16 de mayo del año 1941.
Hoy era el día en el que Emilia cumplía años y haría una fiesta en su honor.
Días antes Emilia le dió una invitación de mala gana a Ava, en la invitación estaba escrito el nombre "Ava cooper" con palabras en cursiva y decía que podía llevar un acompañante.
Ava no sabía del por que la había invitado pero estaba feliz, tendría la oportunidad de ver a Blake aunque no pudiese hablar con el debido a que Emilia siempre andaba merodeando a su alrededor, la chica era muy celosa.
Está vez Ava iría con Kian, lo que menos quería es que Emilia la agrediera.
- Hoy has venido temprano - le comentó a Kian quien acababa de llegar.
Aún eran las 10:15 am. Y la fiesta sería a las 4:30 pm. Ava se encontraba en su escritorio terminando su tarea, Kian observaba desde arriba, días atrás Ava había descubierto que ellos también podían volar, después de todo habían cosas que ella aún no sabía sobre aquel par de demonios.
- Lucía ah ido al Inframundo por algunos asuntos y me ah dejado sólo, estoy aburrido - el chico procedió a recostarse en la cama de Ava - despiértame cuando sea hora de irnos.
- ¿Y si mejor me ayudas con mi tarea? Ya casi terminó, además de que siempre te copias de la mía así que es momento de que comiences a cooperar.
- Has dicho que ya casi terminas así que no tiene caso - cerró sus ojos y se dió la vuelta.
- Bien, tu te lo pierdes, hoy eh preparado galletas de mantequilla y si no me ayudas no te daré - Kian sabía que ella bromeaba, aún si no la ayudaba ella le terminaría dando.
- Bien - se levantó de mala gana y tomó entre sus manos la libreta de Ava, la observó por un momento, suspiró y luego hizo un chasquido con sus dedos - listo, eh terminado.
Ava quedó sorprendida.
- ¡Impresionante! ¿Si puedes hacer todo lo que quieras entonces por qué no lo habías hecho hasta ahora?
- Lucía me lo tiene prohibido - se volvió a recostar en la cama - me ah dicho que en ninguna circunstancia use mi magia, sólo si es una emergencia, no se por qué me lo dijo pero debe tener una razón muy importante - observo su mano - además no es como si estuviera orgulloso de poseer esté tipo de magia.
- Me has contado que también pueden volar pero, ¿Acaso en el mundo real los verdaderos demonios no tienen alas? ¿O acaso las ocultan? - Ava aún seguía sentada en su escritorio, Kian no pudo evitar reír, a diferencia de Lucía su risa era muy linda, quizás se debía a que no tenía mucho tiempo como demonio.
- ¿De dónde has sacado eso? - Preguntó un poco más calmado.
- De pequeña tenía un libro ilustrado, hablaba acerca de ángeles y demonios, los ángeles con sus grandes y hermosas alas con unas plumas de un color tan blanco que parecía nieve, mientras que los demonios con unas pequeñas y arqueadas alas, sus plumas de color n***o parecían estarse cayendo - Ava no quiso que se sintiera ofendido y le sonrió - aunque claro que ustedes son diferentes a esos demonios de mi libro ilustrado.
- Pues lamentó decepcionarte pero nosotros no tenemos alas - empezó hablando - las tuvimos alguna vez pero fueron arrancadas ¿Quieres saber quién nos las arranco?
Ava tragó saliva, no quería escuchar ese nombre.
- Fue Lucifer - el sólo la observó, ella estaba temblando de miedo.
Através de su libro ilustrado ya había oído acerca de el, sabía que era el rey del Inframundo y que era de temerse, ahora que tenía ante sus ojos a un demonio hablando acerca de el pudo darse cuenta que su libro no mentía.
- ¿P..por qué les hizo algo así? - el miedo aún continuaba.
- Cuando conocí a Lucía ella ya no las tenía, yo me enfrenté a él y ese error me llevo a perderlas, no podemos morir debido a que ya estamos muertos y desaparecer sólo nos liberaría de nuestro castigo así que la mejor forma de hacernos sentir dolor fue a través de las alas - el sonrió irónicamente - me preguntó si cumplirá su promesa si cumplimos nuestra misión.
- Está bien, no preguntaré si no me quieres decir, siento que es un gran avance del qué me cuentes ésto, incluso hasta sonríes un poco más - aquella chica también sonrió.
El estaba asombrado, el no se había percatado de ello pero ella sí.
