Capitulo 21

2313 Palabras
12 de Junio del año 1941 Otro día acaba de comenzar y antes de que el sol saliera Ava ya se encontraba despierta, desde qué sucedió el incidente en el colegio su padre ya no la había inscrito a otra escuela, Evelyn se había vuelto más sobreprotectora con ella debido a eso. Suspiró, ahora qué ya no asistía a la escuela tenía más tiempo libre, desde la vez qué había tenido un desayuno familiar con Kian ya no lo había vuelto a ver, creía que esté se había molestado con ella por prácticamente haberlo obligado a estar ahí. - Buenos días - habló Ava sonriendo dirigiéndose a sus empleados mientras bajaba los escalones, éstos le devolvían el gesto. - Su padre ah salido a atender algunos asuntos con el conde Phillips - habló el ama de llaves. - No se por qué no me sorprende, gracias. - Oh Lady Ava, recuerde qué el día de hoy asistirán a la fiesta del conde Ahmed. - Eh, claro, no lo olvidó - sonrió. Recordó haber escuchado el nombre del conde en la fiesta del conde Phillips, el junto a su hija y su esposa murieron, se preguntaba si al salvar a Blake podría salvar a los demás de su terrible desgracia. Se dirigió al comedor y Evelyn ya se encontraba sentada, aquella mujer siempre andaba con una espléndida sonrisa, Ava pensó internamente en qué le hubiese gustado qué ella hubiera sido su madre. - Buenos días Evelyn - habló mientras se sentaba. Enseguida les pusieron en la mesa su desayuno, se trataba de la comida favorita de Ava, ensalada de tomates con té verde. - Buenos días querida, ¿Has dormido bien? - De maravilla, ¿Y tú? - Igual, eh estado algo cansada pero eso es todo, veo qué tu siempre estás tan radiante como siempre - sonrió. - Evelyn ¿A ti qué es lo qué te mantiene siempre con una sonrisa? - Preguntó sin rodeos Ava. - Eh, pues, todos los qué me rodean siempre me dan motivos para sonreír, el saber qué tengo una familia me hace sentir muy felíz. - ¿Tú me consideras alguien de tu familia? - Claro, ¿A caso eso es malo? - Eh, no me refería a eso, hay algo qué te quiero preguntar si no te es mucha molestia - habló dudosa. - Adelante, dime - habló muy interesada su madrastra. - Sobre el libro qué busca mi padre ¿Sabés de cuál se trata? - Verás, tú padre nunca me dice nada así que no lo sé, lamento no poder ayudarte con eso. - Descuida, bien, es mejor qué comencémos a comer - sonrió. Terminó de desayunar y se dirigió a su habitación, sus días se le hacían muy aburridos, Blake la visitaba de vez en cuando dado a que los padres de él le tenían prohibido salir sin la compañía de Emilia, Ava sentía que sus planes no estaban saliendo cómo ella quería ¿Cómo sería capaz de conquistar a Blake antes de la fecha límite si casi no tenían tiempo para verse además de que Emilia siempre estaba merodeando por ahí? Iba llegando a su habitación cuando sintió un leve mareo, sin tomarle mucha importancia siguió su camino, antes de llegar a su habitación escucho unas voces qué provenían de ahí, emocionada abrió la puerta esperando así toparse con Kian y Lucia. Al abrir la puerta se encontró con unos empleados limpiando su habitación. - Oh, buenos días lady Ava, perdone si la hemos molestado - habló una de las empleadas de nombré Bianca. - Está bien, descuiden, sigan con su labor, yo sólo esperaré aquí - se sentó en el suelo preocupando a las señoritas. - Lady Ava, no debe hacer eso, su ropa se estropeará - intentaron levantarla del suelo pero está se nego regalando una sonrisa. - Descuiden, esto no es nada para mí, en verdad estoy bien. - Esperamos sea así señorita. Las señoritas siguieron con su labor y cuando terminaron se despidieron de Ava, está se tiro en su cama, vio su reloj de bolsillo, aún eran las 8:16 am. - Que aburridos se han vuelto mis días - suspiró y sin darse cuenta se quedó dormida. Así dieron las 9:09 am. Abrió sus ojos y se sorprendió al ver a un lado de la cama a Lucía, esta se encontraba con la cabeza baja, parecía estar pensando. - ¡Lucia! - grito emocionada la chica al ver a aquél demonio a un lado de ella - no sabes el gusto qué me da verte ¿Por qué no han estado conmigo