Estación locura

5000 Palabras
La peor parte de confiar a las personas tus dolores, es… Qué en realidad no sabes cuál será la persona incorrecta. No sabes quien será aquella persona que a pesar de que te demuestre un cariño incondicional, podría ser la misma que no dudaría ni dos veces en tomar una navaja y clavarla en tu pecho. Audrey no lo sabía, dudaba demasiado en que podía existir la posibilidad de que ella estuviera confiando en la persona equivocada. Todos habíamos confiando en la persona equivocada. AUDREY MARIN: Miré hacía el techo, la primera vez que el me fue infiel, lo primero que pensé fue en que lo dejaría, siempre pensé que sería del tipo de chicas, nunca pensé que sería del tipo de chicas que dejaba pasar una infidelidad. La primera vez, sentí que moriría. Escuché el timbre, mordí el interior de mi mejilla esperando que él no fuera de nuevo. Me levanté de mi cama para con pasos pesados caminar hacía la puerta, miré por el pequeño hueco de la puerta, notando que era Uriel, fruncí mis cejas confundida para después abrirla. Lo primero que pensé fue en que venía algo malo. —¿Puedo pasar? —, pregunta a lo que asentí haciéndome a un lado—, Estuviste llorando, ¿No es así? Me encogí de hombros cerrando la puerta detrás de mí, miré en su dirección examinando sus movimientos, podía notar que parecía querer decir algo, pero las palabras se quedaban atoradas en su garganta. —Juls, ¿Esta bien verdad? —, pregunté recargándome en la puerta. Él asintió—, Que serte. —No has salido de aquí, cómo se te pidió, ¿Verdad? —, cuestionó a lo que yo asentí—, Creo que no mereces lo que está sucediendo. —Esta bien Uriel. Todo esta bien—, me encogí de hombros—, ¿Katherine está bien verdad? Él asintió nuevamente, para después sonreír levemente—, Esta bien, será dada de alta pronto, sus estudios reflejaron que está en orden. —Es un alivio—, espeté—, ¿Y tú? El gran líder de la ciudad—, mencioné sonriendo ligeramente haciendo una seña militar—, ¿Qué tal llevas tu día a día? —Bien. Nos casaremos apenas esto terminé, ambos sabemos quien queremos que sea la madrina—, me codea a lo que sonreí feliz por ellos. No mentiría, mis ojos estaban tan achicados por la tarde completa en la cuál estuve llorando debido a la pelea con Caleb, no podía pensar en muchas cosas buenas dentro de todo esto. Pero… Quería intentarlo, con esta noticia era más sencillo, si ella estaba bien, él también y se casarían… Todo estaba mejor. —Una boda. ¡Eso es genial! —, le codeo emocionada a lo que él me sonrió ligeramente—, ¡Estoy muy emocionada por ustedes! —Se que sí—, me sonrió ligeramente—, Eres una gran amiga, se que te emocionarías por nosotros. —Es bueno saber que hay noticias buenas aquí—, le codeo con una sonrisa—, Serán muy felices, son lo que necesitan uno al otro. —¿Y tu Drey? ¿Cómo estás? —, cuestiona. Me encogí de hombros ligeramente—, Drey… —Estoy bien—, sonreí, ambos caminamos al sofá—, Terminé la Universidad, ya tengo un lugar donde dormir… No tenía un trabajo que ejerciera mi título y menos el suficiente dinero para pagar la renta mes tras mes, había poca comida en mi refrigerador y tenía el corazón ligeramente partido a la mitad… En realidad, roto, por completamente. Es así que… Todo era una mierda. —Drey, cuando te dije que éramos como familia, lo decía enserio—, promete a lo que sonreí de lado. —Sea así o no… Estoy bien—, aseguré como una vil mentirosa, no estaba bien… Estaba tan mal. Y mal podía ir en peor. —Drey, creo… Estoy casi 90% seguro de que Caleb te pone los cuernos—, confesó repentinamente. Alce ambas cejas—, Y creo que debías de saberlo. —¿Por qué? Creí que eran amigos—, mencioné bajamente intentando que las lagrimas no salieran de mis ojos—, Creí que… —Tu también eres mi amiga—, menciono a lo que le di una ligera sonrisa—, No pareces