleer, trabajo en un proyecto para su empresa-digo prestándole más atención a la niña que se incomodó por la presencia del Señor Bleer, ella se puso tensa, aunque intento que no se le notara. -Hola-dijo Emily a modo de saludo sin prestarle mucha atención. -Hola Emily, no las molesto más señorita Luchestember, tengan un buen día-dijo el señor Bleer y tras el saludo siguió su camino, de regreso al estacionamiento del centro comercial, al parecer ya se estaba retirando del lugar. Al entrar en el lugar nos olvidamos de ese encuentro casual con el señor Bleer y nos enfocamos en buscar ropa. Jeans, remeras, sweaters, vestidos, pijamas, accesorios, de todo, pasamos por varias tiendas y hasta yo me compré ropa. Ropa interior, aunque fue un poco incómodo ambas nos compramos y también un traje de baño. También compramos unos libros y adornos para la habitación de Emily, los unicornios y las estrellas de mar eran la decoración elegida por la adolescente entre otras cosas. Al finalizar las compras fuimos a almorzar a uno de los restaurantes del centro comercial y también por helado, unas compras más y listo. Al regresar a casa, Solomon nos recibió en la puerta y al final de la tarde vimos una película y cuando terminó el día se convirtió en noche, cenamos y nos fuimos a la cama con normalidad. ¿Esta sería mi nueva normalidad?
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