¡Al fin! , después de tres largas semanas en mi hogar/prisión, Noah y yo saldremos al bosque. Comunicarme ya no es un problema para mi y ahora es momento de volver a "convertirme". Antes de salir me coloco una mi gruesa bata azul de lana para protegerme del frío del exterior. Me dirijo hacia la puerta trasera después de que la dañé en mi primera transformación se ha vuelto más difícil abrirla. Noah intentó arreglarla varias veces pero pongamos lo que pongamos quedó averiada. Golpeó mi cadera con fuerza hacia la puerta para poder abrirla, una vez que el viento invernal golpea mi rostro siento mi corazón latir a mil por hora. Los fragantes olores y la vida del bosque que permanece aún cuando la nieve ha intentando acabar con todo, me emocionan. Cuando salgo el olor de los pinos es tan fue