sorprendida… —En realidad… Una parte de mi lo suponía, los viernes… La feria. —¿Lo has enfrentado? —, cuestiona a lo que asentí con los ojos llorosos, sonreí. —Jura que no lo hizo—, sonreí a pesar de tener los ojos a punto de desbordarse—, Creo que es lo que esta escrito en mi destino, no tener una historia de amor. —¡Vamos Drey! Tienes menos de veinticinco años, una vida por delante—, me recuerda—, Que Caleb lo hiciera… No significa que tu vida se vaya a marcar. —Marcada estaba ya—, sonreí bajando la mirada—, Luke, Caleb… Comencé a jugar con mis manos, intentando hacer pasar por desapercibido las emociones y los nervios que se encontraban dentro de mi interior. Le miré nuevamente para después encoger mis hombros. —Gracias por contarme esto. —Drey—, alargó a lo que miré hacía el techo—, Tienes que saber que no tiene que ver con la persona que eres, ni tu historia. —Lo sé, Danik me repite eso a diario—, le solté bajando la mirada—, Qué puedo encontrar a alguien mejor. —¿Danik? —, preguntó a lo que asentí—, ¿Ella te dijo que podrías encontrar algo mejor? —Sí, es curioso, tu eres su mejor amigo… Y ella su prima—, me encogí de hombros—, En realidad son buenos amigos… El miró hacía a un lado, haciendo una mueca tan marcada como fuera posible. —¿Qué sucede? —, cuestioné confundida. —Danik y Caleb no son primos. KATHERINE MORGAN: “—Katherine”, recuerdo perfectamente el grito de Grace al escuchar el disparo, la preocupación dentro de su cuerpo al darse cuenta lo que se avecinaba. No podía dejar de pensar, que la acción que ellos tuvieron—el preocuparse por mí de ese modo—, hubiera cambiado todos los planes en un abrir y cerrar los ojos. No era demasiado lo que se tenía que pensar, lo que sucedería después de todo esto. —Katherine, no has tocado tu comida—, me señaló Guillermo con una ceja enarcada—, Si no comes, haré que no salgas hoy tampoco eh. Su advertencia había causado una sonrisa demasiado grande en mis labios, junto con una ligera risa. —¡Vamos! ¿No dejarás que salga del hospital? —, alargué con diversión—, ¿Qué harás? ¿Me amarrarás a la cama? —No, iré con el doctor y le diré que los cinco no queremos que seas dada de alta, por tu seguridad, del mismo modo que lo hizo Gael—, apenas lo dijo sus ojos se abrieron a par—, ¡Mierda! —¿Cómo lo hizo Gael? —, pregunté atónita, el se giro mientras pasaba sus manos por el rostro, con cansancio, desesperación. La había regado—, Comeré, si me dices que tiene que ver Gael con todo esto, ¿Cuándo Drey fue hospitalizada? —Comerás todo lo que esta en tu plato—, ofreció a lo que asentí levantando mi dedo meñique, el entrelazo el suyo con el mío para soltar un insulto entre dientes—, Adelante, habla. —No te veo comiendo—, acusó a lo que rodé los ojos, picando mi fruta con el tenedor e introduciéndola en mi boca—, Bien…Cuando Grace estaba aquí hospitalizada por el disparó, fue el quien pidió que la dejaran hospitalizada hasta que estuviera casi curada—, admitió con una ligera mueca—, Dice que sabía que no descansaría, que estaría detrás de todo esto de nuevo causando que la herida nunca cicatrizara. —¿Y cómo es que lo sabría? —, pregunté con ambas cejas arqueadas—, ¡Guillermo! —No te veo comiendo, no habrá mas respuestas—, me acusa, introduje más comida a mi boca para después soltar un suspiro—, No lo sé. En realidad, dice conocerla, pero no sé de dónde. Asentí para después mirar hacia arriba, sentándome mirando hacía la puerta, estaba pensando demasiado en lo que podría estar sucediendo. —¿Por qué Grace y Gael no están aquí? —, cuestioné con ambas cejas alzadas—, Es decir, no los he visto y tampoco mi celular. —Sí… Supongo que Grace tiene tu celular—, se encoge de hombros par después mirar hacía un lado, estaba ocultándome algo, era notorio—, Creo… Que Saith debería entrar. Me