Ava no podía entender lo que estaba pasando, ¿Como era posible que alguien más supiera de la existencia de aquel repugnante demonio?
- ¿Así que tu eres la chica con la que estaremos trabajando no? - Finalmente hablo el chico.
- El es Kian y recientemente se convirtió en mi compañero, también es un demonio pero de un nivel más bajo que el mio, el se hará pasar por tu prometido para que tus queridos papis no te comprometan con nadie más, ¿No estás felíz? Te estoy facilitando el trabajo - hablo el demonio con una gran sonrisa dejando ver esos colmillos tan afilados.
- No estoy entendiendo nada, me regresas dos años al pasado, Blake no me recuerda, Emilia ahora es una persona odiosa y prometida de Blake, los recuerdos de mis conocidos también han sido alterados pero a las demás personas no parece haberles afectado, incluso los días transcurren normal ¿esto es a lo que llaman una línea paralela? - hablo Ava recordando que esa tarde llovió así como sucedió en su realidad.
- JAJAJAJA - se empezo a reír el demonio, su risa era horrible y emitía cierto olor a putrefacción - Es el mundo real solo que ahora algo diferente del que conoces, los demonios no podemos revivir a los muertos por eso eh regresado el tiempo pero como ya lo mencione antes, todo tiene un costo, si a tu amado quieres volver a ver sus recuerdos deberá perder, si a tus padres quieres revivir entonces alguien deberá morir ¿me entiendes?
- En este caso por volver a ver a tu amado sus recuerdos se han borrado pero siguen ahí, si cumples tu objetivo entonces sus recuerdos regresarán, tanto los de el como los de tus conocidos, también pude haber cambiado tu estatus social pero es divertido ver como sufres deseando cambiar esa parte de tu destino.
- Yo sólo vine a ver quien es la chica que hizo un pacto con Lucia, si ya no hay más que decir me voy - acto seguido el chico desapareció.
- Pero no entiendo, ¿si ustedes son demonios, por qué me ayudaron a elegir a mi prometido para que mis padres no lo hicieran? A mi parecer me están dando una ventaja - contesto Ava.
- Hay cosas que tu no entenderías pequeña - dicho esto se fue el demonio de nombre Lucia.
Ava sintió curiosidad por todo lo que le acababan de decir pero decidió dejar esos pensamientos para después, lo único que quería era que ya fuera de mañana para volver a ver a Blake.
***
Mientras tanto a las afueras de la ciudad, cerca de un gran árbol se encontraban dos personas hablando, aunque para ser exactos estos no eran humanos.
- ¿Te parece bien no decirle el objetivo de este contrato? - hablo aquel demonio de nombre Kian.
- a ella sólo le interesa su amado, si su objetivo es logrado nosotros también ganaremos, es un precio justo, así que no tiene caso que se lo hagamos saber - hablo Lucia mientras observaba la luna con cierto brillo en los ojos.
***
El ama de llaves de la mansión corrio las cortinas de su ventana anunciando que un nuevo día había comenzado, otro día en el que Ava tendría que luchar por ganarse el corazón de Blake.
- Buenos días mi lady, ¿durmió bien? - Pregunto la señora de apariencia un poco mayor, su cabello era n***o pero ya se le alcanzaba a ver un poco de canas.
- Los señores ya se encuentran en el comedor por si gusta acompañarlos mi lady, el día de hoy el desayuno es una deliciosa ensalada y como de costumbre su tè verde.
- Gracias Marie, enseguida bajo - comento Ava con una sonrisa.
- ¿Gusta que le ayude a arreglarse?
- ¡No! - contesto un poco apenada, cuando ella cumplió 16 años su cuerpo se había desarrollado más y sus sirvientes la habían dejado de ayudar a arreglarse, ahora que había regresado a tener el cuerpo de una chica de 14 años se le hacía incómodo - Descuide Marie, yo lo puedo hacer, en cuanto termine bajaré, gracias por tus atenciones.
- Bien, la dejo mi lady - dicho esto Marie se retiro de la habitación de Ava.
Ava suspiro y miro a su alrededor, el día anterior no había tenido tiempo de admirar todo lo que tenía enfrente dado a las circunstancias, debido a lo que había pasado se levanto de su cama y empezó a buscar las fotografías de Blake sin tener éxito.
Todo había cambiado, las fotos, los dibujos que Blake le había regalado, sus peluches, en vez de fotografías de Blake se encontraban fotografías de aquel demonio pelirrojo de nombre Kian, recordo que tanto los recuerdos de su amado como los recuerdos de sus conocidos habían sido alterados, no sabía si todo se había vuelto a su favor o en su contra pero seguro más tarde lo averiguaría.
Guardo las fotografías que había sacado en una cajita de madera y se dispuso a arreglarse para ir al colegio.
