- Blake, te quiero mucho, eres mi dulce prometido, eres irremplazable para mi - eran las palabras de una chica de 16 años.
- ¡¡Blake!! Sonríe - habló la misma chica con una sonrisa en sus labios.
- Blake, baila conmigo, si no sabes yo te enseñaré.
- Blake mirá, las estrellas están hermosas hoy - una chica lo mira a la cara.
Aquella chica tenía el nombre Ava.
Blake despertó, otra vez tenía ése tipo de sueños, se sentó a la orilla de su cama y se cubrió la cara con sus manos, estaba completamente rojo, últimamente esos sueños habían empezado a aparecer más seguido, empezó a creer qué se estaba enamorando de Ava y por ello la soñaba.
[No, eso no puede ser posible, ni siquiera la conozco bien como para sentir ésto por ella]
Observó el espejo de pared qué estaba en su habitación, 4:27 am. Todavía había tiempo de seguir durmiendo, y ahora qué el colegió se había incendiado sus padres tendrían que buscar otro colegio en dónde el chico pudiese asistir.
Se volvió a acostar intentando conciliar el sueño pero de nada sirvio, parpadeo tantas veces como pudo, se puso a contar ovejas, empezó a dar vueltas por toda la cama pero no lo consiguió, observo el espejo de pared, 7:00 am. Ahora ya no podría dormir.
Se levantó de su cama y se dirigió hacía su armario, se puso las mismas ropas de siempre y salió de su habitación, le disgustaba vivir en esa gran casa, tenía que pasar por todos esos largos pasillos si quería ir a algún lugar y con las miradas y saludos de los sirvientes le era algo difícil el pasar desapercibido.
- Buenos días jóven Blake - eran aquellas palabras qué sonaban con cada paso qué daba, suspiró.
Al bajar las escaleras se encontró con su madre.
- Buenos días Blake.
- Buenos días madre.
- Dado a que él día de hoy estás libre Emilia vendrá a pasar el día contigo - esas palabras le disgustaban.
- Perdón madre pero ya eh hecho planes, una amiga mía está enferma y me gustaría poder ir a visitarla - después de eso su madre lo volteó a ver con una cara de enfado.
- ¿Me estás desobedeciendo? Te estoy dando una orden, ¿Acaso es más importante una amiga que una prometida?
Blake la ignoró y terminó de bajar los escalones, empezó a caminar a la salida.
- ¡Blake! Voltea a ver a tu madre cuando te está hablando ¿A dónde creés que vas? ¡Blake! - el chico ni siquiera la volteó a ver.
- A la casa del marqués Cooper - Habló al chófer mientras se subía al coche y cruzaba los brazos.
- A sus órdenes jóven Blake.
Blake recordó haber visto a Ava en más de una ocasión saludando a su chófer y no sólo a él, a todas las personas, incluso el día anterior a esté qué había estado en su casa también pudo observar cómo les respondía con amabilidad a los sirvientes.
Todo a su alrededor le parecía raro, incluso sus padres, por un momento le brotó un recuerdo en dónde le pareció haber visto a su madre sonreír.
- Agh - esos sueños no sólo le ocurrían durmiendo si no también despierto.
- Llegamos jóven Blake - habló su chófer mientras se estacionaba.
Blake bajo del coche, empezó a caminar hacía el portón pero antes de seguir caminando se detuvo y giro de regresó hacía el chófer.
- G..gracias por haberme traído - el estaba nervioso, no estaba acostumbrado a decir esas palabras a cualquiera.
El chófer se sorprendió por el acto de Blake, después aquella expresión de sorpresa se torno en una sonrisa.
- Lo esperaré aquí lord Blake
El jóven asintió y prosiguió su camino, toco el timbre y pronto el ama de llaves saldría a recibirlo.
- Buenos días ¿Ah venido a ver a la señorita Ava?
- Así es, me gustaría ver cómo está.
- Enseguida - dicho ésto el ama de llaves abrió aquel gran portón pará qué el chico pudiese pasar - con su permiso, seré su guía hasta la habitación de la señorita.
Después de un largo camino por fin logró llegar hasta su habitación.
- Permiso - habló la señora mientras tocaba la puerta de Ava - hay un jóven qué desea verla lady Ava.