levante de la cama acercándome a él, para después fruncir las cejas. Me coloqué frente a él arqueando las cejas. —¿Qué es lo que me están ocultando? ¿Ella está bien? El frunció las cejas y los ojos, parecía estar pensando en que es lo que debería de decir y lo que en realidad debía hacer, antes de poder preguntarle algo más o que el me dijera algo, salió de la habitación como alma que se lleva el diablo, solté un suspiro, mientras que entraba una enfermera, la misma que me regaño cuando me quité el suero. —Katherine—, me reprende cruzando los brazos—, Iré por tu novio, porque nomás no. Apenas lo dijo salió de la habitación con la mirada pesada. Fruncí las cejas levemente para dejar caer mi peso en la camilla. No pasaron demasiados minutos cuando Saith entro por la puerta con una sonrisa en el rostro de par en par. —Llegué novia mía—, espeta burlón. Caminando hacía la silla que se encontraba junto a mi camilla—, ¿Por qué haces enojar a la doctora? —Yo no le hice nada, es solo que Guillermo no me dice que es lo que sucede—, recriminé cruzando mis brazos por encima de mi pecho—, ¿Qué tan difícil es hacerlo? —Luces muy linda con esa bata—, me señala a lo que solté una risa, mirando hacia él. —No seas mentiroso—, le recriminé divertida—, Vamos, ya. ¿Qué es lo que pasa? —¿Qué es lo que pasa de qué? —, cuestiona mirando confundido—, ¿De que es lo que estás hablando? —Pues, ¿Por qué Grace no esta aquí? ¿Por qué no tengo mi celular? ¿Por qué no he podido salir? El miró hacía arriba, para después mirar hacía la puerta. Ahí entendí dos cosas, en realidad sí había algo que me estaban ocultando, con alguna intención… Suponía que para que no me preocupará. Pero, lo hacían aún más. Debía ser que algo había sucedido con Grace. Deje de insistir, deje de intentar que me dijeran algo, solo miré hacia arriba esperando poder encontrar un modo de obtener las respuestas que nadie me daba, pero era inútil, demasiado, a decir verdad. No me darían de alta hoy, eso estaba más que seguro. —Kathy—, me llama a lo que le mire. El soltó un resoplido para después mirar hacía mí—, Creo, que hay algo de lo que tenemos que hablar. —¿Sobre qué me están mintiendo? —Sobre que entraste a la morgue del hospital y no mencionaste nada—, susurró bajamente mirando en mi dirección—, ¿Por qué no lo hiciste? ¿No confías en mí’ —Lo hago, confío en ti. Te juro que es verdad—, admití mirando hacía el—, No quise mencionarlo… Porque prometimos que no miraríamos lo que nos enviaran. Mentira. No lo había hecho porque en realidad me había sentido tan mal de haberlo prometido para después ser yo—quien se quejaba de las mentiras y los engaños—, quien terminará haciéndolo también. Estaba avergonzada, porque al final del día todos éramos iguales, del mismo vaso, todos mentíamos. —No lo hiciste por temor a que los demás te discutieran ello—, señalo con las cejas fruncidas—, ¿Me equivocó? —A veces me conoces más de lo que quisiera… —¿Lo leíste? —, preguntó a lo que hice una mueca—, Lo leíste. —Sólo lo de Gilberto—, confesé frunciendo las cejas levemente—, Quería salir de ello, quería terminar con el ciclo de mis pensamientos de lo que en realidad creía verdad y lo que era mentira. —¿Te resulto de algo? —En que han jugado conmigo— bromeó para después negar—, En realidad no, para nada. No me sentí mejor al leerlo, no sentí que algo cambiara. Me había dolido saber que en todo el tiempo el solo me utilizo, eso no podía negarlo, en realidad me había dolido de un modo demasiado fuerte. Pero… no cambió más de ello, sabía que las personas que me rodeaban me habían mentido, solo… No quería saber con qué cosas. —¿Grace esta bien? Narrador desconocido: Comenzó esto y los motivos por lo que lo hacía eran más que perfectos, haces planes esperando salgan a la perfección. Así fue, lo hice