A la mañana siguiente me levanto con más humor, a decir verdad, necesitaba tanto tener placer, llegar al cielo de los orgasmos, algo que por el trabajo que ha incrementado ni ganas tenia de darme amor propio.
—¡Buenos días niña! —mi nana saluda mientras entra a la habitación con el desayuno preparado.
—No tenías que preocuparte.
—Ayer te vi cuando llegaste, y creo has mejorado tu cambio de humor.
—Si, fui a verla. —confieso, a ella no puedo mentirle —Solo nos despedimos.
Sin más que decir, me abraza y besa mi frente —Sera lo mejor.
Ella conoce mi historia, mi pasado, algo que no ha sido fácil de llevar.
Termino de desayunar, tomo una ducha rápido y me arreglo para otro día más.
Vestido n***o con mangas tres cuartos, una gabardina beige, zapatillas y accesorios rojos me acompañan el día de hoy.
Ha y un aroma a Chanel para que todos a mi paso recuerden a Courtney.
Cuando llego a la oficina, Helena ya está en su puesto de trabajo.
—¡Buenos días! —me saluda mientras estira sus manos para que le de mi gabardina y bolso.
—Gracias. —agradezco mientras me adentro a la oficina.
—Susan. —dice mientras entra detrás de mí —ayer me llamo, dijo que hoy tiene reunión con unos periodistas.
—Lo había olvidado. —comentó mientras tomo asiento. —En 30 minutos saldremos. —ella se retira.
Es una entrevista por si gano la nominación a la empresaria del año. Recuerdo.
Reviso mis correos y es lo más relevante de hoy, así que decido llamarle a Susan.
— jefa. —contesta del otro lado de la línea.
—Courtney. —le recuerdo.
—¿A qué debo el honor de su llamada?
—Agradezco que estés al pendiente, pero debes de descansar. —recuerdo las indicaciones que me mando el doctor sobre su reposo.
—Lo sé, pero Helena es nueva.
—Mira, ya tiene mi agenda personal y laboral e incluso unos documentos acerca de mí, también hemos sincronizado los teléfonos por aquello de los pendientes, así que debes estar tranquila.
—Está bien Courtney.
—Estamos en contacto. —me despido.
Cuelgo el teléfono.
—Disculpe. —se asoma Helena por la puerta.
—Adelante.
—Mañana es sábado, me dijo Brenda que el puesto es de lunes a viernes, pero revisando su agenda personal, mañana tiene dos citas, una prueba de vestido y una comida con Axel Winter.
—Si, es la última prueba de vestido de novia de mi hermana y Axel es un amigo. —aun no entiendo por qué le doy explicaciones. —sábado y domingo son libres.
—Gracias, ya debemos irnos.
Delante de mí sostiene mi gabardina y bolso.
Llegamos a Dreams, la revista que nomina a las personas más poderosas de Estados Unidos también informa sobre los solteros más cotizados, los nuevos empresarios etc.
—¡Buenos días! —saludo a la recepcionista —tengo una entrevista.
—Señorita Newman. —dice mientras sigue tecleando —la esperan. —sigue mientras me entrega un gafete de visitante y otro a Helena. —Síganme. —camina delante de nosotras hasta llevarnos a una sala de estar. —En un momento vienen por usted.
—Me gusta este decorado. —comento mientras veo como Helena escribe en su teléfono.
—¿Sigues sin Tablet?
—Lo siento no puedo costearla. —contesta con la mirada en la libreta. —Además tengo el teléfono.
—También es indispensable una.
—Señorita Newman. —interrumpe Gonzalo Francois dueño de la revista Dreams.
—¡Buenos días! —estiro mi mano a él. —Ella es mi asistente. —igual ella extiende su mano para saludarle.
—Por favor acompáñenme de este lado.
Entramos a una sala con dos personas más, Francois se pone al fondo de esta y me siento enfrente de ellos, lo que deduzco son las personas que me entrevistaran.
Dos horas después se da por terminada la entrevista.
—Te agradezco el tiempo, el ganador será publicado en 15 días. —comenta Francois.
—Agradezco la nominación. —así me despido.
Entregamos los gafetes a la recepcionista y salimos hasta llegar al estacionamiento.
—Son las 12:35, puedes tomar tu hora de comida, más tarde nos vemos en la oficina.
—En todo caso me regreso a la oficina, deje mi comida allá.