- Eh, dile que pasé ¿De quién se trata? - se escuchó una voz al otro lado de la puerta.
- Puede pasar, yo me paso a retirar, con su permiso.
Blake entró y tan pronto lo vió la chica está grito de alegría.
- ¡Blake! Qué alegría que hallas venido a visitarme - a pesar de estar enferma seguía manteniendo su sonrisa.
- Vine a ver cómo te encontrabas, pero puedo ver qué al fin te sientes mejor - habló mientras se acomodaba a un lado de la cama de la chica.
- Me eh recuperado en el momento que te ví, tu voz le trae calma a mi vida.
Blake se sonrojó.
- Q..que cosas dices, eh, ¿Kian ah venido a verte? - intento cambiar de tema antes de que ella se burlara por el color de su rostro.
- Aún no, no eh sabido nada de él desde hace una semana, debe estar algo ocupado - hablaba Ava mientras se acomodaba mejor en su cama.
- Si lo piensas bien, es raro qué el halla llamado a mi casa para decirme qué estabas enferma pero ni siquiera ah aparecido por aquí ¿Cómo se pudo enterar de qué estabas enferma?
Ava sabía que si no arreglaba eso, pronto todo quedaría arruinado.
- Pues a decir verdad como ya mencione antes el no ah venido pero mantiene contacto con Amadeus y el le contó lo que me ah pasado, eso es todo, dime ¿Te gustaría tomar algo? Puedo pedir que preparen té n***o con algunos bocadillos.
- El té n***o es mi favorito, así que te tomó la palabra.
[Lo sé]
- Bien, aguarda aquí - Ava intento pararse pero sintió un leve mareo y callo de regreso a su cama.
- Está bien, no tienes que esforzarte, yo lo haré - Blake le sonrió y se levantó de la cama para ir directo a la cocina.
- Gracias, a pesar de qué tu eres el invitado me tratas tan bien, intenta no perderte.
- Cómo si eso fuera posible.
Salió de la habitación y procedió a ir directamente a las escaleras, al llegar abajo se dió cuenta que eran 4 caminos grandes y no sabía cuál debía cruzar, en ese instante vió pasar a uno de los sirvientes y lo llamó.
- Disculpé, nos podrían mandar té n***o a la habitación de la señorita Ava, p..por favor - dicho ésto el señor le sonrió.
- Con gustó, en unos 15 minutos se les lleva.
- Gracias.
El chico sonrió para sí mismo, no era excelente agradeciendo pero sin duda alguna estaba haciendo su mejor esfuerzo.
- Listo, dentro de unos 15 minutos estará - habló mientras acababa de llegar de nuevo a la habitación.
- Gracias, mientras esperamos dime ¿Has seguido leyendo el libro qué te dí?
- ¡Si! Es maravilloso, los textos, la química entre los protagonistas, el sentimiento mutuo que se tienen y el escenario, todo me parece fantástico - Blake se emocionó pero entonces reaccionó por aquél comportamiento y volvió a su expresión habitual de siempre - me ah parecido interesante.
Ava río.
- No tienes que fingir un comportamiento extraño cuando estés conmigo, puedes ser tú mismo, no te detendré.
Blake bajo la cabeza.
- Te admiró Ava, siempre puedes decir todo lo qué piensas, siempre estás tan alegré, tu y tu prometido se llevan bien por lo qué veo y tienes una madrastra qué por lo que ví ayer te quiere mucho.
Ava lo tomó de las manos y negó con la cabeza.
- Estás equivocado, no siempre digo lo que pienso, en ocasiones me eh tenido qué callar las cosas que tengo que decir - recordó las veces qué su madre le pegaba si decía algo que no le agradaba a ella - Hay veces en las qué lloró, y me enfado - recordó cuando Blake murió y cuándo regresó en el tiempo sólo para descubrir que ahora Blake era el prometido de Emilia - Kian y yo no nos llevamos tan bien cómo piensas - recordó las veces que Kian le decía qué no tenía intenciones de ser su amigo - pero en algo qué no te puedo contradecir es en mi madrastra, ella me ah demostrado que es una persona cariñosa y qué me quiere mucho.
