Esa noche no pude dormir, sé que quiero tener en mi vida algo especial como lo que tuve esta tarde con Helena, pero, siento que no es suficiente.
Mi pasado no me dejara actualizar mi presente.
Llamo a mi florería favorita para enviarle un pedido de disculpas a Helena —Que sean 100 rosas rojas con el nombre de Helena en el centro esto con rosas blancas. —pido y envió la transferencia.
Aun son las 4 de la mañana y no he pegado la cabeza a la almohada, sigo en mi balcón viendo como las olas rebotan una y otra vez contra la arena de la playa.
El sexo que tuve con ella fue incomparable, recordar cada beso cada caricia, me gana el deseo de querer hacerlo una vez más.
Pero ¿Por qué no la deje que se quedara esta noche?
¿Por qué fuiste así?
Me reprocho, pero algo en mi me dice que así estará mejor.
Bajo por una botella de vino y la subo a mi habitación, junto a una bandeja de quesos importados, me voy a la ducha, pongo unas sales de baño en mi tina y me sumerjo en el agua helada.
—Por mi preciosa. —me empino la botella de vino sin respirar.
El collar. Recuerdo dejarlo en mi bolso, no se lo pude entregar, ya habrá oportunidad de hacerlo.
Termino la botella y los quesos, salgo del baño como puedo y me tumbo en la cama para caer en un sueño profundo.
Domingo por la mañana.
Como era de esperarse amanezco con una resaca insoportable.
—Ya no tienes edad. —me digo en voz alta.
Me incorporo para recargarme en la cabecera de la cama, tomo mi celular y veo una notificación nueva.
8:20 a.m.
Lo único que nos podía unir los arruinaste, ese deseo que sentían nuestros cuerpos ahora lo va a separar tu actitud>>
Si, me lo envió Helena.
9:35 a.m.
Las rosas no son un objeto que puedes enviar como compensación para el dolor al rechazo que sentí ayer de tu parte, ¿de verdad crees en eso? Que tristeza el saberlo, solo te diré que esos regalos podrán comprar a alguien más pero no por mi amor. >>
¿Así no se puede comprar? Esa es la única manera en la que he aprendido a amar, bueno, era la única.
Con Dalia era así, entre más regalos le enviaba, más pronto me pedía estar con ella.
Pero bueno ahora estoy entendiendo que, si querido volver a tenerla en mis brazos y hacerla mía tendré que buscar una forma de amarla, algo que a decir verdad será un reto para mí.
Podemos vernos a medio día>>
Envió con la esperanza de que acepte, así podremos platicar mejor.
No tenía cosas importantes que hacer? >>
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Sonrió al celular, saber que ha aceptado verme significa que puedo tener su perdón.
Bajo a la cocina para prepararme un té y unas tostadas con queso crema y salmón para desayunar.
Regreso a mi habitación, prendo la televisión y en primera nota están presentando a los nominados para ser nombrado la persona más poderosa del año 2019.
Claro primero salen 8 hombres y la novena presentación.
Ella es Courtney Newman es una mujer empresaria y dueña universal de los viñedos Newman que han estado en su familia por más de 100 años, tras heredarlos de su padre la hacen una mujer poderosa ante la sociedad, con 31 años se puede admirar que sus logros hasta la fecha son:
Tener 60 viñedos a su cargo.
Más de 4 mil empleados a su mando.
Ganancias de hasta un 80% contra el año pasado.
Una noticia es que no solo está nominada a la persona más poderosa, sino que también a las empresas con mejor ganancias, esto llevando a los viñedos Newman a una nominación a nivel mundial.
Cuando termina el presentador me levanto para brincar sobre la cama, es increíble que Gonzalo no me dijera de la nominación para los viñedos Newman.
Aun así, es increíble.
Una nueva oportunidad de expansión, más inversión, más ingresos.
Menos tiempo.
Miro el reloj son las 11:45 de la mañana, así que voy a mi closet para ver que puedo ponerme para ver a mi hermosa Helena.
Escojo unos jeans con una blusa blanca de mangas largas, unas botas café a las rodillas.
Me doy una ducha, al estar con el agua recorriendo por mi cuerpo puedo sentir la sensación del cuerpo de ella en mi piel, sentir su calor.
Dios cuanto te sigo deseando. Pienso.
—Que ricos besos sabor a uva —recuerdo su voz.
Me termino de arreglar finalizando con mi cabello suelto y un sombrero fedora VRING de color n***o de Valentino Garavani.
Salgo de casa, enciendo a mi bebé y me dirijo a mi encuentro con Helena.
Ring, ring.
Suena mi celular.
—Madre. —contesto cuando veo su nombre en la pantalla.
—Hija, más prestigio para los viñedos, aun no lo puedo creer.
—Lo sé madre, eso nos beneficiara mucho.
—Lo tienes muy bien merecido, no sabes lo orgulloso que estaría tu bisabuelo por lo que haces.
—Si madre lo sé.
—¿Tienes planes para hoy? —pregunta.
—Mmm —pienso —si tengo unas cosas que hacer.
—Bueno ya solo 2 semanas para la boda de tu hermana, ¿ya sabes con quien iras?
—Es sorpresa madre, pero te aseguro que ya tengo pareja.
—Me alegra hija, nos vemos.
Ring, ring.
Suena una vez más, pero esta vez decido no contestar, ya estoy cerca de pasar por Helena.
El timbre sigue siendo insistente.
—Diga. —furiosa contesto.
—Oye, ten más tacto de contestar —Dalia esta al otro lado por no quitar la mirada de enfrente no vi quien me llamaba —tenemos que vernos.
—Imposible tengo cosas que hacer.