—Te llevo de regreso. —subimos a mi bebé.
—Dime. —trato de aclarar mi pregunta. —¿tus padres no pudieron apoyarte con la universidad?
—No. —se limita a decir, creo he tocado un tema serio y doloroso para ella, esto porque su bella sonrisa se cambia a una seria sin expresiones.
—Lo siento. —se escucha raro decirlo, por lo general las personas se disculpan conmigo.
—No hay de qué. —dice mientras veo como limpia unas lágrimas —me puede dejar aquí.
—Son tres cuadras antes de llegar.
—Solo, por favor. —pide.
Me estaciono y ella sale sin decir nada, por una parte, me siento culpable, y por otra, bueno solo lo dejare así.
Tomo camino a mi cafetería favorita, Sugar and Cream.
—¡Buenos tardes! —saludo desde la entrada.
—Señorita Newman, que alegría verla.
—Eve, dime Courtney.
—Courtney lo mismo de ¿siempre?
Asiento mientras me acerco a la mesa cerca de un jardín.
Se escucha el sonar de la campanilla de la entrada, un ruido que llama mi atención.
Al girar mi mirada, sorpresa es Harry Bornigi, hijo de la amiga de mi madre.
Finjo estar en el teléfono sin haberle prestado atención.
—¿Courtney? —dice mientras escucho sus pasos acercándose de mí.
—Si. —bufó mientras meto el celular a mi bolsa.
—Que grata sorpresa, pensaba en llamarte.
—Así y ¿para qué? —contesto mientras se acomoda en frente de mí.
—Tengo una propuesta para ti.
—No iré a la boda de mi hermana contigo.
—Te suena ¿Grand Suflé? —comenta mientras pone sus manos frente a él recargando su cara.
—¿Qué tiene ese lugar?
—Te vi.
—Mira, solo fui porque tenía una reunión ¿Qué hacías ahí? —regreso la pregunta.
—Al igual que tú, en mi familia a un no saben mis preferencias sexuales.
A decir verdad, tiene razón, desde Dalia y lo que hice en la preparatoria, mi familia cree que ya me gustan los hombres.
—¿Eres gay?
—Si, estaba con mi novio y te vi.
—Al grano ¿cuál es tu propuesta?
—Su moka y canolis. —entrega Eve mi pedido en la mesa —¿Desea ordenar algo? —se dirige a Harry.
—Un cappuccino por favor.
Tomo mi moka doy unos sorbos —Espero tu propuesta.
—Podemos ir juntos, sin levantar sospechas, es decir yo aun no estoy preparado para que mi familia se entere de que soy gay.
—Touche. —estiro mi mano a él como si cerráramos un trato —podemos estar bien con ello, sé que ambas madres se pondrán felices.
—La junta que teníamos pendiente, queda para el martes ¿cierto?
—Si, nos vemos hasta entonces. —le doy un beso en ambas mejillas.
Salgo de la cafetería no antes de entregar 100 dólares a Eve.
Cuando llego a la oficina, Helena está sacando copias.
—La están esperando. —se acerca dejando los papeles en su escritorio para tomar mi gabardina y bolso —Le juro que hice todo lo posible por qué no entrara.
—Sígueme. —pido, pero eso fue un grave error, cuando abro la puerta sobre mi escritorio se encuentra Dalia en ropa interior.
Volteo para ver a Helena, estoy segura de que Susan en ningún momento le conto mi sexualidad escondida, ver su cara de sorpresa me hierve la sangre contra Dalia.
—Por favor, espera afuera. —pido y cierro la puerta de golpe mientras pongo seguro.
—Colibrí. —se dirige a mí con los brazos extendidos —sé que esa no fue nuestra última noche. —hace un intento por querer besarme.
—No te quedo más que claro. —me separo de ella, recojo su ropa y se la aviento —Ella no sabe que soy lesbiana y que me follo a la esposa de un hombre.
—Bueno, así le queda claro que no estas libre y que no tiene oportunidad. —contesta mientras recoge sus cosas.
—Tu ya no tienes oportunidad. —alzo la voz —tienes que estar con tu esposo e hijos. —me acerco a la puerta y la abro —no te quiero volver a ver.
—Courtney. —la voz de mi madre me eriza la piel —¿Qué significa esto?
De todos los días imprudentes que tiene para venir ¿Por qué eligió el día de hoy? Pienso.