Me quedé un momento rezando en la pequeña gruta, cuando fui interrumpida por un sonido. Era una música muy rara. Me giré para ver de qué se trataba y vi que era Ull. Lo habían llamado a su teléfono. Contestó, pero le fue imposible hablar, porque en la isla no había señal. Se fue caminando por el sendero que llevaba al muelle, mientras escuchábamos que gritaba “¡No te escucho, espera!” a quien lo estaba llamando en ese momento. No pude seguir rezando, así que, decidí entrar a la casa. Fui hasta la cocina y me serví un vaso de agua. Por un minuto, me quedé perdida en la nada. Estaba apoyada en el lavaplatos mirando el vaso de agua que tenía en una mano, cuando me interrumpió Erik. —Lena, hija. Peter debe partir a la ciudad, porque su labor ya fue completada— no entendía a qué se refería, a