Blake escuchaba atentamente las palabras de Ava, ella era un ejemplo a seguir para él, no creyó que ella también pudiera sufrir.
- ¿Entonces qué es lo qué te inspira a seguir sonriendo?
Ava río.
- Sonrió pará qué los demás sonrían, mis padres nunca me han entregado afecto, pero hace tiempo una persona me dijo qué mi sonrisa es la más bonita qué el ah visto, así quiero seguir sonriendo hasta qué mi sonrisa lo alcancé.
- ¿Te gusta alguien? - Preguntó sorprendido Blake, no tenía idea de que ella sintiera algo por alguien más.
- ¿Qué si me gusta? - puso su dedo índice en su barbilla mientras pensaba - yo diría que me encanta, ya qué después de todo, todo lo hago por el - sonrió.
- Debes estar feliz de sentirte así, poder experimentar el amor debe ser algo muy lindo.
- ¿Qué piensas sobre mí?
Aquella pregunta hizo sonrojar a Blake.
- ¿A..a qué viene esa pregunta tan de repente? - desvío su mirada para que ella no lo pudiera ver.
- Responde.
- C..creo que eres una niña m..muy l..linda, simpática, alegré y algo rara, pero eres una buena persona - el mantenía los ojos cerrados.
Ava recordó los días en que Blake se ponía nervioso cada qué ella le preguntaba algo así, ella lo tomó de las manos y su mirada mostraba tristeza.
[Tú, tienes que crecer, tienes qué seguir viviendo así que por favor, aunque sea por un momento enamórate de mí y recuerda mi nombre, y si algún día decides irte de mi lado yo estaré feliz mientras tú sigas con vida, por favor Blake, necesito que me recuerdes]
Eran aquellos pensamientos que brotaban en la cabeza de Ava, con una lágrima en el ojo izquierdo y con una forzada sonrisa le dijo las mismas palabras de siempre.
- Blake, sonríe.
*****
Blake regresó temprano a casa, después de aquello siguió hablando un poco más con Ava mientras tomaban el té, al abrir la puerta de su casa su madre llegó muy enfadada a recibirlo dándole una cachetada, el sólo se quedó parado sin decir palabra alguna.
- ¡La próxima vez qué me vuelvas a desobedecer te irá mucho peor jovencito! estarás castigado una semana, sólo tienes permitido ir a casa de Emilia - su madre se encontraba sería.
- ¿Ya me puedo ir a mi habitación? - habló ignorando por completo las palabras de su madre.
Eso hizo enfurecer más a su madre, quiso darle otro golpe pero fué detenido por su padre.
- ¿Qué es lo qué está ocurriendo aquí?
- ¡Qué nuestro hijo nos ah desobedecido! Le dije qué no podía salir y aún así me desobedeció.
- Sube a tú cuarto, yo hablaré con tu madre.
Blake asintió y se dirigió a su habitación.
- ¿Qué es lo qué estás haciendo? ¿Vas a dejar qué se valla sin haberle dado una lección?
- Calma - intentó susurrar el padre de Blake - es justo qué se le otorgue un poco de libertad, después de todo es nuestra culpa el qué el esté comprometido.
- ¡¿Nuestra culpa?! Si no mal recuerdo fuiste tú el de esa tonta apuesta.
Se empezaban a escuchar los gritos de sus padres, suspiró y siguió su camino nuevamente hasta llegar a su habitación.
Las horas pasaron y llegó la noche, esa misma noche tuvo otro de esos extraños sueños.
Una niña de unos 10 años se encuentra llorando.
- ¿Por qué lloras?
- Mis padres no me quieren, siempre qué hago algo mal mi madre me pega ¡Buaaa!
El niño no sabía que hacer, se puso nervioso y la abrazo.
- No tienes por qué ponerte así, tú sonrisa es la más bonita qué eh visto, así que no estés triste, ¡Ava! Sonríe - el niño sonrió y señaló sus labios con sus dos dedos índices - sonríe así como lo hago yo.
Blake despertó, y se acomodó boca abajo, le dolía la cabeza cada qué tenía sueños o pensamientos así, volvió a cerrar sus ojos para intentar dormir, parece qué esa noche sería muy larga para él.