Albena me llevó hasta el hotel, pero no me quería dejar sola y me insistió mucho sobre hacerme compañía un momento, aunque fuera. —Albena, te juro que estoy bien por vez número… mmm ochocientas mil— estaba agotada. Me sentía muy cansada, sobre todo después de haber arrojado las cosas de Alvar al suelo. —Está bien, pero júrame que me llamarás ante cualquier cosa. ¡Lo que sea! —Te lo juro y te agradezco mucho que estés a mi lado en este momento. —Lamento mucho todo esto, Lena. Juro que traté, pero… —Tranquila. Esto no es tu culpa. El único culpable de todo esto es Alvar, por no haber sido honesto conmigo desde un inicio o al menos, desde que supo lo que estaba pasando— toqué mi puente de la nariz y suspiré con frustración. Esto era muy difícil, pero no quería seguir llorando. Cuando ll