Cuándo el le comentó que su prometida era idéntica a ella, Ava se la pasó preguntándole por días acerca de ello, el le prometió que algún día le diría acerca de eso pero que esperará sólo un poco más, ella aceptó.
- Por cierto, el otro día mi padre me ah dicho que quiere que vengas a comer un día con nosotros, aunque claro, el nunca está en casa así que no tienes que preocuparte por ello.
- Está bien, si habrá comida estoy disponible todos los días - dió un bostezó - cómo sea, tengo algo de sueño - se puso boca abajo.
- Lucía me ah dicho que los demonios no duermen, sólo lo hacen si quieren.
- Pues a mi sí me da sueño, al menos ahora sí, debe de ser por que no me eh convertido del todo en un demonio.
Ava se sentó a lado de él, y pensó en algo que quizás a Kian no se le había ocurrido.
- Estuve pensando, que tal si, aún no te has convertido en un demonio por completo dado a que retrocedieron el tiempo a un año antes de tu muerte - el se levantó de golpe - claro, es sólo una suposición, no me hagas mucho caso.
- Supongo qué tienes razón, no había pensado en ello - Ava abrió la boca preparada para hablar - si hablaras sólo para preguntar sobre como morí pierdes el tiempo.
Ella no dijo nada y sólo sonrió.
- Perdón por ello, aveces no mido mis palabras.
- Ni me había percatado de ello - comentó Kian con cierto sarcasmo volviendo a recostarse.
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En el transcurso donde ellos hablaban había otra chica que se dirigía a un lugar un poco profundo, ese sitio era el Inframundo.
- ¿Que te trae por aquí hoy? - Preguntó una gárgola que se encontraba cuidando la entrada, el sitio estaba ardiendo en llamas.
- Eh venido para ver al jefe.
- Un demonio vulgar no puede ser capaz de verlo, regresa por dónde has llegado - hablaba mientras le enseñaba a Lucía la salida.
- Déjame entrar si no quieres que te destrocé cada parte de tu repugnante cuerpo - con una sonrisa que dejaba ver sus colmillos empezó a amenazar a la gárgola.
Esté trago saliva.
- ¡Hey Lucía! Que gusto me da verte ¿Como te va? - Preguntó otro demonio quien acababa de llegar, esté poseía los ojos rojos, tenía el cabello n***o y poseía unas alas algo grandes de color n***o.
- Eh venido para ver al jefe pero esté necio no me deja pasar.
- El se encuentra ocupado en éste momento, saben que lo que quieran hablar con el aquí estoy yo para servirles, después de todo yo soy quien está a cargo cuando el no está - dió una sonrisa dejando ver sus colmillos.
- Le eh traído nuestro reporte de está semana aunque claro, el ya debe estar enterado de todo.
- Haber, déjame ver.
Lucía procedió a entregarle unas hojas, aquel demonio lo empezó leyendo y no pudo contener la risa.
- ¿En verdad creen que esa pequeña durará así hasta el 1 de abril? - su rostro se volvió serio - ¡No digan estupideces! Los humanos no son buenos, ellos sienten deseos hacía el dinero, tienen grabado la palabra lujuria por todo el cuerpo, envidian al prójimo, ellos entre más tienen más quieren, ella no es diferente al resto, cuando se enfrente a la dura realidad en la que vive ten por seguro que cambiará - empezó a reír nuevamente - son tontos por creer que ella los liberará.
- Les demostraremos que ella es diferente al resto, haré que borres esa asquerosa sonrisa de ese asqueroso rostro - el demonio empezó a reír.
- Eso lo has aprendido de esa mocosa ¿No es así? ¿Es que acaso le han tomando cariño? - Preguntó curioso
- Ni se te ocurra decir eso, sólo hacemos nuestro trabajo, sólo entrega eso al jefe, me voy.
Lucía se dió la vuelta para retirarse pero esté comenzó hablando.
- Será mejor que prestes más atención de lo que le dice Kian a esa chica, a nuestro parecer el si le está tomando un cierto aprecio - Lucía abrió los ojos tanto como pudo.
No podía ser verdad, el sabía que si le tomaban cierto aprecio a la chica sería más difícil el decir adiós, no quería que Kian volviera a sufrir.
- Eso no pasará, tengan por seguro, yo protegeré a ese chico tanto como pueda - dicho ésto se esfumó.
- Ya lo veremos - Contestó mostrando sus afilados y aterradores colmillos.