Termino de arreglarse y bajo para desayunar con sus padres, el día anterior no los había visto en todo el día así que se pregunto que tanto habían cambiado, apenas llego se sorprendió por lo que vió, su padre se encontraba desayunando con otra mujer, miro por todos lados pero no hallo a su madre por ningún lugar.
- Buenos días padre.
- Oh querida, que alegría me da verte, siéntate que tu desayuno se enfría - contesto su padre con una gran alegría, ¿Desde cuando su padre era una persona alegre?
- Ava cariño ¿es idea mía o cada vez estás más guapa? - Contesto aquella muchacha con una sonrisa, ella era rubia y de un aspecto joven, su sonrisa se veía de lo más sincera.
- Perdona mi atrevimiento padre pero, ¿dónde está mi madre? - comento Ava ignorando los comentarios de aquella chica.
- ¿De que hablas? Tu madre murió hace cuatro años - hablo el padre de Ava dejando a está en shock.
[No puede ser verdad...]
En ese momento empezaron a brotar recuerdos, en su línea normal tanto sus padres como los padres de Blake habían ido a tomar un paseo al río, ese día ella no pudo ir debido a un resfriado y Blake se quedó haciéndole compañía, sus padres le comentaron que su madre cayó del bote y si no hubiera sido por el padre de Blake ella hubiera muerto.
Debido a que en está nueva línea los padres de Blake y los suyos no se conocían debió haber pasado lo mismo pero lamentablemente está vez no hubo nadie que la rescatará.
Ava salió de su trance y camino hacia el comedor mostró una leve sonrisa mientras las lágrimas amenazaban con salir, a pesar que su madre fuera dura con ella aún así la amaba.
- Querida, si me lo permites me gustaría pasar a recogerte al final de la escuela, me gustaría pasar más tiempo contigo ahora que eh regresado de mi viaje - comentó la jóven señorita que al parecer era su madrastra.
- No me lo tome a mal pero si me disculpa me gustaría pasar por esta vez, necesito ir a la biblioteca central - hablo Ava mientras se limpiaba la boca con una servilleta.
- Está bien, para la próxima será.
- Y bien hija, cuéntame, ¿como vas con tus estudios?, Escuche que has sacado buenas notas - habló finalmente el padre de Ava.
- Disculpe padre, llevo prisa - hablo Ava mientras se paraba de la mesa y con una leve reverencia se despidió de su padre y su madrastra.
Subió al coche y mientras esté arrancaba sus lágrimas empezaban a salir, hoy no sólo llovía en el cielo, ¿Como era posible que su madre halla muerto a causa de ese pacto que hizo?, Primero Blake, luego Emilia, ahora su madre, ¿está era la realidad que ella quería?, Seguro que sí, mientras Blake estuviera con ella nada más le importaría.
Tuvo miedo por un instante, el pensar que Blake era su única felicidad la dejo pensando si estaba perdiendo la cordura, no, los demás ya habían sido felices por mucho tiempo, era su turno de ser felíz.
Llego al colegio y se dirigió al aula debido a que la campana acababa de sonar, tanto chicas como chicos empezaron a murmurar acerca de un chico nuevo.
- Es muy misterioso.
- Sus ojos son tan hermosos.
- ¿Creen que ya esté comprometido?
- Escuche que no se sabe acerca de sus padres.
Todos tuvieron que callarse ante la llegada de su maestra.
- Buenos días a todos, algunos ya deben estar enterados y a los que no, me gustaría informarles que a partir de hoy vendrá un nuevo estudiante a nuestra clase, por favor, entra - comento la profesora.
Apenas basto con que el chico cruzara la puerta para que los murmullos empezarán nuevamente, Ava se sorprendió al ver quien era el chico nuevo.
- ¡¡Silencio!! No puedo creer que falta de disciplina tienen, ¿Y se dicen a si mismos ser hijos de nobles? Este no es el mercado para que empiecen a hablar como viejas chismosas.
- Descuidé, no me interesa tener ninguna conexión con nadie, ¿Me puedo sentar? - hablo aquel chico.
- Claro, pero antes debes presentarte.
- Mi nombre es Kian, listo ¿ya me puedo sentar? - hablo aquel pelirrojo viendo a sus compañeros para luego volver a dirigir la mirada a su profesora.
- eh, si claro, mucho gusto, mi nombre es Lourdes y soy su maestra del aula, si tiene algún problema no dudes en venir a mi.
Kian no respondió y sólo se dispuso a sentarse en un pupitre que estaba 4 lugares adelante que el de Ava, a el no le importaba hacer amigos, sólo le importaba cumplir con su misión y así el y Lucia serían libres.
Libres del caos y de tanta maldad.