Estaciones. Las estaciones suelen ser cambiantes, cada temporada... Es una estación diferente. La vida era un reverendo desastre. De eso estaba más que segura.
Podías cerrar los ojos para llegar a la realidad—la que tú quieres mirar—, maquillada de felicidad. Sin embargo, ni el mejor maquillaje resiste ante las lágrimas más amargas.
G R A C E:
“No bajes la guardia”, me repetía una y otra vez mientras mi corazón latía con fuerza dentro de mi pecho, había despertado hacía un par de minutos y buscaba una buena escapatoria de todo esto. Queriendo no caer.
Escuchaba los pasos cerca de mí, el cómo resonaban las cosas una a una, causándome demasiadas emociones en un solo minuto. “Tic, Ta, tic, tac”, Escuchaba su sonido tan lento, apenas notorio y no podía comprender su en realidad yo me encontraba aquí, si el tiempo y la vida no estaban jugando conmigo.
Podrían hacerlo. Pensé.
Sujete un poco las sogas que me tenían atada, presionando mis muñecas aún más, sintiendo el dolor recorriendo mi mano, me encontraba aquí, en realidad yo estaba aquí. Escuché un par de pasos chocando con el suelo, mientras que una ligera risa salía de sus labios, se escuchaba distorsionada, ¿Estaba alucinando? ¿Esto en realidad está sucediendo?
Entre abrí mis ojos notando que había una silueta con una máscara de Halloween y un suéter lila, no había algo que en realidad le caracterizase, que hiciera saber que esto en realidad sucedía y lo hacía… ¿Pero por qué se sentía así? ¿Por qué se siente como si fuera mentira?
Había bajado la guardia en más de una ocasión, había dejado que entrará a mí piel, por eso me encontraba aquí el día de hoy, por qué fui débil.
“No bajes la guardia”, repetí mientras no soltaba las sogas, no la dejes entrar de nuevo, no puede entrar de nuevo… “No bajes la guardia”. Cerré los ojos más de una sola vez esperando que lo que miraba en realidad no estuviera sucediendo, pero lo hacía. Esperaba que se detuviera aun por solo un par de segundos, esperaba que esto parará, necesitaba que lo hiciera.
“Nadie nace siendo fuerte, nadie nace siendo una estrella”.
Mi cuerpo me dolía y sentía los ojos tan pesados que creería que estos tenían algo, osmio quizá, no lo sabía. Solo podía asegurar que todo esto me estaba llevando a un punto sin retorno, sentía los colapsos y las lagunas sobre mi cabeza, un océano que me había jalado al fondo… llevado a las fosas de las marinas, quizá o incluso podría ser más lejos. Este con intentar protegerme del dolor, pero este ya se había incrustado en mi piel, dolían aquellas faltas de recuerdos, lagunas que recaían sobre mi cabeza, los recuerdos de sus palabras como un gran y estrepitoso tintineo. Gia y Olivia.
Cuestión de tiempo, cuestión de tiempo para que los pasos de ella se hicieran cercanos y su risa llegará de nuevo a mis tímpanos, recordándome que en realidad me encontraba aquí, que no había algo que me librará de lo que sucedía, el miedo comenzó a recorrer mi piel con más velocidad, la vida dolía con más velocidad.
—¿Fingirás mucho tiempo? —, cuestiona con una ligera mueca—, Tu cuento me aburre.
"Guarda la calma, no pienses mucho"
Lo peor estaba por llegar, quizá por sentirse. Son los pensamientos los que me habían traído a este punto, son los pensamientos los que me habían dado cuesta abajo con cada uno de los recuerdos. No mires hacia ella, no mires en su dirección.
—¡Ay, vamos! ¡Se que estas despierta! —, me acusó. Su voz estaba distorsionada, una especie de maquina quizá, era lista—, Puedes hacer mejor esto, Vamos, inténtalo.
Cuestión de minutos para darme cuenta que sí, estaba aquí y que lo poco que conocía me estaba hundiendo más y más en lo profundo del océano a lugares no conocidos, donde podría habitar un monstruo gigante…
Abrí los ojos, notando aquella silueta, era delgada, eso creía, estaba usando una sudadera un poco más grande que ella, mientras aquella máscara de Halloween, quizá quería imitar a Paulina, quizá quería imitarles.