esperando poder ver arder al mundo y a cada una de las personas que se involucraban accidentalmente—o a propósito—, por mí. Era sencillo para mí en realidad el hacer este tipo de cosas y no lograba entender, ¿Por qué Grace decidió dejarlo? Es decir, le di los motivos perfectos por qué hacerlo, le di personas que involucrasen y aumentasen más este tipo de sensaciones, porque en realidad, ella lo tenía en bandeja de oro. Grace Hastings, nacida en noviembre, signo Escorpio. Podía ser completamente vengativa, tenía el carácter perfecto para el plan que le otorgué. Pero, ella sólo era una niña que buscaba que alguien le diera si quiera una sola pizca de amor o atención, sin importarle el costo. Le llevó demasiado lejos y era ahora que se encontraba aquí. Ella miraba en las demás todo lo que ella no tenía—entendible—, es decir, Gia Soliz, era popular, seguida por demasiados chicos, no conforme con ello tenía el poder completo de toda una escuela, una relación sana con sus “hermanos”, Dayana y Shawn, una relación cliché con su vecino Dan, y el futuro prometedor, una madre que estaba en casa para preguntarle cómo estaba. Después se encontraba Olivia Estrada, a pesar de que sus “padres” se encontraban separados, logró tener una relación sana con ambos, tenía un par de hermanas que se preocupaban por ella y darían todo por verla feliz, una amiga fiel, Sofía, un mejor amigo que no se separaba de ella Dan, y una sobrinita que le deseaba los buenos días actualmente por video llamadas. Teníamos al final a Kyara Morgan, por un par de semanas ella se sentía identificada con ella, es decir, tenía rumores fuertes que marcaban su estadía en la escuela, pero… Tenía una linda familia que hacía viajes para ver que ella se encontraba, por ejemplo, Juls que viajo de Nueva Jersey a California solo para saber de ella. Una hermana Camille, que la protegía a pesar de saber que no eran familia, su madre… Y Paul. Ella tenía las cosas en correcto orden para odiarle de modo brutal, pero… Fue de mente débil, las emociones pudieron más que ella y la llevaron al fondo, lo más fondo del océano. Solté un suspiro pesado para mirar hacía la pantalla, ella aún no se calmaba por completo; no lo haría. Son pocas las veces en que yo podría admitir que mis planes salían mal, eran pocas las ocasiones en que yo podría decir que causaba dolor y un daño que no tenía planeado—este era el caso—, una parte de mi había disfrutado demasiado los primeros minutos del plan y de su crisis, en realidad me había parecido una idea brillante. Hasta que dejo de serlo con las quejas repetitivas de la chica que se encontraba a mi lado, ambas habíamos mirado con demasiado interés la pantalla, hasta que Grace lucía ida y la crisis aumentaba, Gael ya no sabía que más hacer, no dejaba de temblar, ni gritar. Temía que la muerte le alcanzara; todo debido a aquella llamada que realicé hacía un par de minutos, su cuerpo se encontraba en otra realidad. En otro mundo quizá, luchando con toda su voluntad en poder cambiar el como se sentía, en vano, nada lo hacía. Sabía que al usarlas algo similar a esto llegaría, como sabía que si mencionaba un nombre más una bomba detonaría arrasando con toda la ciudad, Kyara, quien por cierto se había convertido en la más cercana a ella en cierto punto. Giré mi rostro hacía ella, notando como la culpa podía más que ella, sobresaliendo de sus ojos, mientras que su pierna no dejaba de moverse. Esto era así, recuerdo que las primeras ocasiones en realidad no me gustaba esto, pero lo deseaba, ella no. Ella estaba esperando que en cualquier minuto todo cambiara, que lo que habíamos hecho no hubiera sucedido. Pero así no funcionaba esto, el daño se lograba y las personas se lastimaban, no hay vuelta atrás y sentir culpa sólo la hacía una cobarde, arruinaba mi