Capítulo 6

2165 Palabras
Una vez que despierto y mi cerebro vuelve a la realidad, me asombro al encontrarme tan cómoda entre los brazos de un hombre, es la primera vez que esto me pasa y no tardo en sentirme nerviosa. Noto que el aroma que llevamos es similar, se ha vuelto una mezcla entre mi antiguo olor y el de él. Supongo que si otros lobos nos rastrean podrían percibir que hemos pasado mucho tiempo juntos por esto. Lo miro detalladamente mientras él sigue con sus ojos cerrados. La luz que entra por la ventana hace que su piel brille y se vea de una forma perfecta, reprimo mis deseos de tocarla. Noto que comienza a fruncir el ceño mientras duerme y rápidamente cierro los ojos fingiendo seguir dormida, segundos después siento su mirada sobre mí. -¿Sigues dormida?- me susurra una suave voz masculina, es tan delicada y baja como si temiera despertarme. - No.- respondo con una sonrisa y con los ojos todavía cerrados.  Él ríe y me mira con diversión. Sus brazos siguen enrollando mi cuerpo y yo solo deseo que no me suelte ya que me abrigan. -¿Todavía sientes dolor?- me pregunta dirigiéndome una mirada de preocupación, de inmediato lleva su mano a mi frente tocándola con delicadeza. Sonríe cuando nota que no hay rastro alguno de fiebre en mi cuerpo. - Ya no.- respondo con orgullo al haber logrado soportar todo eso. Siento como lentamente los calambres se desvanecen de mi cuerpo hasta convertirse en un simple cosquilleo. - Creo que no volverán. -Lograste sobrevivir- responde con una enorme sonrisa y con un brillo de alegría en sus ojos dorados. - Estoy orgulloso de ti, naciste para ser un lobo.- añade. -¿Por qué piensas eso ?- le pregunto sonriéndole. -Por que todo el dolor que sufriste estos días es mucho más fuerte que el dolor que un humano podría soportar.- responde mientras acaricia un mechón de mi cabello. Un fuerte trueno retumba en el bosque y ambos regresamos nuestra vista a la ventana. -Dormimos todo el día - dice Noah viendo con curiosidad el nublado cielo como si buscara algo entre la gruesa neblina que invade el bosque. - Siento como si hubiera estado hibernando.- confieso con pesadez. -¿Tienes hambre  ?- me pregunta volteando a verme con sus cejas levantadas. - Podría comerme un oso.- admito impresionada del enorme vacío que siento en mi estomago el cual no tarda en crujir gritándome que busque comida. Nunca antes había sentido un desespero tan fuerte por comer. - Es normal que sientas mucha hambre en los primeros días, la fiebre te quitó casi toda tu energía.- me explica- Ahora es cuando debes alimentarte y recuperar lo perdido.- Habla con sabiduría como si fuera un experto en todo este tema. -¿ Cómo hiciste tú para pasar todos esos días ?- No puedo evitar preguntarle. Noah baja su vista como si no le gustara recordar eso y tarda unos cuantos segundo en volver a hablar. - Fue un infierno.- responde con voz cortante. - Perdí el control varías veces por el hambre. Era como un animal salvaje, no lograba controlarme por más que lo intentara. -Temo que yo también lo pierda.- le digo y él se acerca a mí para observarme fijamente. - No dejaré que eso te pase .- responde con seriedad. Estamos tan cerca que puedo sentir su cálida respiración chocar contra mi rostro. Nos miramos fijo y logro ver que sus pupilas están dilatadas, a tal punto donde solo hay un muy delgado aro dorado rodeándolas. Puedo ver mi reflejo en sus ojos, como una pintura llena de brillo y oscuridad. Siento una energía cálida en mi corazón la cual me produce cosquillas mientras más lo observo.  Su rostro se vuelve pensativo y su expresión más seria. - Vamos a alimentarte.- dice desviando su mirada y alejando su rostro del mío, rechazando nuestra cercanía. Cuando lo hace corta abruptamente la conexión que estaba teniendo con él lo cual me deja un poco confundida. ¿Es normal sentir esta clase de conexiones tan intensas, o es cosa de lobos? Creo que no viví lo suficiente como una humana normal como para comparar las sensaciones que ahora estoy percibiendo. Nos levantamos de la cama sin decir nada más  y caminamos por el pasillo cada uno sumergido en sus propios pensamientos. Me gustaría saber qué es lo que él piensa sobre mí. ¿Me ve cómo su amiga o está sintiendo algo más por mí? ¿Siente esta conexión como yo la siento?  