—Es de mala educación no hablar, Grace—, se burló. Imbécil—, ¡Ay, cierto! ¿Qué es lo que me pasa?
Se acercó a mí con pasos seguros, para tomar el borde de la cinta que se encontraba sobre mi boca, quitando esta de un simple jalón, idiota. Hice una ligera mueca sin poder evitarlo, obteniendo una risa que atravesaba la máscara, intenté tirarla con un movimiento brusco, pero fue inútil, muchas cosas aquí resultaban ser inútiles desde hacía un par de tiempo.
—Así que, tu madre—, alarga dejando caer el peso en la cama que se encontraba aquí, la cama de Gael…—, ¿Ésta muerta?
Paulina… Una imagen de eso llegó a mi cabeza, lastimándome. El sonido de la bala resonando por las cuatro paredes, la estrepitosa imagen de como ella poco a poco estaba perdiendo la vida. Era demasiado que procesar, demasiado que sentir. Podía dejar de llorar, pero el miedo, la frustración y desesperación que sentí en ese minuto no se iría, no podría olvidarle. Me había lastimado de más de una forma posible.
—¿Qué? —, pregunta cruzando los brazos sobre su pecho—, ¿Te comió la lengua el gato? —, se burló. Se agachó para tomar una pequeña esfera del suelo… Sus manos tenían un par de guantes de látex. Era lista—, Aburrida.
No dije nada—a pesar de querer y tener tantas palabras en la garganta—, no pude, me quedé callada esperando que esto fuera un juego, una broma de mal gusto quizá. Miré su cabello oscuro tomado en una coleta, un par de botas militares y su rostro cubierto, era demasiado que procesar. Demasiada información que tener en mente. No podía si quiera imaginarme quien era, no podía.
Simplemente, no tenía sentido. En absoluto…
Tenía preguntas. Demasiadas preguntas pensadas que podía hacer, que en realidad necesitaba hacerle.
Quería preguntar tantas cosas en ese pequeño lapso de segundos que habían pasado, estás se amontonaban en mi garganta pidiendo salir, pero no podía. Ya no podía, no tenía la misma valentía que anteriormente se plasmaba en mi cuerpo, esta se había ido de mi cuerpo sin piedad alguna, burlándose de lo que estaba haciendo. La valentía había abandonado mi ser, había comenzado a ser débil, una persona débil que ansiaba solo un minuto de paz.
Quería responder cada una de las preguntas—no mentiré diciendo que no—, juro que quería hacerlo, pero… pero por más que intentará, no se me había pasado por la cabeza una respuesta que no le mostrará la debilidad, lo mucho que todo esto me estaba afectando, no quería hacerla sentir que ella estaba ganando, aunque lo hacía.
Todo esto en realidad me había afectado y de tantos modos que no podría describirlos, me había afectado de un modo fuerte a decir verdad… El hecho de mirar su rostro salpicado en sangre, su ser abandonando la vida. Ella decía decir esto por ayudarnos…
¿En realidad fue así? ¿En realidad nos quería ayudar?
—¿Miraste hoy las noticias? ¿Los encabezados de los periódicos? —, pregunta con burla. Tenía en mente el comentario con el que finalizaría su oración, “respira, no bajes la guardia” —, Muchas personas mueren.
Presioné un poco más las sogas, asegurándome que no olvidaría que en realidad estaba aquí, que en realidad yo tenía que recordar que no me había ido, sigo aquí y no debía dejar que ella se adentrará en mi cabeza… Estaba intentándolo, intentaba con todas mis fuerzas, con toda mi voluntad, miré como ella se levantaba, sus pasos venían hacía acá, hasta que se detuvo, ¿Qué era lo que ella quería demostrar?
“Estas aquí, no salgas. No mires atrás, no puedes dejarle ganar”.