diversión. Miré de nuevo hacía la pantalla, su respiración se había controlado un poco, pero las lágrimas amargas aún salían sin algún control de sus ojos, su labio aún temblaba, estaba tranquilizándose, pero el sufrimiento de cierto modo aun se encontraba ahí. Y no desaparecería, no pronto. En mi parecer sus lágrimas eran dulces, encantadoras, a decir verdad. Me estaban generando un toque perfecto entre satisfacción y victoria, nuevamente—y como siempre—, había ganado. —¿El día de hoy termino? —, pregunta esperanzada. Rodé los ojos mirando hacía la pantalla de nuevo. —Vete si quieres. Yo había leído demasiados libros, yo podía ser más lista que Grace, podía ser más valiente que Katherine, más perfecta que Julieta… Podía ser yo mejor que ellas, ser una maquina que hiciera las cosas a la perfección, podía ser mejor que todos. Qué ellas. Fruncí la nariz al notar que ella estaba más calmada, mi diversión terminó. Apagué el computador con un suspiro pesado, mientras que recibía una mirada un poco burlesca por parte de ella, sabía lo que estaba pensando, pero estaba más que equivocada. Ella era débil, creía que todo esto estaba en sus manos, que podía influir en mí, pero se equivocaba de un modo completamente peculiar. En lo largo de todo esto, yo había creído que escogí a el equipo perfecto, pero me equivoqué, tenían todos demasiadas emociones, mentes débiles. Era una pena, una enorme. Grace había tenido uno bastante bueno, ella en realidad había sido lista en ello, consiguiendo personas que tuvieran el mismo odio—, inclusive más grande—, por ellas. Consiguiendo una venganza con demasiados toques de perfección. —Entonces, te arrepentiste, ¿No es así? —, canturrea demasiado emocionada. Con un toque de diversión—, Te arrepientes de haberla roto. Menos que eso, me sentía satisfecha, es decir… No planeaba lastimarle de ese modo, pero igual me había hecho feliz que se sintiera así, que yo hubiera logrado eso en ella. Era lo qué más necesitaba. —Noup—, marqué el sonido de la p y sonreí divertida—, Te equivocas, dentro de mi cuerpo no hay arrepentimiento. —Apagaste la pantalla—, acusó cruzando los brazos, mirándome desafiante. —Sí, porque no te callabas—, le solté rodando los ojos. Saqué mi celular comenzando a marcar su número—, Sin embargo, eres demasiado blanda. No me dejaste disfrutarlo como hubiera querido. Tendré que llamar en un rato y mencionar a las tres quizá. No lo haría. La reacción no sería nada parecida, sería más como un chiste. Miré aquella sonrisa divertida que tenía inmediatamente había salido de sus labios, para después rodar los ojos. Levanté mi mano en su dirección para que guardara silencio. —¡Hola Juls! —, saludé con una ligera sonrisa. Mi voz denotaba tanta emoción—, ¿Qué tal te va? —Todo en orden, acudí al médico y dice que serán un par de bebés completamente sanos—espeto con un tono de emoción—Estoy ansiosa de que nazcan, no sabes cuánto. —Puedo imaginarlo—el tonó de mi voz derrochaba la misma emoción que el de ella, sin embargo, el mío no era del todo verídico—¡Estoy ansiosa! ¿Tú no? —Demasiado—admite con una pequeña risa—Pronto regresare a casa, te quiero. Antes de que pudiera decir yo algo más, su última palabra dio por finalizada la llamada, colgó. Rodé los ojos para tomar una sudadera lila y una máscara, las estaba guardando dentro de mi mochila con las demás cosas cuando sus ojos curiosos llegaron a mí. Aquí vamos. Pensé rodando los ojos. —¿A dónde te diriges? —pregunto mi compañera con las cejas fruncidas—Sabes que no me gusta quedarme sola en este lugar… Es demasiado escalofriante. No lo era, si bien entraba un poco de humedad y no había la suficientemente luz natural, no era escalofriante. Ella era demasiado llorona, débil y blanda. Su fortaleza comenzó a deteriorar con el tiempo—no siempre