éstos dias? ¿Eh hecho algo qué los molestará? - preguntó algo triste Ava. - No saques conclusiones tan rápido, Kian y yo hemos tenido trabajo que hacer, no pienses qué tu eres nuestra única prioridad, hay algo qué tenemos qué hacer, de eso se está encargando ahora Kian. - Me tenían preocupada, los eh estado llamando pero nunca venían a verme, qué gustó me da saber que se encuentran bien - sonrió. - Bien, sólo eh venido para verificar cómo te ah estado yendo - Lucía la miró directamente a los ojos, se preocupo por algo qué acababa de sentir. - Tú, ¿has maldecido internamente a alguien? - la tomó de los hombros y la empezó a sacudir - ¡Responde! - Espera, me estás lastimando - se quejo la chica - no se de qué me estás hablando, claro qué no lo eh hecho. - Si lo has hecho - Lucía bajo su mirada - por un momento te has alegrado de qué tu madre no esté contigo ahora, es eso así - Lucía empezó a susurrar unas palabras en otro idioma, no era posible entender lo que decía, parecía como si estuviera lanzando maldiciones - Bien, escúchame atentamente, no es correcto que hagas eso, mantén tú sonrisa como hasta ahora lo has hecho, no debes corromper tu alma, no debes de caer en la locura, sólo no lo hagas. Ava no entendía nada de lo que estaba pasando. - Está bien, no lo haré, lo juró - sonrió - Pero a cambió quiero qué me cuentes algo de ustedes, no creó qué mi objetivo me beneficie sólo a mí. Lucía no dijo nada, sólo se levantó de la cama y sin voltear a verla se dirigió a ella con unas palabras. - Trata de no corromper tú alma o de lo contrario terminarás siendo mi almuerzo. Desapareció. Ava quería saber acerca de la vida de ellos pero aún les era imposible abrir su corazón hacía aquella chica. ************ En el mismo árbol de siempre ya se encontraba un chico esperando a la misma chica de todos los días. - ¿La has visto? - Preguntó a Lucía quién acababa de llegar. - Sí, estaba durmiendo cuando llegué, tuve qué despertarla. - ¿Cómo se encontraba? - observaba sus pies mientras hablaba. - Creó que ésto no está funcionando, al paso qué va ambas partes terminaremos perdiendo, Kian, yo no quiero quedarme así para siempre, quiero ser libre, poder descansar en paz y si existe la reencarnación volver a renacer y hacer las cosas bien ¡Estoy desesperada! - sus lágrimas empezaban a caer, las gotas eran de color n***o. - No llores, sólo, no hagas eso, es tan frustrante, yo quiero lo mismo qué tú, si ésto sigue así no nos quedará de otra qué, decirle la verdad, acerca de nosotros, nuestro pasado y la razón por la qué estamos aquí - Kian estaba decidido a decirle todo. Eso preocupo a Lucía. - ¡No tienes que hacer eso! ¿No te das cuenta? Ella sólo quiere a su prometido de vuelta, no le interesa cómo, ¡Si ella logra su objetivo aún si su alma se corrompe ella abra ganado pero nosotros no! - su tono de preocupación iba en aumento. Se sentó en la rama del árbol y con sus 2 manos se tapo el rostro. - No quiero qué ésto terminé así. - Es qué no tiene por qué terminar así - Kian sonrió - todo terminará bien, confía en mí, los demonios son seres despreciables qué engañan a todo aquel que se les ponga en frente pero, nosotros no somos así - se sentó a un lado de Lucía - Ava es una chica increíble, ella jamás se negará a ayudarnos si se lo explicamos. - ¿Por qué confías tanto en esa humana? ¿Te recuerda a tu prometida? O es qué ¿Acaso te gusta? - Lucía puso una expresión de sorpresa. Kian se ruborizo. - Q..ue dices, ¡claro que no! - desvío la mirada - es sólo trabajo sí, jamás me sentiría atraído por alguien cómo ella. Lucía estaba sería. - Por favor, evita involucrar tus emociones en ello, recuerda qué te prohibí verla pero, finalmente te levantó tú castigo, eres libre de volver a ir con ella pero, recuerda no usar tú magia, sólo así estaré tranquila - Lucía suspiró. Kian sonrió. - Está bien, entonces iré a ver a esa desagradable niña - se levantó de golpe - Por cierto ¿Qué pasará con el padre de Ava? - Por el momento es irrelevante pero tienes qué estar muy atento, siempre y cuando no encuentre ese libro estaremos bien, por el momento es todo, ya te puedes ir - dicho ésto Kian asintió y desapareció. ************ - Después de ésto ¿Puedo comer un par de golosinas? - Preguntaba Ava a una de sus empleadas qué le acababa de terminar de poner el corset. Luego de ello procedieron a arreglarla. - Lady Ava, le ruego qué no coma nada de dulces, eso le puede ocasionar caries - Ava suspiró. - Bien, no diré nada, pueden continuar con su trabajo - sonrió. Después de aquello le siguieron arreglando el cabello, esté lo tenía amarrado con forma de una gran cebolla y unos cuantos mechones caían sobre su rostro. - Gracias por haberme ayudado, se los agradezco - sonrió. - Cómo siempre está tan linda Lady Ava, sus hermosos ojos resaltan con ese vestido. Su vestido era verde con pequeños detalles blancos, le llegaba abajo de las rodillas y está vez las mangas eran cortas, algo diferente a lo qué ella acostumbraba a usar. Las señoritas qué la ayudaban a arreglarse por fin se retiraron, Ava se sentó en su cama y observo su reloj de bolsillo. 18:40 pm. Aún era muy temprano, la fiesta sería a las 20:40 pm. - Bien, sólo tengo qué esperar, tu puedes Cooper, has aguando todo ésto por tantos años - sonrió para sí misma. Se levantó de su cama y levantó sus manos en posición de baile, cerró sus ojos y empezó a bailar el vals imaginando qué estaba con Blake, recordaba cuando lo enseño a bailar debido a qué era pésimo en éso. Sonrió al recordar al pelinegro, extrañaba abrazarlo y sentir su aroma tan cerca de ella, aún eran jóvenes para hablar acerca del amor pero ella sabía que era lo qué realmente sentía por él. Unas risas empezaron a sonar al rededor de la habitación, detuvo lo que estaba haciendo y enseguida abrió sus ojos, se ruborizo al ver quién estaba parado ahí, era Blake. - ¿Interrumpo algo? - E..eh n..o - sus latidos empezaban a sonar con fuerza - ¿Q.. qué estás haciendo aquí? - Mis padres fueron invitados a la fiesta del conde Ahmed y me pidieron pasar por Emilia pero antes de ir quise pasar a saludarte, por lo que puedo ver ustedes también han sido invitados si no me equivoco - sonrió dejando a la vista esos dientes tan blancos qué el poseía. - Así es, y me alegró qué hallas pensado en mí - de a poco su rostro se volvió a tornar rojo. - Bien, sólo quise pasar a saludarte y saber cómo has estado ya qué últimamente eh notado qué te has sentido algo mal - Blake se encontraba preocupado por ella. - No tienes nada de qué preocuparte, estoy bien - sonrió. - Ya lo eh notado, estabas bailando justo ahora - el chico intento contener su risa. - ¿Tu sabes bailar? - Claro que sí, mi madre me daba clases desde qué era pequeño y si no lo hacía bien, me pegaba - el chico bajo su mirada con un toque de tristeza expresaba sus palabras, Ava no podía creer lo que estaba escuchando. - ¿Has dicho qué tu madre te pega? - Oh, así es, cada que hago algo y no sale cómo ella esperaba me pega - sonrió con cierta tristeza. La madre de Blake jamás le había pegado, ella era una mujer que quería mucho a su hijo, muchas cosas habían cambiado, no sólo sus personalidad si no qué también sus acciones. Ava lo tomó de las manos. - ¡Blake! Sonríe, así cómo lo hago yo - le regaló una sonrisa, en ese momento la sonrisa de Blake se torno de una falsa a una honesta. - Gracias, justo antes de venir aquí mi madre me ah pegado por no arreglarme en el momento que ella quería, sabía que con venir aquí tu sonrisa me alegraría, no estaba equivocado - Blake seguía tomado de las manos de Ava. Sentía su corazón palpitar, no sabía explicar aún lo qué le pasaba cada qué estaba cerca de Ava pero ahora tal parecía que no le disgustaba si no al contrario, parecía que esa sensación le empezaba a gustar, y quería qué eso continuará así para siempre. [Incluso en la otra vida iría a buscarte, ten por seguro qué siempre serás irremplazable para mi] Expresó Ava con sus pensamientos. Ambos se miraban directamente a los ojos, la sensación de tenerse frente a frente les daba una gran calidez. El no lo sabía pero comenzaba a enamorarse de Ava.
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