Los sonidos a mi alrededor los sentía más fuerte, el reloj avanzando, su respiración pesada, el sonido que dejaba su pie debido a él como estaba golpeando con este el suelo, una vez, dos tres. Recordaba que ella había mencionado que mis hermanas habían muerto, Gia y Olivia, no quería pensarlo demasiado, ellas no podrían morir, prometimos tantas cosas, no se marcharía, así como así, no se irían así. Jale un poco más sintiendo como la soga lastimaba mi piel. Era prisionera de un desconocido que se divertía a costa de nosotras. Miré hacía su dirección en el minuto justo que ella hablo nuevamente.
—¿Qué pasa Grace? —cuestiona burlesca—, ¿Te carcomes la cabeza o es acaso que piensas en un plan? —, se preguntó tomando un par de cosas del estante de Gael, mirando estás antes de guardarlas en su mochila—, Podrías haber llegado lejos, pero tuviste miedo.
Dudaba mucho que en realidad las cosas para mí hubieran tenido un destino dentro del mundo de lo que ella hacía, lo que yo hacía hacia un par de meses atrás, presioné aún más fuerte las sogas esperando que estas me hicieran el suficiente daño para olvidar lo que en realidad yo estaba pensando, lo que me atormentaba.
Yo sabía que pude haber llegado lejos, sabía que mis planes eran perfectos y que podría haber ocasionado más daño si así lo hubiera querido, haciendo que todo tuviera un destino completamente diferente, un destino mejor para mí—, peor para ellos—, pero, yo había tenido un golpe a la realidad, las cosas no tenían que ver por mí, no era porque yo fuera de un modo o porque ellas quisieran alejarme de su vida, no sabían de mí… No podía culpar a todo el mundo por las cosas que me pasaban, no podía culpar a todos por un par de decisiones que no me correspondían, tenía que madurar.
El pecho comenzó a dolerme un poco, mientras que los recuerdos volvían a caer sobre mis hombros, recordándome lo difícil que había sido bajarlos la primera vez. Así funcionaba esto, se burlaba de mí de un modo estrepitoso y no había un lugar en donde me pudiera detener a descansar por un par de segundos. Aún sí así lo quisiera.
—Lejos—, repetí, logrando que me mirará. Fruncí mis cejas al ver como caminaba un poco más, casi saliendo un poco de mi rango de visión—, Lejos como qué, ¿Cómo tú? —, pregunté en tono bajo. Me intenté girar para poder encararle, mirar en su dirección.
—Sí, pudimos haber hecho un gran equipo, pero te gano la moral—, se encogió de hombros para caminar un poco hacía acá—, Te gano el deseo de ser buena persona.
—¡Por favor! —, alargué con una sonrisa divertida—, Tu no has llegado lejos, por eso haces esto, ¡Por qué tú no eres nada!
“No bajes la guardia, no la dejes entrar”.
Ella se tensó, pude sentirlo. Su cuerpo reaccionó caminando con enojo en mi dirección, me quede examinando su cuerpo de cerca, era lo que necesitaba, verla un poco más y saber quién era ella en realidad, poder encontrar algo que hiciera que me recordará a quién podría ser. Debía de encontrar algo familiar en ella, solo algo…
Algo que me ayudará a entender por qué ella había hecho esto, necesitaba saberlo.
—Se lo que intentas, no funcionará.
Su cuerpo se giró para regresar a un punto en donde no podía verle, inmediatamente hice una mueca, rodando los ojos. ¿Cómo es que no podía salir de aquí?
“No… Estas por bajar la guardia…”
—¿En dónde está? —, pregunté alzándome un poco con ayuda de las cuerdas—, En donde esta…
—Que feos modales tienes Grace—, me soltó con burla. Mientras que sus pasos resonaban más y más.
—Quiero que me digas en donde esta, ¡Ahora! —, ordené luchando con las cuerdas, esperando salir.
Bajas la guardia por las personas que te importan, logran hacer que bajes la guardia, que por un par de minutos… Tus emociones sobrepasen lo que en realidad conoces y lo que es un desastre.
—Vamos por partes—, suelta mientras que un golpe en seco se escucha.