había sido así—, pero cuando comenzó a notar todo el daño que lográbamos hacer, su seguridad se fue al caño. Parecía lamentarse más rápido día con día, la vida con ella dejo de ser interesante, comenzó a ser aburrida. Me sentía arrepentida de haber confiado todo lo que sucedió, el haberle contado cada una de las cosas que había hecho, desde con Grace, el infiltrarme por los pasillos internos de la institución mental y buscarle un lado más a la moneda. Con Kyara yo había tenido mi toque de culpa, al igual que con un par de las amenazas de Juls y el destruir su departamento, ¡Ah! ¡Y robar su gato! En realidad, todas las cosas—en su mayoría—, habían sido a base de historias, historias perfectamente contadas por quienes iniciaron esto años atrás. Conocí a Paulina, apenas eso sucedió, sabía de quien se trataba, nada más ni nada menos que Lisa Porter, la chica embarazada que después de un caos, de escapar del hospital, terminó con la vida de demasiadas personas, sin si quiera tener un toque de culpa. Pero los años le llegaron y el si haberse hecho cargo de uno de sus hijos había reinado frutos, tenía remordimiento constante en su cabeza. Comencé a tener ayuda por parte de ella debido a que lo que yo sabía podía encerrarla en prisión por años, junto que, si la acusaba de la muerte de su padre… Cómplice del asesinato de los padres de Katherine y secuestro de su hermano… Yo tenía demasiado que ganar y ella muchísimo que perder. Encontrando así un modo completamente perfecto con el cuál obtener información que sería primordial para mí. Conocí la historia de Claudia, en una ocasión que escuché su nombre, comencé a divagar, y ¡Sorpresa!, descubrí que Logan era su hijo y que ella no había tenido gemelas, si no otra hija, Fernanda. Entré más pasaba el tiempo no podía evitar enamorarme de este tipo de situaciones, enamorarme de todo aquello que ellas habían hecho, eran un equipo tan destructivo, que sólo podía enamorarme más y más de todo esto, todas aquellas historias que pasaban y pasaban… —Sí, tampoco te gusta hacer el trabajo sucio—, chasqueo la lengua, para terminar, rodar los ojos—, Vete si quieres, no me interesa. —Yo… No me gustaría estar en tu lista negra—, confesó con la mirada baja—Además, teníamos perfectos motivos por lo que esto comenzó. En realidad, yo no confiaba por completo en que ella saliera del juego, podía perder más que nada. Ella lo que buscaba era estar cerca de mí, copiando cada uno de mis pasos y movimientos, haciendo una copia de todo lo que yo hacía, le fascinaba llamar la atención, sin embargo, nunca lo había hecho más que yo, nunca brillaba del mismo modo en el que lo hacía yo. En realidad, yo tenía motivos perfectamente buenos para hacer todo lo que hice, ella era una seguidora más. Le miré por un par de segundos, levantando mi dedo medio en su dirección, para terminar, guardando las demás cosas que necesitaba para el plan, necesitaba más personas en mi equipo, y la necesitaba a ella en particular, para que esto terminará por mejorar. Salí de ahí con pasos seguros entre cada uno, con la mirada alta desbordando aquella perfección que daba en cada una de las cosas que hacía, subí a uno de los autos que utilizaba en mis panes para terminar por conducir a la casa de Gael, subí el volumen de la radio mientras colocaba unos lentes oscuros, comencé a canturrear aquella canción que sonaba mientras miraba con atención cada una de olas cosas que pasaban frente a mis ojos, pensé en cada paso de mi plan, recordando como había llegado hasta ese punto, pero quería un detonante, algo que rompiera la bomba de tiempo que aún no explotaba de la magnitud perfecta como para poder destruir una ciudad completa. Me estacione un par de cuadras antes colocando una linda peluca negra, junto con una máscara de Halloween. —¿Solo