Capitulo 12

3093 Palabras
Ava despierta al ser un nuevo día, tal y como lo había prometido habia planeado pasar todo el día con Kian, ella en verdad deseaba ser amiga de ese demonio, quería que el abriera su corazón y hablará acerca de sus problemas. Se arregló y tan pronto como estuvo lista se decidió a llamarlo pero esté apareció antes de que dijese su nombre. - Ya estoy aquí - habló Kian quien acababa de llegar. - Por que siempre tienen que aparecer de la nada, existen las puertas por si no lo sabías, es de mala educación entrar sin invitación a la habitación de una dama, además, no sabes si me estoy arreglando - mostró una expresión de enfado pero Kian sabía que sólo estaba bromeando, después de todo ella siempre era así. - Siempre entramos sin invitación, así que tu comentario no tiene sentido en éste momento, además, siempre es Lucía la que observa si estás lista para que podamos entrar, aunque después de todo no es como si viera la gran cosa - se cruzó de brazos mientras se sentaba en el escritorio de Ava. - Está bien, no hay problema, aunque no tenías que ser tan grosero - aún con palabras así su sonrisa la seguia manteniendo - Por cierto, el día de ayer te robaste mi tarea, la tuve que volver a hacer. - Me gustan las travesuras, no eh podido evitarlo, no es como si me interesará si te va bien o no - recostó su cabeza en el escritorio. - Está bien, descuida, después de todo tal parece que tenía algunos errores. - ¿Por que a pesar de ello sonríes? ¿Qué es lo que te sostiene para no perder la cordura? - No siempre sonrió, hay veces en que lloró, también me enfado incluso hasta eh dicho que odio estar en esta familia - recordó su última discusión que tuvo con sus padres antes viajar al pasado. - Lloras para desahogarte, te enfadas para dejar salir toda tu frustración incluso lo de tus padres ambos sabemos que no lo dices enserio, tienes emociones como un humano normal sin embargo no sientes envidia hacía otros, no eres egoísta, no pones el dinero por encima de lo demás, te sientes mal cuando mientes incluso no puedes odiar a las personas ¿Como lo haces? ¿Es que acaso alguien te embrujo y no puedes sentir despreció hacía los demás? Ava río. - Sólo trato de ser yo misma, aún cuando se que existen personas malas también existen personas buenas, es el equilibrio de esta vida, aunque eso que dices no es del todo cierto, en el pasado yo le daba ordenes a Blake cuando quería algo, nunca le pregunté si el estaba de acuerdo con todo lo que decía o hacía. - La última vez que lo hiciste fue a los 9 años, aún eras demasiado jóven para saber que lo que hacías estaba mal - Ava se sorprendió al escuchar todo eso. - ¿Como lo sabes? - Lucía y yo averiguamos un poco acerca de tu vida, es necesario conocer quien eres para poder trabajar bien. - Claro, tiene sentido, bueno creo que estamos perdiendo algo de tiempo ¿Nos vamos? Prometí que te llevaría a dar un paseo, y ya nos estamos tardando. - Bien. Caminaron delante de los sirvientes pero estos sólo parecían saludar a Ava, tal y como pensaba, parecía ser que Kian y Lucia podían ocultar su presencia de los demás, en todo el trayecto hasta el coche no se encontró con Evelyn, al parecer por el momento no se encontraba en casa, su padre nunca se encontraba así que no le sorprendía. - Buenos días Amadeus, ¿Me podrías llevar a la biblioteca? - se dirigió a su chófer. - Claro lady Ava - enseguida le abrió el coche. - ¿Por que ir a la biblioteca? Sólo me has traído para estudiar, que aburrido. - Pues el otro día cuando te encontré leyendo historias de romance no decías lo mismo - Kian se puso rojo y decidió no decir nada más, Ava río ante su actitud. En el camino a la biblioteca el chico sólo se la paso durmiendo mientras que ella sólo admiraba la ciudad, veía muchas familias felices, los padres tomando de las manos a sus hijos mientras paseaban, pensó por un momento que se sentiría tener una familia así. En la ciudad vivían tanto nobles como plebeyos pero éstos últimos acostumbraban más a vivir en el pueblo, eso sí, si querían ir a la biblioteca o a una gran tienda tenían que ir a la