Los recuerdos me pesaban sobre los hombros, yo había sido como ella, yo había hecho las cosas como ella. Rompiendo a las personas sin importar que, por esperar un poco de respuestas que ellos pudieran darme, lo había hecho y ahora eso me atormentaba sin importar que.
—Es una tristeza, tienes el corazón débil—, me recordó con un tono amenazante, suponía que ella esperaba que algo con ello se rompiera dentro de mi interior.
Podría con ello…
Las personas constantemente en los últimos meses, años quizá era el modo que creían que yo era, que la debilidad estaba tan marcada dentro de mi cuerpo, creando que cayera con facilidad ante las cosas que se encontraban cerca.
En realidad, yo sabía que lo era. Me había dejado influenciar durante demasiado tiempo con las cosas que los demás me habían dicho, poco a poco había caído en las provocaciones de los demás, porque era débil, yo en realidad sabía que lo era—porque dejaba que el peso de las palabras de los demás cayera sobre mi—, no dije nada, no mencioné que lo sabía yo en realidad, no mencioné lo mucho que esto era para mí.
Mi papá… Él también creía que yo era débil, no había ninguna persona a mi alrededor que no pensara eso de mí, cuando decidí salir por completo, fue lo que expreso Amanda que pensaba de mí, una persona débil a la cuál le habían ofrecido un poco de libertad, tirando por la borda todo lo que había conseguido, dejando perder todo lo que podría cambiar de un podo mi vida, yo lo había dejado ir, y en realidad no me importaba.
—Sí tan solo hubiera presionado más—, alargó con cansancio mientras que se paseaba por la habitación—, Debí de presionarte más, ahora las cosas serían diferentes.
—Piensa lo que quieras—, escupí con desdén.
—¡Vamos, Grace! —, alargó caminando hacía el clóset—, ¿En dónde ésta tu espíritu de lucha?
—Espíritu de lucha—, me burlé encogiéndome de hombros—, Tu eres quien es débil, queriendo que las personas piensen cómo tú, queriendo que todos te traten como un bebé.
—Eres…—comienza, molesta se acerca a mi tomándome de la ropa—, Siempre que tú...
Una sonrisa de oreja a oreja nació en mi rostro, alce ambas cejas y la satisfacción llegó a mí.
—¡Vamos! ¡Tú puedes hacerlo! —, alargue con diversión. No había diversión dentro de mi cuerpo, solo miedo—, Termina la oración, ¡Hazlo!
Falsa valentía. No había ni un solo gramo de mí que portará valentía, en realidad yo estaba que moría del miedo, ¿Sería eterno? Seguramente no, pero no podía sacar todo esto de mis pensamientos, era débil.
—Eres un desastre, débil. Por eso estas aquí—, me acusa.
Pero estaba en lo cierto, yo era débil. Era la misma razón por la cual yo me encontraba aquí en este momento, por debilidad. Porque había dejado que ella entrará dentro de mí, baje la guardia, no podía hacerlo de nuevo.
—No quiero un sermón, tus cuentos seguros ya me los sé,—interrumpí con tono cansado—No eres un villano, solo hay otro lado de la historia, sufrimiento, bla, bla, bla—cerré los ojos y bufé—Se esos cuentos de memoria, yo también los di.
Lo había hecho.
"No soy mala persona. Solo tuve una vida complicada, de niña nunca nadie estuvo para mí, nunca estaba nadie para mí. Crecí sola esperando que alguien quisiera estar conmigo, pero el solo las quería a ustedes".
Cuando tienes el impulsó correcto, las metas claras, es demasiado sencillo crear planes similares, lo difícil es cuando la culpa entra a tu cuerpo y fiel a la burla, te hace pedazos, siempre sería un arma de doble filo, podías perderlo todo, como también… Con un poco de suerte ganabas, yo lo había hecho, yo quería una familia… Y aquí estaba.
Es sencillo, vaya que lo es, dar cuentos que las personas esperan escuchar, yo había dicho la verdad, en realidad... Me sentía atrapada en un mundo que no podía conocer ni sentir.
—Pero a ti te creyeron—, escupió encogiendo sus hombros—, Todos podrían escuchar tus historias.
Pero yo no la contaría. Había dejado de contar ese tipo de historias en el mismo momento que en verdad se me ofreció una oportunidad, en realidad yo quería tener una vida tranquila, plena. ¿Qué podría ser mejor que una familia?
Ella ya no dijo nada, el silencio se hizo presente, generando por completo la atención a los pequeños sonidos los cuales pasaban a mi alrededor, no estaba tranquila. Estaba llena de miedo, un miedo que no mostraría—nunca dejes que te vean llorar—, alce la mirada tomando una bocanada de aire, podía con esto, podría salir adelante.
Solo debía encontrar un modo del cual no dejará de dolor, presione más las sogas esperando que el dolor me tranquilizara lo que sentía mentalmente. Cambiar un dolor por otro.
La tensión comenzó a sentirse en el ambiente, causando una incomodidad dentro de mi vientre, quería llorar, quería detenerme a llorar.
—Gael te ama por—, comienza. Sabía su juego, sonreí con incomodidad con el dolor en el pecho.
—Por qué su ex murió—, interferí con un poco de tranquilidad. Sabía lo que hacía, yo lo hacía—, No me ama. Sólo le recuerdo a su ex.
Note como sus puños se cerraban con enojo, podía notar como le frustraba demasiado el no poder tener control sobre mí, no podría tenerlo. No tendría control sobre emociones que yo podía comprender, había estudiado sobre esto y todo en general. No podía ser más fuerte que yo.
—Se cómo piensas. Se lo que intentas—, aseguré mirando con coraje en su dirección—, Se cómo piensas, no me vas a lastimar con frases.
—Tuviste una crisis...—señala, con un toque de burla.
La tuve, pero no por las razones que ella piensa, vi morir a Paulina, noté como puso en lo alto el arma en su sien, mientras que su mano temblaba levemente. Note como un disparo resonaba por toda la habitación y la sangre salía de su rostro.
—Porqué vi morir a Paulina, mi madre. No por palabras que tú dijeras—, le escupo enojada—, Quizá sí, colocaste limón en la herida, con Olivia y Gia, pero no fue por ti.
—¡No eres la señorita perfecta! —, me chilla enojada. Toma mi camisa entre sus dedos alzándome—, ¡No eres ni serás nunca aquella chica que presumes!
“No te detengas. Si lo haces, sus garras te llegarán al alma y te arrastrará al infierno".
Yo sabía, sabía que no lo era. Sabía que no importaba lo mucho que tratara, al final del día aquello llegaría de nuevo dentro de mí, sabía que causaría el dolor hasta las venas, no se detendría.
—No, no lo soy—, le di la razón. Mientras que mis ojos tenían lágrimas, mismas que no dejaría salir—, Pero tú eres una pésima villana. Esta historia te queda grande.
Jalo un poco más mi ropa, logrando que mis manos comenzarán a temblar, me aferre a las cuerdas.
"No muestres dolor, es un arma que pueden usar contra ti".
—Te queda grande la historia que le robaste a Claudia y Paulina—, solté entre dientes intentando mirar sus ojos—, Solo generas lastima.
Ella me soltó para después caminar hacía el closet, en el cual apenas abrió pude mirar a Gael, inconsciente.
Sacó de su bolsillo una navaja, para después acercarle a él, el filo de esta tocó su piel, lo pude ver, con un camino lento llevo a su garganta, sin presionar lo suficientemente fuerte para causar una herida, pero si para llegar a alertar a cualquiera.
—Para—pedí intentando levantarme—Por favor...
—Katherine y tu son igual de débiles—dice reventando uno de los botones de la camisa de Gael—Di la verdad...
—¿Cual verdad?
—No cambiaste—me acusa sin dejar de mirar en dirección de Gael—Esperas con ansias regresar al juego.
No dije nada, sí y no. Estar en este juego era demasiado bueno siendo quien ocasionaba las heridas, disfruté cada una de las cosas que hice y pocas veces me había sentido arrepentida de todo mi plan en el momento, era algo que no podías describir, como aquellas adicciones a las apuestas o sustancias ilegales. Ahora en realidad sentía culpa, no quería, pero lo hacía.
Si, extrañaba ser parte del juego y odiaba estar del otro lado, odiaba ser la chica que paso a ser víctima en lugar de villana, quería volver al juego, por lo menos una parte de mi lo extrañaba.
La otra se había dado cuenta de las personas brillantes que habían llegado a mi vida, las que me habían protegido, quienes me tomaban en cuenta, más allá de todo.
—Mira, seré honesta contigo—, me dice en tono burlón. Sentándose sobre la cama—, Pero, eso se puede arreglar.
—Claro, te diré como hacer tu equipo—, le escupí irónica—, Eres más lista que esto.
—No, ¡Vengo a hacerte un acto de bienvenida precisamente! —, celebra con diversión—, Grace Estrada, desde ahora eres parte de mi equipo.
—Uno, Grace Hastings—, corregí. El apellido paterno va primero… Y yo no tenía el de Paulina—, Segundo, No seré parte de tu equipo, ni hoy, ni en mil años.
—Creo que haremos las cosas como yo quiero—, espetó con una sonrisa de oreja a oreja—, No estas en una opción de poder decidir.
Paso la navaja cerca de su rostro, llegando a su garganta.
—¿Sabes que sucede con un corte en la yugular? —, cuestiona presionando un poco más la navaja.
Son pocos los minutos que se necesitan para que muera.
—¿Qué me dice que no es una trampa para dejarme en contra de los demás—acusé?
—es un trato justo, podría dejar a Olivia, Gia y Kyara, si fueras de mi equipo.
—¿Entrar?
—Sin tretas.
Miré hacía arriba, ella se acercó a mi cubriendo mis ojos con un antifaz creo pensar, escuché un par de ruidos lejanos a mí, mientras que poco a poco los nervios se disipaban en mi interior.
Eso no sonaba a buenas noticias, apenas me quito el antifaz noté un poco de sangre en sus manos, ella me miraba con una sonrisa de oreja con la burla sobresaliendo de su cuerpo.
—Juegas conmigo, o juegas en mi contra—, me soltó, mirándome con odio—, No hay dos equipos… Los que sufren.
O los que hacen sufrir…
GAEL:
Apenas abrí los ojos, me di cuenta en donde estaba. En mi closet, fruncí las cejas levantándome del suelo. En realidad, no sabía con claridad lo que estaba haciendo aquí, ¿qué hacía yo aquí? La cabeza me dolía ligeramente, apenas abrí la puerta del closet mis ojos se llenaron de sorpresa, mi corazón latía con un poco más de fuerza, Grace estaba en el suelo, mirando hacia el techo mientras que la cinta de su boca le impedía hablar y las sogas salir de ahí.
—¿Qué sucedió? —, pregunté sorprendido para sacar la cinta de su boca con ligero cuidado—, ¿Qué te sucedió?
Ella me miró, apenas la solté me abrazo por los hombros. Con fuerza mientras sentía su respiración agitada sobre mí.
—Ella estuvo aquí—, susurró mientras se aferraba más y más a mí—, ¡Dios! ¡Qué alegría que estés bien!
Sus manos pasaban con desesperación sobre mi cabello mientras me miraba a los ojos, estaba demasiado agitada, como si hubiera visto al mismísimo diablo en persona. Sus manos se comenzaron a aferrar a mí camisa. Le regrese el abrazo pasando mi mano por su cabello.
—Esta todo en orden Grace—, le prometí pasando mis manos por su cabello, mientras ella seguía aferrándose más y más a mí—, ¿Estás bien? Tienes las muñecas lastimadas...
Ella asintió, se separó de mí y sonrió levemente de lado.
—Creí que te pasaría algo—, susurró con los ojos llorosos—, Quería soltarme, no pude.
Asentí, podía notar el cómo estaban tan raspadas e irritadas. Me levante tomando su mano a lo que ella se levantó con una ligera sonrisa. Su labio temblaba ligeramente. En realidad, se miraba que se estaba muriendo de nervios, dios, esta chica tenía algo dentro de sus ojos. ¿Por qué me había mentido con su edad?
—Ven, te curare las heridas e iremos por algo de comer—, sonrió ligeramente negando—, No has comido nada, no acepto un no por respuesta.
—En realidad, creo que no tengo hambre—, confesó encogiéndose de hombros—, Igual…
Me negué a escuchar las palabras que ella pudiera darme alguna respuesta. Tome su mano para mirar sus muñecas, estaban tan lastimadas, se había hecho tanto daño… Le entregué una ligera sonrisa,
—Quédate aquí, primero iré a revisar la casa—, le pedí, ella asintió sentándose en la cama.
—Se fue—, confesó mirando hacía afuera—, ¿Tienes alguna camisa que pueda usar? Y-yo… Se que ya hiciste mucho por mí… Es solo que…
Que aún tenía la ropa manchada de sangre de Paulina, pensé en cambiarla de ropa. Pero no quería que ella se sintiera incómoda, le coloqué mi sudadera encima, pero debajo la ropa aún tenía sangre.
Me acerqué a mi closet para tomar una camisa clara, me giré sobre los talones para caminar hacia ella.
—Puedes ir a ducharte si quieres quitarte la…—, comencé, pero me detuve, no quería arruinarlo—, Toma, espero te sirva.
Asentí para sonreír levemente. Salí de la habitación cerrando esta detrás de mí. Camine hacía abajo buscando algo, una anomalía o alguna cosa que me ayudará a entender o saber lo que había sucedido, la entrada no había sido forzada, no había algo que demostrará que habíamos sido drogados. Caminé hacia arriba nuevamente, tomé el botiquín del baño para con pasos lentos caminar hacía la habitación en dónde ella se encontraba.
Toqué tres veces, para terminar, escuchando un “adelante”, apenas abrí la puerta la encontré ahí, con mi camisa y su pantalón, lucía adorable. Bastante adorable, a decir verdad.
Alce el botiquín a lo que ella rodó los ojos ligeramente, dejando caer su peso en la cama con un suspiro pesado, me acerqué a ella para imitar su acción.
—No tienes que hacer esto, ¿Lo sabes verdad? —, cuestionó a lo que asentí—, ¿Entonces?
—Me gusta ayudar—, me limité a decir—, Te lastimaste demasiado.
—Estaba preocupada, pasaron cuatro horas para que despertarás, creí…—, no terminó su oración, le miré… Por alguna razón aquel lado emocional salía a flote conmigo—, Sólo… Quería saber que estabas bien.
Miré hacía el reloj, efectivamente cuatro horas, cuarenta y tres minutos desde la última vez que yo había mirado el reloj, así que durante todo este tiempo ella se había causado tanto daño solo con la esperanza de poder mirar si yo estaba bien.
—Te agradezco que lo intentarás—, le dije pasando un trapo con alcohol sobre sus muñecas, logrando una ligera mueca en sus labios—, No debiste hacerlo, te hiciste daño.
—Me gusta ayudar—, susurró con una ligera sonrisa mientras que su mirada se apartaba.
—¿Qué fue lo que sucedió? —, cuestioné sacando una venda—, Estas nerviosa, no asustada…
—No sucedió nada, ella llegó, quería que yo…—, apenas estaba por decirlo sus labios se fruncieron—, No tiene importancia, creo que debería irme a casa.
—Iremos a comer, no has comido absolutamente nada en todo el día—, le acusé a lo que ella soltó un suspiro—, Grace, puedes confiar en mí.
Lo decía enserio. En realidad, la miraba nerviosa, con lo de su madre… Con lo que había sucedido, yo creía que ella necesitaba una persona con quien hablar, las cosas con demasiado peso te pueden ahogar.
—Lo sé—, asintió a lo que le di una ligera sonrisa—, Es sólo, que han…
De nuevo se limito a guardar silencio, temerosa de lo que en realidad pudiera pensar de ella, saqué una venda del botiquín, para comenzar a vendar sus brazos.
—No lo hagas, confía en mí—, le pedí mirando su brazo—, No volverás a estar sola, te prometo que nunca más volverás a estar sola.
Miré hacía arriba, en su dirección notando que sus ojos miraban el techo.
—Hable con ella—, confesó mirando en mi dirección con culpa.