-¡Auch!- grito e instintivamente aprieto los puños cuando siento el alcohol resbalar por mi espalda e infiltrarse en mis heridas. Noah pasa el algodón con tanta delicadeza que apenas puedo sentir su contacto en mi piel - No volveré a entrar en ese bosque por toda mi vida.- confieso arrugando la nariz al sentir el punzante dolor recorrerme. Noah suelta una carcajada y yo enarco las cejas al no entender que le causa tanta diversión. -Olvide decirte que nosotros nunca envejecemos.- Dice entre risas. Espera ¿qué?. ¿Acaso no se da cuenta el peso de esas palabras ?, esa clase de información no es algo que puedes olvidar mencionar, debió habérmelo dicho el primer día en que lo conocí. -¿Lo dices enserio?- pregunto aterrada al darme cuenta de que me depara toda una eternidad. ¿Cuántos prob