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- Está tan hermosa mi lady.
- Muy linda.
Eran las mismas palabras que le decían sus empleadas, Ava ya se encontraba arreglándose para la fiesta, Kian se había ido dado a que había sentido la presencia de Lucía.
- Gracias, perdonen que les pida ayuda pero se me dificulta ponerme el corset.
El uso del corset era detestable para Ava, su vestido era blanco, tenía mangas largas y está vez la falda era lisa, le llegaba hasta los tobillos, su peinado consistía en una coleta alta.
- Descuide lady Ava, no tiene por qué disculparse, aquí estamos para servirle a usted y a su familia - habló una de las sirvientas.
- Ya les eh dicho que sólo me llamen Ava, es algo molesto que me hablen con formalidad.
- ¡Oh, no podríamos lady Ava! Eso sería muy descarado de nuestra parte - habló una de las empleadas agitando sus manos.
- Está bien, ya han terminado, gracias - les regalo una sonrisa y enseguida salieron de ahí.
Observo su reloj de pared y se dió cuenta que ya eran las 4:15 pm. Era hora de llamar a Kian, y cómo si lo hubiera invocado con la mente el apareció.
- ¡Tómate! ¿Es que acaso te eh logrado invocar con la mente? - habló muy emocionada.
- Quisieras, Lucía me dijo que ya estabas lista, vamos - se encaminó hacia la puerta.
- ¿Como creés que me veo? - Preguntó Ava.
- Normal, como siempre - Ava sólo sonrió.
- Tu también te ves muy bien - comento, Kian estaba vestido formalmente.
- Ash, Lucía me ah obligado a usar esto, así que no digas ni una palabra más - acto seguido salió de la habitación con Ava atrás de él.
- ¿Tú haces todo lo que dice Lucía cierto? ¿Pará tí, que significa estar enamorado? - hablaba mientras aún seguían bajando las escaleras, Kian se tornó rojo al escuchar su pregunta - Aún sigues siendo el mismo tómate - sonrió.
- Si eres capaz de cerrar la boca por 10 minutos te lo diré - Ava no contesto.
Llegaron al coche y Ava parecía no tener intenciones de hablar, Kian suspiró y tomó el valor de hacerlo.
- Buenas tardes Amadeus, ¿Nos podría llevar por favor a la casa de Lady Emilia? - dió una sonrisa.
- Oh claro Jóven Kian, que gustó tenerlo aquí hoy - les abrió la puerta del coche.
- Gracias, que amable - después de aquello Ava y Kian subieron, aunque la chica no habló se notaba que estaba asombrada por la actitud de Kian.
Así pasaron en silencio por unos minutos, Ava observaba a cada rato su reloj de bolsillo hasta que finalmente ella pudo hablar.
- ¡Es asombroso! Así que tú también puedes ser alguien cortés, me has dejado sin palabras - sonrió.
- Cállate, no puedo creer que en verdad harías eso - posó su vista sobre la ventana.
- Tú me dijiste que si no hablaba por 10 minutos me dirías que significa para ti el estar enamorado, así que te escuchó.
El chico se volvió a tornar rojo, la miró de reojo y suspiró, sabía que ella no lo dejaría en paz hasta que se lo dijera.
- Para mí, el estar enamorado significa hacer todo lo que la otra persona dice sin objeciones - habló con los ojos cerrados, la cabeza levantada y con los brazos cruzados.
Ava inmediatamente lo tomó de las manos haciendo que esté se asombrará por su actitud.
- No es verdad, el amor no tiene nada que ver con eso, el amor es algo lindo, aún soy jóven para hablar de eso pero es lo qué siento, el amor te debe de hacer sentir felicidad, no dolor.
- Yo, no me siento mal por que me den órdenes, es normal para mí - intentó quitar sus manos pero ella inmediatamente las volvió a tomar.
- No tiene por qué ser normal, tienes que aprender a tomar tus propias decisiones - le regaló una sonrisa - bien, hemos llegado.
Dicho ésto lo soltó de las manos y abrió la puerta del coche antes de que su chófer se bajará.
- Gracias, regresé por mi dentro de 3 horas - dicho esto bajo con Kian detrás de ella.
El chófer asintió y se retiró.
- ¿Por que siempre le das un horario a tú chofer?
- No me gustan las fiestas.
- ¿Entonces por que asistes?
- Lo hago por Blake - contestó sonriendo - siempre lo eh hecho por Blake.
- Entonces para que me has dicho que tengo que aprender a tomar mis propias decisiones, sé que también has hecho lo que tus padres dicen desde que eras pequeña, y a ellos también los amas.
Kian desvío la vista hacía la entrada de la casa de Emilia y Daliah, los sirvientes ya se encontraban recibiendo a los invitados.
- Bien, entremos - Kian empezó a caminar pero Ava lo detuvo agarrándolo del brazo lo cuál esté rápidamente se soltó como de costumbre.
- Supongo qué tienes razón, no soy quién para decir eso, así que has lo qué tus sentimientos te dicten - sonrió y caminó delante de Kian.
Su sonrisa aún brillaba, no mostraba señal de tristeza o el sentimiento de ser una sonrisa falsa, Kian se seguía preguntando cómo es que esa chica seguía tan alegré.
Le entregaron la invitación a los sirvientes y estos los dirigieron al jardín en dónde ya se encontraban varios de los invitados, las mesas con manteles azules y las sillas decoradas con listones del mismo color, habían globos blancos y azules al rededor de todo el lugar, era completamente diferente a la fiesta de Daliah, no había duda que se notaba el favoritismo.
- Está es su mesa lady Ava - comentó uno de los sirvientes, la mesa era igual a la de los demás.
Por como era la actitud de la cumpleañera Ava se esperaba que está le hubiera hecho una clase de broma pero por suerte no fue así.
Ava entregó el regaló a los sirvientes y éstos se retiraron.
- ¿A qué hora servirán la comida? - Preguntó Kian.
- Apenas acabamos de llegar, si en verdad fuiste un noble entonces debes de saber que primero se sirve un plato principal antes del plato fuerte.
- Eso lo sé, pero para que hacer tanto alboroto sólo por una niña, si miras al rededor ni siquiera hay adultos, sólo hay niños jugando a ser uno - se cruzó de brazos.
- Te pido por favor que está vez guardes tus modales, se supone que ahora estás actuando como mi prometido - Kian rodó los ojos y bajo los brazos.
Los invitados hablaban sobre cosas como la economía del país o sobre las acciones de las empresas de sus padres, Ava sabía que Kian tenía razón, eran niños jugando a ser adultos.
Pronto la invitada llegó tomada del brazo de Blake, eso hizo revolotear el estómago de Ava, ella no sentía envidia, al contrario, sentía una gran tristeza.
El vestido de Emilia era azúl, tenía mangas cortas y le llegaba abajo de las rodillas, tenía unos listones blancos que le adornaban la cintura y su cabello estaba suelto con algunos rizos.
- Me da mucho gusto que todos hallan asistido a mi fiesta, que afortunada soy por tener su presencia, en un momento les servirán el plato principal - dicho ésto empezó a acercarse a las mesas para hablar con sus invitados, Blake seguía con ella.
- ¿Estás preparada para cuando pase por aquí? - Preguntó Kian curioso por la respuesta de Ava.
- Claro, aunque, es un poco triste - su expresión cambió a una mirada algo triste.
- ¿A que te refieres?
- Cuando Emilia cumplió 15 años lo celebramos juntas, sus padres eran estrictos con ella y aunque no quería fiesta la obligaron a tener una - se detuvo un momento y siguió hablando - ese día durante el banquete me pidió que me escapará un rato con ella, nos dirigimos a su habitación y conversamos un rato, hasta que llegaron sus padres y la regañaron por haberse escapado de su fiesta - su rostro ahora tenía una sonrisa - Ustedes me dijeron que si cumplo la parte del contrato todo volverá a la normalidad así que ella será la misma ¿cierto?
- Así es, encerio que me sorprende que esa chica que me pláticas sea la misma que está - el se encontraba sosteniendo su cabeza con su mano sobre la mesa, se encontraba aburrido, la bajo cuando observo cuándo unos sirvientes iban en dirección hacía su mesa - Oh, mirá, la comida está viniendo.
Era sopa de crema.
La jóven muchacha que se encontraba sirviendo se acercaba a la mesa donde se encontraba Ava.
En el momento en el que estuvo demasiado cerca se tropezó haciendo que Ava quedará toda empapada de sopa.
Todos los que estaban ahí se encontraban aguantando la risa, Kian y Blake se veían preocupados y Emilia sólo mostraba una cara de asombro aunque está se veía falsa.
Tal parecía que todo había sido planeado por ella.