—Sera mejor que las canceles.
—¿Crees que cancelare lo que tengo que hacer por ir a verte?
—Sera mejor que no lo pienses, o crees que será bien visto que Courtney Newman nominada a la mujer más poderosa del mundo tenga filtrado por todo internet unas fotos de ella teniendo sexo con una mujer y sobre todo con su ASISTENTE.
—¿De que estas hablando? —alcanzo a frenar en el semáforo en rojo.
—Si quieres saberlo, tienes que ir a Crown Village two, te espero en 30 minutos.
Cuelgo furiosa el teléfono, busco en Google maps la ubicación y me queda a 38 minutos, así que, con el corazón hecho mil pedazos, decido dejar plantada a mi bonita e ir con la odiosa de Dalia.
Por el camino voy maldiciendo el día que entro a mi vida e incluso maldigo todos aquellos encuentros en los que ambas nos dejábamos llevar por la lujuria y por la pasión.
Mi celular timbra nuevamente pero no contesto, no sé qué explicación darle, no se me ocurre un motivo por el cual la deje plantada.
Ya lo tengo. Pienso.
Tomo el celular y le marco.
—Diga. —su dulce voz me alegra el corazón.
—Disculpa que apenas pueda avisarte, pero tengo una emergencia familiar, por favor perdóname.
—La familia siempre es primero, por favor no te disculpes nos vemos mañana.
—Gracias por entenderlo.
Ahora más relajada llego al lugar que me ha citado Dalia.
Estaciono mi precioso auto debajo de unos árboles, y camino hasta la entrada.
—Se más específica —digo molesta al teléfono.
—Diles que veras a una persona en el two per two.
Cuelgo el teléfono.
—Veré a una persona —odiosa —en two per two.
—Adelante.
La persona me da indicaciones para llegar.
Camino por este lujoso lugar que no había visto antes, a lo lejos veo a Dalia, el corazón se me acelera, pero no de gusto por verla.
—Escucho —me limito a decir mientras me siento enfrente de ella.
—Hola colibrí —saluda.
—Te escucho —repito.
—No entiendo que tiene esa mujer —empieza a referirse a Helena —en serio quieres caer bajo con alguien como ella.
—¿Alguien como ella?
—Si, que antes de revolcarte con alguien no investigas primero su vida.
—Hemos hablado muy poco.
—¿Y ya te la follaste? Que queda de esa Courtney que solo tenía ojos para mí.
—¿Qué sabes de ella que yo no?
—Ten —me entrega una carpeta roja —primero veras unas fotos después leerás parte de su vida.
En cuanto la abro veo unas fotos de la ventana de mi cava, claro está Helena pegada a la ventana desnuda y después una serie de fotos juntas cuando nos dábamos placer.
—Eres una.
—Shh —interrumpe —sigue con las hojas blancas.
En esas hojas me encuentro un historial de Helena Peyton.
Arrestos de los últimos años.
Cargos menores por consumo de drogas.
Participación en riñas dentro de burdeles.
Trabajos anteriores, donde antes de ser mucama y repartidora, ella trabajaba de sexoservidora.
—¿Qué quieres que haga?
—Te tengo miles de cosas que quiero de ti a cambio de no divulgar todo esto, no sé por dónde empezar.
—¿Cuánto dinero quieres?
—Dinero, eso también es buena idea, pero solo quiero de ti aquello que tuvimos, esas noches donde nos desvelábamos mientras nos dábamos placer.
—Mejor dinero. —propongo.
—Bueno también dinero, dime ¿Cuánto vale el pasado de esa?
—No solo es su pasado, es mi futuro, te puedo hacer un cheque por 500 mil dólares.
—Eso y que todos los fines de semana podamos tener nuestros encuentros, te echo de menos.
—Solo acepta el dinero.
—Me niego, también te quiero a ti.
—Está bien —me rindo.
—Empecemos por hoy, muero de ganas por hacerte mía —dice mientras pasa sus dedos por el escote de su vestido —solo mía. —repite.
Se que si esas fotos salen a la luz, puedo arruinar mi vida, la imagen de los Newman y sobre todo podría incluso llevar a la ruina la compañía.
Ella se levanta para que la siga, vamos a la recepción y pide una suite, claro yo pago con mi tarjeta diamante.
—Son 1,200 dólares —dice la recepcionista.
Subimos el ascensor hasta el noveno piso donde están las suites de lujo.
Una puerta rustica, alfombras costosas, decoraciones de lujo, sí que estos miles de dólares valen esto.
Camino hasta el balcón, ver toda la naturaleza es realmente relajante, claro hasta que recuerdas que estas con alguien que no quieres.
—Ven —me abraza por detrás —te traigo muchas ganas colibrí.
Me recuesto en la cama, dejo que ella haga de mi lo que tenga que hacer, no puedo dejar de pensar en Helena, al fin tenía una oportunidad de demostrar que, si me interesa, y Dalia tenía que arruinarlo.
—Te necesito aquí. —truena los dedos sacándome de mis pensamientos.
—¿De qué hablas?
—Se que estás pensando en ella, tienes que cooperar si no.
La tomo por los hombros interrumpiendo si voz y la empujo a la cama, me subo en ella y empiezo a besarla, mis deseos no están presentes, pero tengo que pensar primero en la compañía.
—Si Colibrí hazme tuya. —susurra gimiendo mi nombre.
Desabrocho su vestido, quito su ropa interior y hago lo mismo conmigo, beso su cuerpo, pero solo le doy placer, por primera vez no estoy sintiendo el deseo hacia ella así que mi mente solo da y no recibe, es algo que nunca me había pasado.
Algún día pagaras todo esto Dalia Points, algún día. Pienso.