tomaste la máscara? —reproché con decepción—Debe de tener algún buen significado que haga que la historia sea lo suficientemente buena. Ella rodó los ojos un poco, podía notar como si quiera le parecía algo del cual querer contar, yo amaba esa historia siempre la ame, desde niña hacía que el me la contará una y otra vez apenas escuche se la dijeron uno de sus amigos a él, sin embargo el saber que Claudia tenía que ver aun fuera un poco, lo hacía un mejor, el saber que personas como ellas, cercanas a mí habían sido quienes habían generado aquel mal, sin embargo, la culpa llenaba el tono de voz de ambas con el paso del tiempo. El modo en el que yo en realidad disfrutaba la historia disminuía cuando entre cada vez que la repetían más y más… El arrepentimiento llegaba a su rostro y cada vez odiaban más y más contarla. Odiaba que las cosas hubieran comenzado a ser así, es decir, con el paso del tiempo, cuando comencé a introducir a Grace al notar que en realidad ella tenía bastante potencial para esto, me di cuenta que en realidad se debía de tener valor, demasiado valor. Valor de poder mirar a los ojos a una persona a la cuál anteriormente lo que habías hecho era hacerles daño, mirar a los ojos a las personas que podrías apuñalarles sin si quiera dudar. Paulina y Claudia se volvieron débiles con el tiempo, ambas intentaban cambiar constantemente porque habían dado a luz a pequeños y frágiles bebés, pero, la compañía que recibes se vuelve algo importante, son aquellas influencias que tomas, las que pueden generar cambios, y cuando yo noté como la vida de ambas comenzaba a salir, regresé de nuevo a ellas, escuchando de sus bocas con culpa diciendo que habían hecho, retrasaba los avances que tenían en más de una ocasión, me gustaba hacerlo, así fue cómo llegué a lo que sería el día de hoy. Baje del auto con aquellos pasos llenos de seguridad caminando en dirección a la casa de Gael, mire en mi celular imágenes de adentro, notando como Gael se encontraba abajo haciendo de comer, se esforzaba en hacer que regresará, sin embargo, apenas y la conocía, era otra cosa que generaba acidez en mi interior, una furia creciente con cada uno de los segundos que pasarán, ellas no hacían absolutamente nada y terminaban encontrando absolutamente todo. Entre con cuidado en aquella casa, sin ser vista, incluso Grace fue débil al final del día, el amor cambia a las personas cuando sientes demasiada falta, te tiras a los primeros brazos que te prometen felicidad y esperas que las cosas salgan bien, sin embargo, terminas decepcionado, siempre sucede. Ese ha sido uno de los errores de Grace, confió demasiado en que el amor por parte de las chicas que juraba llegaría a destruir la salvarían. Si necesitas ser salvado, eres débil. Y la debilidad nunca saldrá de tu cuerpo si no aprendes de tus errores. Entré a la habitación en donde ella se encontraba, después de tanto llanto sus ojos se habían vuelto pesados, he ahí de nuevo, ella se había convertido en la representación perfecta de la debilidad, se había vuelto un desastre por confiar en las personas equivocadas. Me escondí detrás de la puerta, mientras sacaba de mi mochila una bomba pequeña e insonora de gas, uno que haría que ellos se quedaran dormidos en cuestión de segundos, ingresé al closet, para colocarme una máscara que impidiera que aquel gas llegará a mí, esperé pacientemente a que el entrará, no tardo demasiado, quité el seguro de esta para después tirar aquella bomba a un par de metros de ellos. El gas comenzó a expandirse en cuestión de segundos, y cuando Gael se dio cuenta, ya era demasiado tarde, su cuerpo cayó al suelo, mientras el conocimiento abandonaba su cuerpo. —Bienvenidos a la estación, siguiente parada, la locura.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR