Venganza

5000 Palabras
Las historias son cambiantes, a veces puedes entender lo que sucede a la perfección, pero en otras ocasiones… El dolor puede romper el trayecto. N A R R A D O R O M N I S C E N T E: Son historias cruzadas, historias que hacen que nos mantengamos en algo parecido, era esto lo que había traído aquí a la villana de ojos maléficos, ella era lo que se necesitaba para romper la realidad. Romper a cada uno de ellos. Se piensa con claridad lo que sucede en las historias; se mira adelante tomando el mando esperando que el destino no te llevé a la deriva. Ellos solían mirar hacía adelante, porque todos y cada uno temían lo que pudiera suceder cuando miraban sobre sus hombros, todos tenían demonios persiguiendo tras su espalda burlones de lo que en realidad sucedía en este mundo. “El dolor puede cambiar la perspectiva de lo que en realidad miras, el dolor puede llegar a cambiar el trayecto”, eran las mismas personas que tenían miedo de romperse, pero no daban paso a la realidad. Nada era demasiado claro, pero si en realidad lo que sucedía era demasiado intenso, más de lo que en realidad quizá se pudiera llegar a manejar, se habían llenado de densidad, causando estragos en los corazones amargos. Audrey Marin, la chica de pelo oscuro que había perdido su brillo, junto con muchas cosas en particular, ella nunca lo decía, pero el dolor le había infiltrado las venas de un modo asquerosamente brutal, se recargó en su mano, mientras que miraba el televisor, callada. Con nadie cerca, había rechazado las llamadas de Caleb luego de aquella visita, una parte dentro de su interior suponía de un millar de gormas que en realidad la lealtad de Caleb había desaparecido hacía ella, se preguntaba si en realidad eso había sucedido hacía un tiempo atrás, o si era desde el día uno en el que se conocieron. Escuchó como unas llaves se incrustaban en la entrada de su casa, más no procedió. Cambió la cerradura. —Drey—, alargó Caleb tocando la puerta. Ella dudo en levantarse—, Es Katherine, es importante. Ella hizo una mueca marcada, rodando los ojos para levantarse y dar pasos pesados en dirección de la puerta, no porque mencionará a Katherine o porque en realidad ella no le importará, lo hacía, demasiado… Pero en realidad eran pocas las ganas que ella tenía ver su rostro de traidor. Ella abrió la puerta, mientras que aún parecía estarse debatiendo si en realidad era una buena idea, no parecía. Apenas abrió la puerta, el rostro lleno de tristeza enfocó los ojos de la castaña, misma que se recargo en el marco de la puerta. —Se que Katherine esta en el hospital—, le informo. Más Gisela y Guillermo llamaron, quien estaba detrás de esto se estaba preparando para dar el siguiente paso. “—Mantente a salvo” —, le pidió Gisela, después de colgar. Así que, conformé a como sentía el corazón había puesto películas realmente tristes marcando el modo en el que Caleb la hacía sentir, habían sido mensajes fuera de contexto que había leído, mensajes que no sabía cuál era lo anterior. “No hay peor ciego que aquel que no quiere ver” se había repetido un par de veces, ella no quería repetir historias, no quería ser el juego de Luke, ni una opción de Caleb. —Has estado alejada de mí—, mencionó adentrándose al departamento de Drey—, Cambiaste las cerraduras, ¿Por qué? —No tengo porque darte explicaciones de lo que hago y no en mí vida—, le mencionó ella con enojo—, Necesito y quiero que salgas de mi casa. —¿¡Qué es lo que hace que estés tan molesta conmigo!? —, le espetó enojado Caleb acercándose a ella—, ¡He hecho todo por intentar hacerte feliz! ¿Por qué eso no lo miras? —¡Por qué cuando creí que podía confiar en alguien me hiciste pensar que no! —le dijo con los ojos llenos de lágrimas—, ¡Por qué no me dices nada! ¡Estás ahí fingiendo que podría estar segura! —¡Yo hago todo por qué tu estés segura! —, le empujó a la pared sin usar fuerza, acorralándola—, ¡Te saqué del hoyo! ¡Te ayudé a salir adelante! —¡Me ayudaste a sentirme insegura! ¡Me quieres hacer sentir como si yo no significará nada que tu estúpida sombra! —, le gritó furiosa con las lágrimas en los ojos—, ¡Los primeros meses fuiste divertido conmigo! ¡Ahora solo quieres reflejar lo que te lastima sobre mí!¡No soy tu hospital Caleb! ¡No soy tu centro de rehabilitación! —¿¡Mi centro de rehabilitación!? —, le pregunta irónico levantando las manos—, ¡Vamos! ¡Qué quien se la pasaba llorando eras tú! ¡Mi familia no me quiere! ¡Tu eres quien da jodida lástima! —¡Vete de mi casa! ¡Deja de querer embarrar a todas las personas en tus problemas! Es curioso, como el rostro rojo de Drey se mezclaba entre ira y tristeza, doloroso el pensar que a pesar de lo mucho que ella quisiera un espacio o una respuesta ella fuera la mala, era obvio que tarde o temprano ella explotaría… Él sacaba lo peor de ella, para terminar, excusándose en que buscaba su bienestar. —¡Hice todo para cambiar Drey! ¿¡Por qué te importa tan poco!? ¡Me perdonaste! Era cierto, demasiado cierto… Ella le había perdonado las primeras dos ocasiones en que el le había puesto el cuerno a ella, convirtiéndola en Rodolfo el reno… Sí, le perdonó, pero una parte de su cuerpo ya no confiaba en él, solo estaba esperando que en cualquier lo hiciera de nuevo. —¡Sí, te perdoné! ¿Pero dime los viernes que no estás? ¡A la jodida feria que nunca quieres ir conmigo, pero tu si vas! —, gritó con un hilo de voz, señalando con su dedo índice el pecho—, ¡¿Todo eso qué?! —¡Me perdonaste! ¡Eso qué más da! —¡Qué ya no confió en ti! —soltó en un sollozó—, ¡Quiero que te vayas! ¡Vete hasta que puedas decirme la verdad! ¡Hasta que de verdad me digas lo que sucedió en realidad! Podría decirse, que su rostro lleno de lágrimas no marco lo que él miró, que no sintió la culpa recorriendo su cuerpo al ver que sus ojos se estaban apagando, parecía estar demasiado inmersa en su gran dolor. El le tomo de las muñecas, apoyando estas por encima de su cabeza, evitando que siguiera haciendo todo esto, que siguiera con el drama que sobresalía de su cuerpo. En realidad, ella estaba más que segura—quizá una intuición femenina—, podría asegurarse que todo esto empeoraría, él le miro respirando agitadamente. —Joder, no quería hacer esto aquí—, mencionó cerrando los ojos—, ¿Quieres saber que he estado haciendo los viernes? Crees en las personas, porque no naces desconfiando del mundo que te rodea… Quizá la confianza era selectiva, pero las personas esperan mucho de otras personas… Son las razones que traen a los problemas. Un exceso de confianza. —Quería ser mejor para ti—, le espetó importándola en la pared nuevamente, la cercanía era nula. Sus cuerpos estaban pegados—Quería que confiaras en mí. La aplastaba, sus respiraciones chocaban y era seguro que Drey estaba demasiado emocional, más que nada demasiado decepcionada de lo que en realidad sucedía. —Yo quería confiar en ti—, le dijo bajamente, con el corazón tan hecho añicos—, Quería poder haber sido juntos, como Uriel y Juls, pero tu no quieres cambiar—, sollozó—, No cambiarías por mí, no harías una sola cosa por mí. Apenas dijo eso, él le soltó, demasiado confundido. —¿A que es lo que quieres llegar? —No quisiste ir a mi baile de graduación de la universidad—, le espetó con las lágrimas saliendo de sus ojos—, No quisiste ir a mi acto académico. —¡Tenía entradas para un partido Drey! —, le dijo frunciendo las cejas—, Dijiste que no te molestaba. —No, no me molestaba, me decepcionaba—, susurró caminando hacía la sala—, Un estúpido partido fue más importante que yo… —Drey… —Nunca hacemos nada que yo quiera. No hacemos lo que te pido—, susurró bajando la mirada—, ¿Por qué solo soy yo quien tiene que dar todo de mí? ¡¿Por qué no me puedes dar tu nada a mí!? —¡Te traje unas flores el otro día! —, le grita girándose en su dirección—, Vimos tu película favorita. —No, no lo es—, susurró con los ojos llorosos—, La hemos visto todas aquellas veces que discutimos, me dices “Tu película favorita”, y sí, me gustaba—, se encogió de hombros y una mueca llena de dolor llego a su rostro—, Pero nunca fue mi película favorita, es de Danik. Podría ser, que después de tanto tiempo ella nunca sospechará sobre ella, porque a sus ojos Danik es la prima que invitó a Caleb a la reunión de la casa de Juls porque a ella le gustaba. Pero ella dudaba nuevamente de su fidelidad, de que él le estuviera siendo leal, como ella lo había estado siendo estos últimos dos años. —¿A qué es lo que quieres llegar Drey? ¿Qué no te presto atención? —Es que…—, pausó por unos segundos, para después soltar un suspiro pasando su cabello detrás de la oreja—, Soy o no soy, estoy cansada… Mejor dicho, estoy harta de que durante estos últimos dos años te he dado todo de mí mientras que tu solo me lastimas. —¿Te lastimó? —, se burló—, ¡Por dios Drey! ¡Nunca te he puesto una mano encima! Ella apartó la mirada, para después soltar un suspiro caminando a su cuarto, con los pasos de Caleb resonando detrás de ella. Ella se giró, con las mejillas llenas de lagrimas y el corazón roto. —No importa, vete—, le soltó—, Estoy cansada de oportunidades, estoy cansada de ser yo quien pagué los platos rotos… —No te he traicionado, no lo he hecho—, prometió tomando sus manos—, Te juró que después de la última vez, no lo he hecho más. Ella miro hacía arriba, para después encoger los ojos, conteniendo sus lágrimas, sin embargo, estas volvieron a salir. —Eso me prometiste la primera vez—, susurró mirando hacía el, para después negar—, Quiero creerte… Pero no me has dado motivos para hacerlo. Lo que se preguntaba ella, era ¿Por qué mentirle? Es decir, le habría resultado mejor simplemente alejarse a la primera vez, ¿Por qué siguió ahí después de saber que era él de ese modo y que no tenía si quiera una sola pizca de intención de poder cambiar? Ella simplemente esperaba ello, que cambiaran por ella. Conocía perfectamente cada uno de los rumores de los cinco chicos malos, Caleb no había sido una persona completamente honesta con ella. Pero le amaba, esperaba que algún día, quizá podría ser ella la que cambiará el rumbo de sus acciones. Por qué si en realidad le amaba, ella sería la excepción, saldría del plano de personas y chicas lastimadas, esperaba que así fuera… Las personas que te aman, no te lastiman, eso era lo que su mamá le repetía a diario, después la lastimo su madre… su hermana, su padre. Las personas mostraban desinterés por la castaña… Al igual que Luke. Quién le terminó por alguna reacción no entendible por completo, aún no lo hacía. Así que fue Caleb… Ella vio las señales rojas, vio el peligro y supo que debía alejarse, pero… también fue el quien le dio la atención necesaria, el cariño suficiente para quedarse, encariñarse. Ella necesitaba eso, lo necesitaba en verdad… Así que cegada de ello, cayó rendida en las palabras del chico, que en los últimos años le había dado más males que cosas buenas… Y aún así, a pesar de que las peleas eran constantes, tampoco lo terminaba. Le tenía un coraje lo suficientemente grande dentro del corazón, pero… Quizá no lo suficiente para dejarlo ir, estaba tan apegada a ella emocionalmente, que, a pesar de sentir el peligro, cegarse con las luces rojas, se había aferrado durante tanto tiempo a que él cambiara por ella. Después regresábamos a… Al otro punto que había marcado todo. Katherine, Katherine, la chica que esperaba tener un futuro alentador y alejarse de las manos de una historia similar a la de sus padres—por el hecho de temer la parada—, se encontraba ahora recostada en una de las habitaciones del hospital en donde últimamente pasaban demasiado tiempo, sus dedos jugaban con la bata del hospital, mientras que en sus pensamientos solo abarcaba algo en especial, “el plan no había sido completado”, los nervios dentro de su cuerpo eran más grandes de lo que en realidad podría manejar, esperaba que este cambio de rumbo no se viera afectado en Julieta, que si bien… Cada vez estaba más cercana de dar a luz. Había pensamientos que no la dejaban de atormentar, ¿En realidad la había visto saltar por la ventana? Es decir, estaba embarazada, debía de haber sucedido algo más cuando cayó… A menos de que no fuera de gravedad, no lo entendía. Saith se encontraba a un lado de ella, mirando sus ojos verdosos y el modo en el que si quiera le miraba, desde a metros de distancia podías sentir la incomodidad que sobresalía de su cuerpo, mientras que él no dejaba de pensar si aquella acción en realidad ella ya la tendría premeditada, esperaba que no, porque ante lo que a ella le había sucedido, Grace había ido a enfrentar a Paulina, la acción de una de ellas causaba un desastre en la otra, tal cual como solía decirse de los aleteos de una mariposa… una acción podía llevar al desastre. Una ligera molestia había comenzado a recorrer el cuerpo de Katherine, puesto que sabía que, si Grace no se hubiera encontrado en ese lugar, ella en realidad habría muerto, a pesar de lo cruel que sonaba, ella en realidad lo quería, en realidad esperaba pronto poder salir del juego, no le interesaba del modo que lo hiciera o por que lo hiciera, solo estaba segura que encontrarse aquí le cansaba de un millar de formas. Fue por ello, que a pesar de que Saith intentaba sacar una sonrisa de sus labios o hacer sentir mejor a ella, no se inmutaba, si quiera le daba completa atención, una parte de su cuerpo era demasiado “cobarde” para hacer una acción que hiciera lo que esperaba anoche. Eso era lo que ella pensaba. Un suspiro salió de los labios de Saith, que no tardo mucho en salir del lugar con un ligero toque de enojo, era entendible que ella se sintiera de ese modo, era entendible que solo quisiera salir del hueco, pero no tenía como justificarlo. Era frustrante, en realidad podía sentirse la lastima por la chica que se encontraba tendida en aquella camilla. —¿Sabías que eso sucedería? —pregunto Saith con una ligera mueca, mientras que sus ojos enfocaban a la chica que parecía estar demasiado destrozada—Saliste con brusquedad de mi casa, sabías lo que te estaba esperando… Ella si quiera lo miro, claramente sabía lo que le esperaba, pero si quiera era capaz de admitirlo en voz alta, ¿Cómo podría? Decir en un tono audible lo que sucedió, que ella espero con las manos abiertas la muerte, mientras le había dado la oportunidad de vida a su prima. —No necesitamos hablar todo el tiempo—mencionó ella con voz baja. —¿Por qué no me dijiste que necesitabas ayuda Katherine? —, le sigue, negándose a guardar silencio. Negando la realidad—, Se supone que somos mejores amigos… —Tenía la oportunidad de salvar a Juls—, susurró con los ojos picándole—, Tenía la oportunidad, pero ellos me salvaron… —¿Dando tu vida Katherine? —, el tono de su voz era molesto, lleno de cólera ante la situación en la cuál se encontraban—, ¡Por dios, no es un juego! —¡Si ella salía de el juego no estaría en peligro cuando sus bebés nazcan! —, le soltó con la voz cortada—, No quiero que este en riesgo cuando ella de a luz… No quiero que esos bebés nazcan y pierdan a su madre después… Los ojos molestos de Saith se suavizaron apenas las palabras de Katherine salieron de sus labios… Claro que ella no querría que ellos perdieran a su madre, claro que ella querría mantenerles a salvo… Del mismo modo en el que le hubiera gustado pusieran a salvo a Laura… Un nudo creció en la garganta de él, mientras que los ojos de ella solo miraban hacía el techo, con el corazón roto. Claro que ella querría eso… Sin embargo las cosas eran fuertes, mientras que en un par de kilómetros de distancia se encontraba Grace, seguía sin espetar palabra alguna sobre nada, seguía callada mirando a la nada, seguía abrumada por los pensamientos sobre lo que sería la muerte de su madre, Gael se sentó frente a ella, mientras intentaba hacer lo posible porque pudiera hacer que ella comiera, sin embargo era un intento en vano, Grace si quiera le miraba, no podía hacer algo al respecto, ella estaba completamente hecha una mierda sobre lo que sucedió, sin embargo no sabía con claridad que había sido lo que la había puesto así, no había tenido ningún vínculo con Paulina jamás, a pesar de que ella había hecho hasta lo posible por hacer que si quiera le entregará una mirada, un poco de cariño o afecto, cuando visitaba su cafetería esperando que le diera si quiera un abrazo o una mirada de cariño, recordaba perfectamente que la miró llegar una vez en uno de los eventos que tuvo, donde ella tenía un papel principal, donde recibió una mirada de reproché, con un par de palabras de que debía encontrar una mejor cosa que hacer. Ella seguía haciendo un par de cosas tras otras, hacía demasiado por impresionarla, ahora no sabía si quiera un poco si Paulina lo que buscaba era que ella diera un poco más de ella, que diera lo mejor, o si tan solo esperaba ser lo suficientemente buena, recordaba como las cosas eran malas, pero se preguntaba, si el último te quiero le resonaría la cabeza por el resto de la vida o si tan solo podría superarlo en algún punto, eso esperaba. Mientras tanto, quien causaba todos los estragos de ambas chicas, se encontraba mirando por la pantalla lo que las cámaras daban a reproducir, había sido demasiado lista, colocando demasiadas cámaras en los lugares donde ellas se encontrarían, disfrutaba con cada uno de los momentos y fragmentos de su ser el cómo ambas se habían roto del modo, más de cómo había sido Grace, quien si quiera hacía movimientos, espetaba palabras y su corazón parecía haber quedado podrido. —Quizás podamos tirar una bomba más grande—espeto sonriendo en dirección de la castaña—Pásame el celular. Ella con duda se lo paso, algo que parecía notar es que quienes estaban trabajando en su favor comenzaban a cansarse e incluso arrepentirse de lo que sería lo que habían causado. La llamada comenzó, haciendo que la mirada de Gael buscará su celular, mientras los timbres sonaban, conecto el celular en el computador. Él contestó el celular, mientras que ella comenzaba a teclear unas cosas, en el celular se comenzó a hacer aquellas ordenes que ella quería, haciendo que el altavoz sonará. —Grace debe ir al cementerio—sonó en el altavoz del celular con una voz computarizada, los ojos de Grace comenzaron a moverse un poco—La chica se está quedando sin familia, ¿Ya sabe la noticia? Sonreí con malicia, para después mirar por la cámara como Gael intentaba colgar la llamada, Grace comenzó a moverse, sin embargo, la voz de la computadora sonó. —Olivia y Gia acaban de morir, sorpresa, sorpresa merecido lo tiene. Gael tiro su celular fuera de la habitación, los ojos de Grace miraron hacía Gael, con vacío, sin embargo, una reacción contraría, parecía ser como si ella hubiera salido del trance en el que se encontraba, se levantó y camino hacía Gael, para después mirar hacía el alrededor. El corazón de ella latía con tal fuerza que temía que saliera de su pecho, sus manos habían comenzado a temblar de tal modo que parecía que se había salido de la realidad. —Grace, no escuches eso…—le pidió con desesperación notando como Grace parecía estar por llorar, quizás había salido del shock, pero se había roto aún más. La chica miro por el monitor, notando como Grace estaba cayendo en picada, lo peor era del modo en el cuál lo estaba disfrutando. La rubia miro a la castaña con una sonrisa de oreja a oreja, para después romper entre sus manos la ficha de la reina. —Esta vez, no volverá al juego—espeto con diversión notando como Grace se recargaba en la pared, tomando su pecho con la mano temblorosa. Había comenzado a llorar, temblando mientras que el aire le faltaba, podías notar como su pecho subía y bajaba con una velocidad impresionante. Gael se acercó a ella, tomando sus manos intentando ayudarle a respirar, un intento en balde, ella seguía rompiéndose más y más… —Mis hermanas, Paulina—, repetía intentando tomar su pecho—, Dime que están bien, ¡Ella miente, tienen que estar bien! El dolor que ella le había causado era tan grande, no podía respirar, un ataque de pánico llegaba a su cuerpo con tal fuerza, lloraba… Se rompía. Gael estaba pasando sus manos por su rostro diciendo que estaría bien, que ellas estaban bien, pero a pesar de ello, no lo creía, no podía sentirlo así. El son de las palabras que la habían sacado de ese vacío, la habían ingresado a uno más grande, sin tener si quiera la oportunidad de tener un lugar de donde tomarse, caía en picada al vacío… Ella quería y esperaba que pudiera traer hacía acá a Gia… Aquella reina roja que en más de una ocasión había hecho y logrado que su estadía en la preparatoria Watson fuera un infierno, un lugar asqueroso, sin embargo, cuando las olas llegaron a calmarse, ellas se hicieron cercanas. Dicho y hecho, había mencionado el nombre de ambas hermanas, seguramente al haber mencionado el de las tres habría ocasionado que se le destrozará la vida. —¡Grace! —Gael tomo su rostro entre sus manos esperando tranquilizarla, sin embargo, era un intento en vano—Ellas están bien—, susurró—, ¡Grace vuelve! —Grace no es una santa—, espeto con diversión mirando a la castaña, mientras que ambas miraban la pantalla—, Ella ayudo a que el juego comenzará, de no haber sido por ella, muchos secretos no los hubiera encontrado. —Un balazo le hubiera dolido menos—, le espeto con un toque de cansancio ella, era lo que quería, romperle, pero… No a un grado tan grande—, Destrozaste a una niña de catorce años cuando tu ya tenías veinte, tu rompías a una niña. ¿En realidad crees que lo merece? Si bien habían sido las decisiones que terminó por tomar Grace lo que causo eso… Pero ella solo era una niña herida, a la cuál le habían insistido que lo que debía hacer era eso para sentirse mejor. Ella cayó, porque el dolor le superaba el alma, sin imaginar, que todo se volvería peor. Mucho peor. La chica le miro con furia, tomando las tijeras filosas entre sus dedos acercándose a su rostro con los ojos llenos de fuego, la acorraló entre una pared, poniendo las tijeras en la piel de su garganta, podía hacer con un ligero movimiento podía hacer que la vida de ella terminará en ese preciso momento, ella siempre tenía el control absoluto, sin si quiera un toque de arrepentimiento. En realidad, cada una de estas cosas, ella le disfrutaba, esperaba poder hacer más y más. Amaba el daño causado. —Lárgate, pero date por muerta en cualquier momento—le siseó con un tono de odio, presionando un poco más el filo en su garganta—, Serás otro títere para mí, el que más sufra—, le susurró con dureza, presionando un poco más las tijeras—, ¿Estás preparada para eso? —¿Qué te asegura que no te delataré? —le amenazó con un tono lleno de ira—Tu también tendrías una enemiga que sabe cada uno de tus secretos. Ella le soltó para después dejar un beso en sus labios, uno que termino siendo cada vez más intenso y profundo, haciendo que terminará por acercarla a la perdición. —No tenemos compasión por los demás—recrimino apenas se separó, para regresar a la pantalla en donde se encontraba Grace llorando a mares esperando encontrar a sus hermanas—El juego es mera diversión. No mentía, ella había empezado esto por mera diversión, habían escuchado la historia un par de veces, cada que la escuchaban, solo podían imaginar que podrían llegar a ser algo parecido, pero debían tener si quiera un solo “motivo”, por el cuál en realidad fuera válida esta, por si en algún momento les llegaran a descubrir, crear la historia perfecta que les escudará, tal como Claudia. En la pantalla se podía ver a Grace rota, llorando a mares pareciendo estar fuera del momento en el que se encontraba, salida de su realidad, las lágrimas dejaron de salir para después mirar hacía el chico que se encontraba frente a él. Ella se aferro a su pecho, abrazando su cuerpo pensando si esto terminaría, ¿Cómo era posible que entre cada segundo que pasará ella se sintiera peor? —¡No me toques! —, le gritó apenas se acercó el a ella—, ¡No me toques estoy maldita! —Grace, calma—, llamó tomando su rostro—, Vamos, tienes que calmarte… —No, no… Todo lo que quiero se va… No me toques—, sollozó… —Tenemos que vengarnos—Le dijo tomando con fuerzas la camisa—Ellas lo tienen todo, tenemos que vengarnos. —Grace—llamó, tomando su rostro—No… —Ellas tienen el cariño de mi mamá—se quejo con más fuerza presionando cada vez más y más—Tienen el cariño de mis padres, papá ha pasado toda la vida buscándolas, y yo las maté—, sollozó con la voz rota—, Los maté… —Grace—, mencionó con voz baja nuevamente…—, Ellas están bien preciosa, ven… Negándose a apartarse de Grace, se apoyo junto a ella, atrayéndola a su cuerpo, intentando pasar su dolor lo más lejos posible. No parecía ser una acción completamente cercana. En realidad, ella estaba segura de que cada una de las cosas que sucedían eran totalmente su culpa. Fue ahí donde a Gael se le achicó el corazón, al notar como la chica cada vez se rompía más y más, agonizando en cada uno de los movimientos que tenía. Quizá era su lado más humano que había visto, el lado en que ella en realidad nunca creyó que alguien notará, solía tener ataques de ansiedad de niña, uno tras otro. En ocasiones eran ataques de pánico… Y eran los únicos momentos que Nate, su padre, en realidad estaba ahí para ella, hasta que este terminará. —Tenía ayuda, sus ex amigas y un ex novio, ellos ayudarían—, menciono pareciendo repasar su plan—Yo ocasioné esto, yo las maté, ¡Yo las maté y ahora yo moriré! —¿Fernanda los quiso detener? —preguntó con las cejas fruncidas la castaña—Creí que trabajaba a tu favor. —Lo hace, pero ellas eran sus amigas desde niñas—menciono acercando la toma. —Creo que la volviste loca…—, le señalo, puesto que cada vez, las cosas que ella decía tenían menos razón, pero… Demasiado dolor. —Es un ataque, se le pasará… Su cabello se había pegado en su frente, mientras tiritaba de frío y las lágrimas volvían a su rostro, ella parecía estar deshecha, tan hecha pedacitos que seguramente después de estos no se podrían encontrar todos y cada uno de ellos. Ella no dejaba de temblar, si quiera con los intentos fuertes de Gael por lograr que ella se calmará, paso su cabello por detrás de sus orejas, intentando hacerle saber que estaba aquí. En realidad, ella lo notaba, sus manos en su rostro mientras que el le susurraba que ella era buena persona, que estaba a salvo. Después… después de todo, ella parecía estar tan dentro del trance que temía perderle dentro de él, Grace había hecho hasta lo imposible por entender lo que sucedía, por intentar calmarse. ¿Cómo lo lograría si todo parecía empeorar? Sin hundirse más en aquel infierno que le quemaba la vida entera.
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