Volví a despertar muchas horas después, porque Alvar me estaba dando besos en mis mejillas. No me quería levantar. Quería dormir todo el fin de semana de ser posible. —Despierta, Lena— me decía mientras seguía dándome besos. —No quiero— le contesté dándome vuelta en la cama y cubriéndome la cabeza con la ropa de cama. —Quiero que me acompañes— con eso había logrado captar mi atención. — ¿A dónde? —Si no te levantas, no te lo diré y me iré solito. — ¡No! — me levanté rápidamente y me quedé de pie del otro lado de la cama —¿A dónde iremos? — le volví a preguntar emocionada. —Primero, quiero un abrazo— me dijo abriendo sus brazos. Me subí a la cama, caminé sobre ella lo más rápido que pude y me lancé a sus brazos. Enrollé mis piernas en su cintura y él se sentó en la orilla de la cama,