ciudad, en el pueblo sólo habían comerciantes, pero aún así, ellos parecían ser felices, todo lo que Ava deseaba lo tenían ellos. En Galata también existían los reyes quiénes eran los encargados de que la economía estuviese estable pero a decir verdad muchos creían que ellos sólo se preocupaban por los nobles. - Hemos llegado lady Ava - habló su chófer. - Gracias, no es necesario que vengas a recogerme, me iré caminando - sonrió. - Por favor tenga cuidado lady Ava. - Siempre lo tengo - dicho esto salió del coche junto con Kian quien hacía unos segundos atrás se había despertado - nos vemos - se despidió como de costumbre de su chófer y esté enseguida se retiró. - Bien, ya que estamos aquí entremos - Kian empezó a subir las escaleras para adentrarse en la biblioteca. - No es necesario, no hemos venido para entrar, estaba pensando en que no habíamos quedado de ir a un lugar en específico así que, ¿A dónde te gustaría ir? - Todos los lugares me parecen aburridos así que prefiero irme. - Bien, ¡Entonces vallamos al parque! - grito emocionada ignorando por completo a Kian - Tch - después de eso caminaron hacia el parque. - Y bien, ¿Me dirás como es que te enamoraste de Lucía? - pregunto con cierta curiosidad. - ¿Así que sólo me has citado con esa verdadera intención? - el se veía un poco molesto. - Perdón, sabes que eh tenido curiosidad. - No quiero hablar sobre eso, es algo que sólo me incumbe a mi y a nadie más, camina más rápido eres muy lenta - intentaba caminar más rápido dejando a Ava por detrás de el. - Eres un chico algo serio, por lo menos hoy puedes fingir que eres mi amigo, sonríe así como lo hago yo. - Fingir y sonreír no cambiaran las cosas entre nosotros. Ava no respondió, siguieron caminando pero la chica se detuvo después de haber dado unos pasos más. - Se que sonara grosero pero, tú, antes de morir ¿Vivías en Galata? Kian quien seguía caminando también se detuvo al escuchar eso. - ¿A que viene esa pregunta? - Ni siquiera te eh dicho donde queda el parque y caminas como si supieras dónde está, incluso vamos por el camino correcto. - Ahora que soy un demonio tengo mucho tiempo libre por lo tanto se acerca de los lugares de está ciudad incluidos el pueblo. Lágrimas empezaron a aparecer en los ojos de Ava, ésto sorprendió mucho a Kian. - Oye, ¿ahora por qué estás llorando? En verdad que eres muy sentimental, basta, es incómodo, ni siquiera eh dicho algo que pudiera lastimarte - el chico ya se encontraba un poco molesto por la actitud de la chica. - Te eh preguntado algo estúpido, por que no me eh detenido a pensar en que tal vez, sólo tal vez, puedes extrañar el volver a ser humano en verdad perdón ¡¡Buaaaa!! - empezó a sollozar. Kian estaba impactado por ello, hasta ahora Ava había sido la única persona que había llorado por el, las lágrimas que de ella surgían era por qué estaba preocupada por el. - En verdad debes dejar de hacer eso, es molesto - su rostro estaba sin expresión alguna - desde que Lucía y yo hemos sido demonios todas las personas nos han temido, nos gritan que somos seres asquerosos y qué sólo existimos para llevar la desgracia a las personas, pero tú, no sólo intentas llegar al corazón de tu prometido, también nos hablas como si fueramos iguales a ti, no se cómo tomar esto. - Puede que al principio si les tuviera miedo pero, pienso que ustedes no son malos, a pesar de que Lucía siempre me está recordando acerca de nuestro contrato también me da consejos acerca de no caer en la locura, no entiendo sus razones pero algo me dice que la intención de ustedes no es llevarse mi alma - le sonrió a Kian y le acarició su rostro - se que no son malos. Kian rápidamente quitó la mano de Ava. - No somos lo que dices, ¡¡nosotros hemos matado!! En vida y convertidos en demonios, nuestras manos están manchadas de sangre, ¿Acaso me dirás que para todo hay una razón? ¿Acaso un asesino tiene justificación? Kian se sorprendió ante el acto de Ava, el no se lo esperaba, la chica aún con su radiante sonrisa le regalo un abrazo, hacia momentos atrás se habían detenido en medio del camino, todas las personas que pasaban por ahí observaban aquella escena, él al sentir el calor del cuerpo de Ava comenzó a llorar. - Te pareces a ella - sin darse cuenta estás fueron las palabras que salieron de la boca de Kian. - ¿A quién te refieres? - Preguntó Ava extrañada - No es nada - dijo separándose por fin de Ava, para ser precisos a empujones - ah sido culpa tuya el que halla mostrado mi lado débil, si no fuera por que comenzaste a llorar, todo hubiera estado bien - el chico suspiro, aún tenía un par de lágrimas - vamos, ya quiero llegar al parque - empezó a caminar y por un instante se detuvo - aunque, gracias. - Espera, cambié de opinión ¿Te gustaría ir a mi casa a tomar el té? - Ava lo tomó del brazo y el rápidamente lo quito, tal parecía que no le gustaba el contacto físico - ¿Habrán galletas? - Todas las que tú quieras. - Entonces es un trato. Se dirigieron a casa de Ava nuevamente, está vez el camino fue algo silencioso, Ava a lo mucho observaba de reojo a Kian mientras que esté sólo caminaba como si lo que acabará de pasar jamás hubiera sucedido. - Buenos días mi lady, es lindo tenerla aquí tan temprano - habló su ama de llaves quien acababa de abrirles el portón. - Gracias Marie, por favor podrían llevarme té al jardín trasero, también me gustarían galletas de mantequilla - sonrió. - Como ordene mi lady - dió una leve reverencia y se retiro. Se encaminaron hacía el jardín trasero y Kian se sorprendió al verlo, esté era completamente diferente al jardín delantero, mientras que el jardín delantero estaba completamente sin ningún flor esté era completamente diferente, estaba lleno de rosas, jazmines, tulipanes, girasoles, orquídeas y unas que otras flores más. - Te sorprendiste cierto, las flores que están aquí son todas mías, las eh plantado y yo misma las eh cuidado - habló orgullosa Ava. - No creí que fueras de esas personas, la nobleza siempre las está comprando y también son sus sirvientes los que se encargan de ello. - Podré amar a mi familia pero no me siento cómoda siendo de la nobleza, quisiera vivir una vida tranquila, en donde mis padres trabajen con trabajos normales, mi padre sería una persona muy amable, mi madre me diría que me quiere mucho, entonces a la hora del almuerzo estaríamos todos juntos contando anécdotas y todo lo que nos ah pasado en el día, y finalmente al llegar la noche, ellos me llevarían a la cama, me contarían un cuento y finalmente me darían mi beso de buenas noches - Ava hizo un gesto de tristeza al pensar en que ese sería un futuro muy lejano pero de inmediato volvió a poner una sonrisa - pero está es la vida que me toco. - Alguna vez pensé como tú - tocó una rosa y está se puso negra - perdón no sabía que podía pasar eso. - Ese color también le queda bien, pero, ¿A que te refieres con que pensabas como yo? - No es nada, oh mira, ahí traen el té - señaló a unos sirvientes que iban llegando. Ava y Kian se dirigieron al kiosco que se encontraba en medio del jardín, había una mesa blanca con 4 sillas del mismo color, habían algunas rosas que adornaban el lugar, Ava y Blake disfrutaban tomar el té ahí. Ava le dió un sorbo a su té, Kian sólo esperaba a que esté se enfriará, él sólo estaba enfocado en las galletas, fue el primero en comerlas. - Hace tiempo que no tomó el té adecuadamente, al aire libre. - ¿Como puedes tomarlo así? Está caliente. - Entré más caliente mejor - bajó su taza - háblame acerca de tí, por lo que veo tu ya sabes acerca de mi vida pero yo no se nada de la tuya. - No es necesario que lo sepas, sólo hemos venido por qué tenemos un pacto contigo pero en cuanto todo ésto termine nos iremos de aquí con o sin tu alma. Ava lo miró fijamente. - Siempre se la pasan diciendo que están aquí por un propósito pero nunca me cuentan nada de ustedes, ya te dije que no los considero unos simples demonios, también los considero mis amigos. - Es estúpido considerarnos tus amigos pero te lo agradezco - Kian sonrió, eso le causaba ternura a Ava. - Tienes una sonrisa hermosa, alguien así no puede haber sido malo, tú, se que también tienes un amable corazón sólo que lo has cerrado, odias a las personas por alguna razón y no quieres que te vuelvan a lastimar, ¿Es así? - Kian asintió, no podía creer que Ava lo hubiese deducido tan fácil. - Es mejor lastimar antes de ser lastimado, así son las cosas y me gustan, listo, ya eh terminado, mientras tú estabas hablando me termine las galletas - ahora su sonrisa era satisfactoria. - ¿Gustas otro poco? - Pregunto aún manteniendo su sonrisa, incluso Kian se preguntaba como podía seguir sonriendo. - Si es que hay entonces sí. - Bien, enseguida vuelvo. Ava se retiró y Kian la observo irse, se repetía a sí mismo que ella era idéntica pero a la vez diferente a su primer amor, aún tenía recuerdos de cuando aún estaba vivo, después de todo ese era su castigo y tendría que vivir por el resto de su existencia así, claro que podrían ser salvados si Ava cumplía con su objetivo sin caer en la locura, y por como era Ava, el creía que podrían lograrlo. Se percató que ella estaba regresando, iba sonriente y tarareando una canción iba tan metida en sus pensamientos que no se dió cuenta de una piedra que había en su camino, se tropezó y cerro sus ojos pero está caída nunca llegó, Kian uso su magia para evitar que está cayera. - Gracias tómate - contesto mientras se reincorporaba. - No te ilusiones que no lo hice por tí, lo hice por las galletas - esté ya tenía el plato de galletas mientras se iba comiendo una por una. - Me da alegría que te hallan gustado - dicho ésto se dirigió hacía el kiosco. - Me sorprende que las hallan preparado tan rápido, o acaso prepararon muchas - hablaba mientras caminaba atrás de Ava. Finalmente llegaron al kiosko y Ava con una brillante sonrisa le contestó. - Las galletas las eh preparado yo, dado a que vendrías, después de ir a dar un paseo tenía planeado darte un poco, también eh guardado algunas para Lucía - acto seguido procedió a sentarse. - No esperes que me vuelva a poner sentimental contigo, sólo fue un momento de debilidad - contestó sentándose al igual que Ava. - Está bien, no es necesario que lo hagas, con un "gracias" es más que suficiente. - Eso es algo que tampoco haré. - Que malo eres. - Creó que eh terminado por hoy, debo irme - puso el plato sobre la mesa y se levantó ignorando a Ava. - ¿Tan pronto? Pero sí aún es temprano - habló Ava preocupada de que hubiera dicho algo que lo hubiese molestado. - Necesito pensar en algunas cosas y no podré hacerlo si sigo aquí. - Bien pero, ¿Podrías aguardar un rato? Necesito ir por las galletas de Lucía - se levantó de su asiento y empezó a caminar, Kian la paralizó para que no se pudiera mover. - Eso no será necesario - desapareció y después de unos segundos volvió a aparecer ante los ojos de Ava con una bolsa entre sus manos - aquí están no tienes por qué preocuparte por ello. Dió un chasquido con los dedos y esta volvió a moverse, estaba sorprendida acerca de los poderes que tenían Kian y Lucia, hasta ahora no los habían utilizado. - ¿Que más pueden hacer con su magia? - habló con cierto brillo en los ojos. - Podemos hacer que niñas metiches no vuelvan a ver la luz del día. - ¡Increíble! - Kian sólo rodó los ojos, tal parecía ser que ella no se había percatado de a que se refería. - No me quites más mi tiempo, debo irme, adiós. - Bien, entonces no es un adiós si no un hasta pronto, nos vemos mañana en el colegio - sonrió. - Claro - se dió la vuelta quedando de espaldas para que Ava no lo pudiera ver - sólo te diré 2 cosas sobre mi - aunque Ava no lo pudiera ver se escuchaba que estaba avergonzado - sobre tu pregunta del por que me enamoré de Lucía a pesar que es mayor que yo, fue por qué desde que estaba vivo hasta cuando me convertí en demonio ella fue la única persona que ah sido amable conmigo. Ava no podía creerlo, que tan triste pudo haber sido la vida de Kian. - Y yo, antes de morir, también fuí un noble, tuve una prometida muy parecida a tí - Ava se admiro - y no me refiero en actitud, me refiero en apariencia, eres idéntica a ella. Ava estaba paralizada ¿Era posible que hubieran 2 personas idénticas en el mundo? Después de eso Kian desapareció.
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