Me da vergüenza que no sea así y prefiero no decir nada. Cuando llegó a la última grada decido hacer una de la preguntas que más ha estado merodeando mi mente estos días. No la había hecho antes ya que temía lo que Noah podría decirme:  -¿ Cuándo podré salir al bosque?.- pregunto con nerviosismo. Noah rápidamente voltea a verme y se queda callado por un corto tiempo. En su mirada veo tristeza, al parecer no quería escuchar esa pregunta y yo de cierta forma lo sabía, era obvia la comodidad y tranquilidad que tiene al estar en esta casa. -No es buena idea...- es lo único que dice, mirándome como si me pidiera con los ojos que no le pregunte más sobre el tema. Pero su respuesta me obliga a seguir haciéndolo. -¿Por qué no? ¿Algo me hará daño?.- le pregunto acercándome más a él y viéndolo a los ojos suplicando por respuestas. Él traga saliva y baja la vista, esa reacción confirma mi respuesta. -Una vez que salgamos no podré protegerte, Emma.- añade en un voz baja. Lo miro con duda por lo que él vuelve a hablar.- Cuando estés fuera entraras a un sistema donde debes velar por tu propia supervivencia. -Siempre fue así ¿no lo crees?.- respondo intentando hacerle recordar todo por lo que he pasado para continuar con vida. Él me mira sin emoción alguna por un corto tiempo y después sigue caminado. Lo sigo al no estar satisfecha con la conversación. -No sabes de lo que estás hablado, Emma.- Dice Noah con voz agotada al sentir mi presencia muy cerca de él.- Afuera corres muchos más peligros que aquí. -¿Y crees que deseo pasar toda mi vida encerrada en esta casa solo para sentirme segura? Tengo cientos de dudas, Noah,  y creo que necesito salir de aquí para encontrar respuesta.- Le contesto molesta al sentir que él ignora mis palabras- Además dijiste que en algún momento debo volver a cazar, ¿cómo haré eso sin salir de aquí? Él se detiene en seco y regresa a verme. Me inspecciona de pies a cabeza como si evaluara qué tan preparada estoy para salir. Después de analizarme da un largo suspiro como si se diera por vencido. - Esta bien, pero primero debes aprender algunas cosas.- dice en voz baja como si lamentara tener que dar esa respuesta. - Entonces no perdamos el tiempo. -No es tan fácil.- responde mientras curvamos por el silencioso pasillo .- No sabes lo que me estás pidiendo. Y aquí vamos de nuevo a donde empezamos. ¿Por qué complica tanto las cosas? ¿Qué tanto peligro puede haber en ese bosque, que lo asusta? Bueno, recordando que desde el primer día me querían muerta seguramente corro muchos riesgos, incluso más de los que mi mente puede imaginar pero por más que Noah me ha ayudado estos días, siento que esta decisión no le corresponde. -¿Eso es todo lo que dirás?.- le pregunto molesta, cruzándome de brazos. Sé que en este momento soy bastante irritante para él, pero no puedo quedarme quieta en esta pequeña casa para siempre. -Esta bien, hoy comenzarás.- dice en tono amargado - Solo no te quejes si algo del exterior no es de tu agrado.- y se marcha, caminando enojado hacia la cocina. Espero unos cuantos segundos antes de entrar a la cocina detrás de él, ninguno de los dos vuelve a hablar y no pienso hacerlo. Enciendo la radio y cuando escucho mi canción favorita, mi cuerpo se relaja y la ira comienza a desvanecerse de mí.  She smelled like daisies  She smelled like daisies She drive me crazy  She drive me crazy  Gonna take her for a ride on a big jet el plane  Canto parte de la letra mientras busco en los cajones algo apetitoso que cenar. -Toma.- me dice Noah con una voz tranquila, al parecer su enfado también se desvaneció.  En su mano hay una taza con un líquido café y espeso que rápidamente por su olor me doy cuenta de que es chocolate caliente. -Gracias.- digo sintiendo mi estomago crujir al percibir ese delicioso aroma. Noah prepara unos cuantos sándwiches y me los pasa todos a mí, haciéndome abrir los ojos como platos. ¿Seré capaz de comerme todo eso? Y sí, en pocos minutos lo hago. -Esta bien, creo que ahora lo esencial es que aprendas a hablar con la mente.- dice dejando su taza a un lado y viéndome fijamente a los ojos, una vez que termino de comer.- Es lo más importante por que es la única forma que tenemos de comunicarnos cuando somos lobos. Siento tanta emoción que ni siquiera parpadeo. - Primero debes concentrarte, piensa en lo que quieres decirme.- me explica con seriedad.- Luego imagina una forma en la que pueda llegar a mi cabeza, imagina que las palabras saltan a mí. Pienso en un mensaje pero no se me ocurre nada, Noah se da cuenta y me pregunta mi color favorito «Naranja» pienso. Lo intento varias veces pero no lo logro, me concentro pero al parecer algo estoy haciendo algo mal. - Mira, has mi táctica, yo imagino un puente que une nuestras cabezas y que por ahí pasa el mensaje.- dice en tono tranquilo, debe ser muy paciente por qué vamos varios minutos intentando. Cierro los ojos y cuando los abro visualizo el puente que une nuestras cabezas y cómo las palabras pasan por él hasta Noah. Noah sonríe y mis ojos se fijan en sus hoyuelos, me da ganas de acariciarlos. -«¿Naranja?»- me pregunta mentalmente, con un tono alegre. -¿Lo escuchaste?- pregunto asombrada. -Sí, muy bajo pero lo escuché.- dice sonriendo. Estoy tan emocionada que no tardo en ir hacía él y abrazarlo. El abrazo es de emoción al inicio pero luego se vuelve un poco incómodo ya que no sabemos si quedarnos así por más de tiempo o acabarlo. He desarrollado mucho afecto hacia Noah en tan poco tiempo que eso me atemoriza. Temo estar desarrollando alguna clase de dependencia emocional hacia él por miedo a mi soledad. Este rápido apego nunca lo había vivido con alguien, ni siquiera sabía que una conexión así podía existir entre dos personas, si es que todavía lo somos. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: De nuevo me siento como una niña de dos años aprendiendo a hablar. Hablar con la mente no es nada fácil ya que necesito demasiada concentración. Dejo mensajes en el aire o en ocasiones lo que llega a la mente de Noah es indescifrable. ¿Cómo haré esto mientras soy un lobo y me cuesta tener control de mi propia mente? Me parece imposible.  Doy un suspiro de frustración al pensar en eso. -Vamos solo inténtalo, di unas pocas palabras y luego las vas aumentando poco a poco.- me explica él. Lo miro fijo a los ojos intentándolo, pero el no saber qué decir se roba toda mi atención. -¿Qué tal si poco a poco me vas cantando una canción?- dice él animándome.  -¿Alguna sugerencia?- le pregunto levantando las cejas de forma coqueta. - Sorpréndeme.- añade con una sonrisa picarona. La primera canción qué pasa por mi mente es la que mis padres siempre la bailaban juntos:  -«You know I can't smile without you, I can't smile without you.»- Siento un poco de melancolía al recordarlos, pero sé que debo seguir practicando.-«I can't laugh, I can't sing. I'm finding it hard to do anything.» Inútilmente raspo mi garganta ya que debo usar la mente y no la boca. Noah al notarlo se ríe y el ver sus delicados hoyuelos en sus mejillas me hacen sentir más tranquilidad. -¿Lo escuchaste?.- le pregunto con ansias. Él asiente con una sonrisa y su destellante mirada fija en mí. La forma en la que me ve, nunca alguien lo había hecho, llena de emociones suaves y cálidas las cuales me provocan suaves cosquillas. Cuando voy a continuar con la letra de la canción una voz llega a mi mente tomándome por desprevenida: -«Te quiero» El mensaje llega tan repentinamente a mi mente que paso unos cuantos segundos deduciendo si Noah me lo dijo o si fue algún desprevenido pensamiento mío. -¿Qué?- le pregunto confundida. Una parte de mi espera que él lo haya hecho. - ¿De qué hablas?.- pregunta frunciendo el ceño. Pero hay algo debajo de toda esa expresión neutra, en sus labios intenta camuflarse una sonrisa tímida. El tipo de sonrisa que esconde un sentimiento. -Creí que...- intento explicarme pero no sé cómo hacerlo.- Olvídalo. Noah se levanta de la silla y se acerca a mí, por su mirada sé que está a punto de decirme algo, pero lo piensa mucho y termina guardándoselo. Lo miro atónita esperando una respuesta que cada segundo está más lejos de aparecer. - Ya es tarde, será mejor que descanses un poco.- Es lo único que dice, desilusionándome. Da un largo suspiro como si su mente lo tuviera agotado y se marcha, dejándome sola en la fría sala.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR