Cuando quería que Saith cambiará por mí, que me tomará la misma importancia que le tomaba a las fiestas, el alcohol y demás, en esos momentos… En realidad, un golpe fue lo único que necesite para saber que yo no podía controlar las cosas, no podía cambiar a las demás personas, quien toma esa decisión es la persona… No podemos influir.
Había escuchado demasiadas veces a los chicos diciendo que no podrían cambiar, no podrían hacerlo porque ellos eran así, una persona no puede cambiarte… Pero la persona puede aprender a amarte tal cómo eres.
Sinceramente, a mí en lo particular me parecía un acto egoísta que actitudes dañinas nosotras las tuviéramos que aguantar… Pero ellos no pudieran cambiar.
Alguna vez Gael dijo una frase que ame, en realidad la ame.
“Las personas pueden cambiar, no somos una máquina programada. Más no todas las personas cambian… Yo lo haría, si encontrase a la persona correcta, lo haría”.
Y tenía razón, no cambias para agradar, cambias para no dañar a las personas que amas... Esa oración, macó mi vida, la ayudo a salir adelante.
G A E L:
Una persona no elige la familia.
Algo sumamente pesado es el modo en el que la realidad te golpea en el rostro para recordarte que eres un jodido títere sobre la exhibición de una persona. Somos los títeres en el mostrador…
Algo que me lastimaba, demasiado era el peso de los recuerdos, el cómo estos habían marcado de forma abrupta mi vida, intentas no mirar hacía atrás, intentas mantener la mirada en el frente porque… Al mirar hacía atrás los recuerdos te pueden romper. Yo solía intentar solo mirar hacía el frente, intentaba no mirar hacía los recuerdos que me habían causado tantos estragos en el pasado… Cosas que sin duda alguna lo único que hubiera querido seria olvidarles…
Pero después… Llegan cosas como las que están sucediendo en este momento, recuerdos que te pesan en el alma… Quizá fue el modo en el que las cosas sucedieron, que una parte de mí miro su cabello n***o moverse por el viento antes de entrar a esa casa, no giró hacía atrás, como si no hubiera algo que la esperará en este mundo, miré como ella entro, y Grace en esos segundos… me mantuvo por un par de segundos confundido.
Quizá fue el disparo, quizá fue un disparo y su cabello n***o todo lo que necesite para recordar el pasado, mirando hacía atrás después de tanto tiempo evitando hacerlo, quizá fue su risa al final de mis chistes o el modo en el que Grace me los seguía… Pero terminé confundido. En dos realidades juntas, pero con el mismo problema…
El disparo….
El disparo resonó en mis oídos, recordándome a aquella vez… Donde mi chica murió, por muy extraño que resulte el pasado llego a mi en un modo especialmente doloroso, por un par de segundos no me moví, no podía moverme, recordando lo que ella paso, lo que termino siendo el resultado de un desastre.
Su muerte. No pude salvarla, el miedo había llegado a mi cuerpo y solo me acerqué a ella minutos después, había demasiada sangre en el suelo, y sus ojos se estaban cerrando.
Lo destrozada que se encontraba en el suelo, intentando frenar la sangre que salía de ella mientras que sus ojos eran inundados de lágrimas era una imagen que terminaba por romper el corazón de cualquiera que viera tal escena, llame a la policía ante el disparo que resonó por todo el lugar, cuando entré, sus ojos eran un mar mientras que sus manos no podían estabilizarse, después de ello, cuando la policía llegó ella dejó de hacer movimientos, sin embargo lágrimas escurrían de sus ojos en fragmentos de momento, me levante apenas llego la policía, un suicidio, eso fue lo que sucedió.
“—Esta bien cariño…—, susurró en mis manos—, El destino lo eligió, dios me quiere con él”.
Recordaba el odio que entro a mi corazón, mientras que solo podía sentir mis ojos llenos de lágrimas, ¿Por qué querría quitarle la vida? Después recordé, que ella era buena persona. Siempre lo fue.
“—Prométeme, que seguirás adelante. Siendo el chico del que me enamoré—, Susurró tosiendo, sangre comenzó salir de sus labios—, Te amo Gael”.
No pude haber terminado—o si quiera mencionado esta—, cuando ella cerró los ojos, partiendo de este mundo material. No pude hacer nada por ella, no pude ayudarla.
Después reaccioné recordando lo que escuché, un disparo, no podía suceder nuevamente. No podía dejar que otra vida fuera arrebatada. Baje rápidamente del auto corriendo hacía la casa en la cuál ella había entrado, la situación me dejo helado.
Ahí estaba ella, hincada a un lado de ella, pasando sus manos por el rostro intentando frenar la sangre que salía de su cabeza. Un disparo en la sien… En la cabeza, ella abría muerto ya seguramente. Fue ahí que miré el lado más humano de Grace, y el más roto quizá.
Sus sollozos eran presentes mientras que sus manos temblaban, podía ver algo de ella en mí, aquel día en que miré a ella morir. Me agaché quedando a su altura.
—Grace—, llamé tomando sus muñecas—, Ven, suéltala.
Eran plegarías inútiles, Grace se encontraba tan aferrada al cuerpo de Paulina, aterrorizada y llena de tantas emociones le fueran posibles. Sus manos aferraban su ropa y sus lágrimas empapaban esta. Un relámpago entro por la ventana, mientras que podía comenzar a escuchar como un par de ramas golpeaban la ventana.
En realidad, me dolía el modo en el cuál se miraba, con sus manos temblando y su labio inferior igual, tomé entre mis manos su rostro obligando que me mirará, sus ojos estaban llenos de lágrimas, pero… Parecía no mirar con plenitud, parecía estar presente más no sentir por completo, temía que ella dejará de sentir, que se perdiera en este momento.
—Grace, mírame—, mencioné entre dientes pasando su cabello oscuro detrás de su rostro—, Grace, tienes que mirarme.
Durante demasiado tiempo, ella dejo que sus emociones se quedarán dentro de su cuerpo sin expresarlas por completo, la agonía crece, El incendió comenzó y si este se salía de control, sería cenizas, se apagaría eternamente.
—Grace regresa—, pedí, supliqué—, Grace no te vayas por favor—, susurré mirando sus ojos…
Las lágrimas no dejaban de salir de su rostro, sus ojos cada vez se miraban más cansado mientras que la sangre cubría su ropa levemente. Ella se recargó en la pared, apoyando en sus piernas, mientras que lagrimas no dejaban de salir de su rostro, mirando hacía Paulina, a pesar de que intentaba demasiado que no lo hiciera. Ella miraba hacía el cuerpo sin vida.
Llamé a la policía, junto con una ambulancia para que se llevarán el cuerpo de ella… Me senté junto a Grace en lo que ellos llegaban, pasando su cabello detrás de su cabeza, susurrando que estaría bien.
Estaba seguro de que estaba entrando en estado de shock, o algo parecido, tenía la esperanza de que podría ayudarle para sacarla de eso, sólo necesitaba que llegarán los policías y notaran que había sido un suicidio, sabía que Grace tenía un arresto, libre de cargos un par de semanas después debido a sus hermanas, pero en realidad… Podía ser que estuviera en una especie de prueba.
Fueron largos minutos, en los cuáles solo podía ver como Grace no se movía, no hablaba y apenas respiraba. Había entrado por completo así, había visto cómo moría…
Levanté mi cuerpo cuando las sirenas de la policía habían iluminado la entrada a través de la ventana, Grace no se inmutó, no hizo ningún movimiento. Temía por ella, temía por lo que pudiera llegar a suceder después de esto.
Apenas me acerqué a la puerta y abrí, encontré a dos oficiales de policías, entre uno de ellos un amigo de mamá, Parker. Comenzaron a examinar el lugar, mirar con ligera atención cada una de las cosas que se encontraban aquí. Fue ahí que inclusive con las personas entrando y saliendo, el sonido de la radio de los policías y la lluvia chocando con las paredes que me di cuenta que en realidad habíamos perdido a Grace. Se encontraba dentro de su propio mundo, bajo su propia realidad.
—Todo apunta a que la historia que nos diste es correcta. La escena—, menciona a lo que asiento—, Todo.
—Quería llamar, antes de llevarme a Grace. No quiero que parezca cómo si hubiéramos sido los culpables—, comencé metiendo ambas manos en los bolsillos—, No fue así…
—Lo puedo notar—, carraspea agachándose, tomando entre sus dedos con un par de guantes el arma con el cual se asesinó—, Siempre estas aquí en los momentos mas amargos—, señaló en mi dirección, arqueando su ceja. Claro que lo había notado Parker—, ¿Qué hacías aquí?
—La traje a ver a su madre—confesé mirando en dirección a Grace, quien miraba hacia su madre—Se suicidó frente a ella.
—No sabía que Paulina tenía una hija—menciona el oficial siguiendo mi mirada—, Aunque claro, puedo ver cierto toque de similitud…
Poca similitud. Es decir, podía ver entre medio como ambas tenían el cabello oscuro, y un par de ojos grandes… Claro y la misma nariz.
—Sí, sí. Tiene cuatro hijas—, mencioné con leve tranquilidad—, Ella es la más joven.
El oficial se acercó a ella, poniéndose de cuclillas, intentando obtener alguna respuesta de lo que podría sentir o pensar ella, claro que un intento nulo puesto que no dio uso de razón, ni la más mínimo, no miró en su dirección, no se inmuto.
Me agaché a su lado sintiendo sus manos heladas apenas las tomé, hacía demasiado frío, con la lluvia, el viento… Quité mi chaqueta colocándosela sobre los hombros.
—Creo que… Lo más recomendable es que la saques de aquí—, sugiere levantándose. Esta vez sin mirar hacía ella—, Tiene que salir de este lugar.
—Lo sé. Gracias Parker.
—Llévala a casa. Llámame cuando ella mejoré para confirmar tu historia y tomar una declaración—, me pide a lo que asentí—, Saluda a tu madre de mi parte.
—Claro. Lo haré—, me limité a decir, acomodando por completo mi chaqueta, para que al levantarla esta la cubriera aún inclusive de la lluvia.
—Ella esta bloqueada emocionalmente, debió ser duro. No pensará con claridad—, comentó a lo que asentí—, Será cuestión de tiempo para que pueda regresar en sí…
Asentí, para tomar entre mis brazos su cuerpo, para terminar por alzarla del suelo, nuevamente ella si quiera se inmuto. Miré a sus ojos, aquellos ojos que miraban a la nada, parecían encontrarse vacíos y tan adoloridos, cómo si en realidad esta vez ya no sintiera demasiado con todo esto. No podía entenderle con claridad, a decir verdad. Caminé en dirección de mi auto, con pasos rápidos apenas salí de la casa, la lluvia comenzaba a cubrir el cuerpo de ambos, mientras que el frío erizaba mi piel. Abrí la puerta con cuidado de que ella no se me cayera, para terminar, colocando su cuerpo dentro del auto. Cerré la puerta para caminar con pasos rápidos hacía mi asiento.
Me sentía satisfecha, satisfecha del como se encontraba Katherine, del cómo estaba sobre una cama de hospital, mientras los doctores iban y venían haciendo estudios de lo que fuera lo que se le suministro a ella.
Había tres pilares dentro de la historia, era lo que había notado cuando todo esto comenzó, en palabras más especificas cuando yo comencé todo esto.
El primer pilar, Julieta C. Morgan. Ella era quien conocía las fortalezas de todos y podía saber como organizar los modos, sabía los puntos fuertes, misma razón por la cuál ofrecí el primer punto, los cinco se iban y ella no tendría porque quedarse. Regresaría.
Julieta podía ser quien entendía todo.
Katherine D. Morgan, la chica valiente. La cabeza de ella era todo un misterio, unía las piezas como un rompecabezas, las ideas claras, la mente amarga. Pondría a cualquier persona por encima de ella, por hacer el bien.
El último pilar, Grace Hastings, inteligente, sabelotodo. Creada en el mismo modo que yo, esperando que ella hiciera el trabajo sucio… Por un par de meses ella logró superarme, podía saber en modo perfecto todo… Cada secreto, cada mentira. Cada error.
Con ellas tres fuera, Julieta en Rose Wood, Katherine en el hospital, Grace… Rota, el siguiente paso podía ser dado.
Ellas tres podrían haber dado conmigo, podían haber llegado a mí desde hace demasiado tiempo a decir verdad… Si yo no les hubiera jodido la vida, si no les hubiera jodido emocionalmente una... y otra, y otra vez. Las necesitaba fuera para poder acercarme más.
—Cruzaste la línea—me acuso Fernanda, frunciendo las cejas—No eres Claudia, ni Paulina... Esta venganza...
—Esta venganza, la atrajeron por sí solos—interrumpí con desdén, moviendo la pieza de ajedrez—No era tan difícil...
—Se ve afectada—espeto en volumen bajo Fernanda—Ella...
—Ella es fuerte, sería la reina del juego—espete sacudiendo la pieza de ajedrez—Sin ella, sería más fácil ganar.
El parabrisas estaba lleno de lluvia, mientras que el limpiaparabrisas intentaba abrir paso al agua, para poder dejarme ver. Escuchaba el sonido de la lluvia chocando con el cristal, escuchaba la respiración lenta de Grace y escuchaba a la perfección mi corazón latiendo a una fuerza descomunal por la culpa que tenía mi cuerpo al haberla llevado ahí, no debí hacerlo. Miraba en su dirección por el rabillo de mi ojo constantemente, tantas veces como me fuera posible, estaba más que preocupado por ella, estaba hecho un desastre por ella.
El modo en el que me arrepentía por haberla llevado a ese lugar era tan grande que seguramente no tardaría demasiado antes de lograr explotar mi cuerpo. Me arrepentía de una forma abrupta el haberla traído esta noche, yo había ocasionado su ruptura.
Por un par de minutos conduje sin un destino marcado, no sabía a donde llevarla, no sabía a donde debía de llevarla, lo que en realidad sería correcto… Terminé por conducir a mi casa, esperando que las cosas no pudieran malinterpretarse. Saith me había dicho en el hospital que Olivia había salido ya que tenía que recoger unas cosas con su novio. Por lo mismo no se encontraría en casa… Y Katherine estaba hospitalizada—y así se quedaría por un tiempo quizá—, no sabía en donde estaban sus llaves o si podría llegar a ser correcto que ella pasará la noche en mi casa. Pero tampoco quería que ella se quedará sola. No ahora.
Me mantuve callado todo el transcurso, mientras miraba constantemente en su dirección, en realidad una parte de mi sentía una gran necesidad de mantenerla a salvo, protegerla. Con cada uno de los pasos que daba, una parte de mí la miraba y solo esperaba poder encontrar un modo de lograrlo.
Con un movimiento muy cauteloso busque la mano de ella para entrelazar nuestros dedos, esperando que pudiera sentir que ella se encontraba aquí, no quería sentir que ella se estaba hundiendo y no haber hecho nada al respecto para que ella no lo hiciera. No quería perder de nuevo a una persona que me importara.
De un modo quería que ella saliera de aquel trance en el cuál había caído en los últimos minutos, que mirará hacía el frente… Podía mentir diciendo que ella no me importaba lo suficiente para esto, podía mentir diciendo que recién le conocía y que en realidad no me importaba si esto quedaba a su suerte, pero… Me importaba.
—Todo estará bien—, le prometí apretando un poco más su mano—, Todo estará bien.
—Ellos te dejaran apenas se enteren que eres tú—acuso con un toque molesto, deteniendo el juego de ajedrez—, ¿Por qué solo no admites que sería mejor si solo rompes el plan?
—El daño ya está hecho.
Cuando las personas en realidad te importan causan sensaciones diferentes dentro de tu cuerpo, intentas hacer las cosas necesarias para poder mantenerle a salvo… A pesar de que ello pudiera meterte en problemas, a pesar de que después de eso todo se hiciera un desastre mal visto, mal vivido.
Mire sus ojos, rojos inyectados en sangre, perdidos en la nada, Grace me recordaba a mi niña, la novia que un imbécil me arrebato con un tiro, no por apariencia, su único parecido sería su cabello n***o, sin embargo, veía en ella a la chica que no pude proteger, quien murió en manos de un tiroteo, después de investigar un poco había sido la última venganza que tuvo Paulina con mi madre, quien se quedó con el chico que ella siempre amo, las palabras de mamá eran claras "Yo viví con él amor de mi vida, tu no podrías", tenía demasiado sentido si me mirabas con el tipo de atención, Mamá fue feliz, Paulina no.
Pase mi mano por el cabello de la chica, apartándolo de sus ojos, la dejé en mi habitación, para después bajar a la cocina, miré en el reloj en lo alto de la pared, 3:46, un poco demasiado tarde, el plan de ella—quien estaba haciendo esto—Seguro iba con un propósito más lejano, aquel que sacara del juego por un rato a Katherine y a Grace, eran quienes hacían las cosas con el cerebro, no con un impulso lejano a lo que sería fuerza, razón y no impulso.
Escuche tres toques en mi puerta, tras la voz de Uriel pidiendo que abriera la puerta, le había llamado hacía un par de minutos, para hablar acerca de lo que sucedía, Katherine estaba hospitalizada de nuevo mientras que Grace tenía un colapso nervioso. Me acerque a la puerta, notando como en su mano izquierda tenía un paquete de cervezas mientras que en la derecha se encontraba un cigarro detenido en la altura de su boca.
—De nuevo, otra semana de mierda—, señala alzando las cervezas, mientras que su mirada se encontraba cansada—, Otro día, otro problema.
—Creía que sería como lo habíamos planeado en tu departamento cuando nos acercamos a Juls—, confesé haciéndome a un lado, el se adentró a lo que yo cerré la puerta detrás de él—, Parecíamos tener un plan brillante.
—Y reinábamos las calles, ahora somos el blanco.
Después de tanto tiempo de ser nosotros quien tiráramos en esa dirección. Pensé.
—Creíamos tener todo en control—, me reí entre dientes—, Al menos tu encontraste una persona que vale la pena.
Se gira sobre sus talones, estirándome una cerveza, pero ¡Sorpresa!, sus ojos enfocaron mi camisa, llena de sangre al igual que mis manos.
—Que demonios… ¡¿Eso es sangre!? —, preguntó exaltado con los ojos por salir de sus orbitas—, Mierda, mierda… ¿Mataste a Grace?
—Estas demente—, solté con una risa—, No es mí sangre y no de es de Grace, ella… En lo que cabe, ésta bien.
—¿En lo que cabe? ¿Qué fue lo que sucedió? —, sus cejas se fruncieron, tomé la cerveza destapándola con mi anillo—, ¿Ella esta…?
—Esta arriba, su madre… Paulina, acaba de morir—, solté. Le di un trago a mi cerveza, recordando aquella escena, con toda la sangre, el disparo—, Así, que… eso.
—¡Joder, Gael? ¿Fuiste tú? ¡¿Mataste a su madre!?
Era demasiado el cómo Julieta había influido en él, tanto del modo que se estaba comportando, aquella actitud preocupada de mamá oso, que quiere que cada uno de sus bebés osos estén a salvo.
—Saca a Juls de tus expresiones, solo por un segundo—, chisté frunciendo las cejas—, Grace fue a hablar con ella. La llevé—, aclaré. Noté como parecía concentrado, sus ojos fruncidos—, Hablaron, después de ello ella se metió un tiró—, solté bebiendo de la cerveza alargando la oración. Vaya noche de mierda—, Ella está en shock y Katherine… Esta hospitalizada dio su vida para salvar a alguien. No lo se bien, Grace lo susurraba.
Lo susurraba cuando salimos de el hospital. Ella era bastante peculiar, cuando la recogí en la calle y la llevé, pensaba las cosas y algunas las susurraba, como si de un modo eso le pudiera ayudar a entender, estaba seguro que no había sido intencional. Cómo sabía que había revisado el celular de Katherine para llegar a eso, noté como miraba por el rabillo del ojo, pensando que yo estaba dormido. Sueño si tenía, pero una parte de mi cuerpo no podía soportar el hecho de no estar ahí si ella me necesitaba.
Aclaré mi garganta, bebiendo nuevamente de la cerveza. Esto era jodido y desesperante, cuando me uní a los bandos solo era por querer tener venganza sobre ella más no creí que esto pudiera extenderse así, de este modo.
—Fue a Julieta—, menciono por lo bajo cerrando los ojos—, De a ver sabido que era por parte de ello, no la hubiera dejado ir…
—¿De que hablas? Fue sacada del juego—, me encogí de hombros. Cualquiera querría tener esa oportunidad.
—No, no… Esto no puede ser tan sencillo, no daría así de fácil.
—¿Fácil? —, pregunté a lo que él asintió—, Sí no hubiéramos llegado Grace y yo, posiblemente Kaths estaría muerta.
—No me refiero a eso, es solo…
—Kathy seguro quería mantener a salvo a Juls y los bebés, seguro esa fue la misma razón por la cuál ella se fue. Querer a salvo a sus bebes.
Por un par de minutos nos quedamos en completo silencio, no había tantas cosas que en realidad yo quisiera decir, esto era demasiado que pensar, a decir verdad, se sentía tan pesado y difícil de asimilar. Las personas a las cuáles les comenzaba a tomar cariño sufrían, sufrían a diario con cosas que no podíamos tener en control, era extraño, más que eso… Doloroso.
Juls era una amiga para mí, pero Kathy… Durante este tiempo, los meses que estuvo “sola” aquí en Nueva Jersey, hacíamos lo posible por mantenerla a salvo, en realidad… Le había tomado un cariño bastante grande, era como una hermana para mí, la miraba de ese modo y quería que ella estuviera bien.
Poco a poco, ellas habían logrado sacar nuevamente a la parte de mí que se había escondido debajo de la piel con tal de no ser expuesto, comencé a ser menos frío, pero no baje la guardia por completo.
—¿Has pensado en lo que será de los bandos? —, pregunté a lo que el sacudió la cabeza—, Rey es hermano de Katherine, primo de Juls… ¿Sabes que odiará si algo sale mal? El odio mas grande caería en ti por parte de ella.
—Lo sé. Sigo pensando…
—Por cierto… Uriel—, llamé, aclarando la garganta—, Cuando esto terminé, cuando logremos salir de esto… Saldré del bando.
—¿Por una chica? —, arquea su ceja, aparté la mirada y noté como una risa salía de sus labios—, ¡Por una chica!
—No es por la chica, ni por algo así…—Dejo caer mi peso en el sofá para después soltar un suspiro—, Entré en el por las razones equivocadas.
—Ella no habría querido que te vengarás—, señaló a lo que asentí. El dejo caer su peso junto a mí para asentir—, ¿Grace te recuerda a ella?
—¿Por qué lo haría? —, fruncí las cejas levemente—, Son tan diferentes, en personalidad, en aspecto, no tienen nada similar.
—Es solo… Qué es extraño verte detrás de ella, cuando no querías estar con nadie meses atrás—, se encogió de hombros—, Pero me alegra que después de tanto tiempo encontraras a alguien…
—No, no es de ese modo—, interrumpí frunciendo las cejas levemente—, Es solo que…
—¡Vamos, Gael! Todos hemos visto que desde el día uno tus ojos siempre están en su dirección, y sonríes como idiota cuando hablas con ella.
Pero, era por diferentes razones. Anteriormente podía papar moscas por ella sin problema alguno, porque no sabía la verdad. Pero ambos mentimos, yo le mentí diciendo que tenía 23 años, queriendo que corrigiera diciendo que sabía la verdad. Recién había cumplido los 21, era el más chico de los cinco, pero eso no cambiaba ningún aspecto. Solo… Quería saber si ella me recordaba.
—Así que, esta familia tiene secretos como espuma—, alargó al ver que no seguí su tema de conversación.
—Vaya chicas interesantes—, me burle con diversión—, Y yo que creía que ustedes eran la parte “picosa” de sus vidas.
—Sí… Que menudos cambios—, soltó mirando su cerveza—, ¿Quieres saber que fue lo que encontramos?
—¿Revisaron de nuevo la casa de Juls? —, asintió—, ¿Qué fue?
—Las notas que ella recibía, ninguna forzaba la cerradura, al igual que Katherine, confían lo demasiado en esa persona que ella tiene llave—, mencionó con una ligera mueca—, Es demasiado cercano.
—Teníamos eso en mente, ¿No es así? —, pregunté.
Si creíamos eso, demasiado. No podía ser cuestión de suerte que quien hacía esto pudiera tener acceso a todo en su vida sin siquiera errar una sola vez, hacía las cosas a la perfección y para haber podido entrar alguna vez, debieron haber dado acceso, no dudas de las personas que quieres, no dudas de lo una persona que ha estado para ti durante tiempo. No hay razones para tener que hacerlo.
—Estuve pensando las cosas, ¿No has pensado en Danik? —, cuestionó a lo que le miré dudoso—, Es decir, ella pareciera ser un poco… Inestable, va y viene de California a Nueva Jersey…
Sí, sí… En realidad, lo pensé en más de una ocasión, ella encajaba perfectamente en estar cerca de ambas partes, era mejor amiga de la hermana de Juls, Gisela, era prima de Caleb, por lo cuál le era fácil ir y venir detrás de todo esto, teniendo el poder de acceso para ambos, teniendo el acceso de la familia Morgan y los bandos. Pero…
—Sí, lo pensé. Pensé en ella en más de una ocasión—, confesé, tenía todo el perfil perfecto para lograr hacer un plan como ese. Saqué un cigarro de mi chaqueta, para encenderlo—, Es prima de Caleb, no podría.
Solté el humo, para notar como negaba dejando su cerveza a un costado de él.
—No, no son primos—, interrumpió con una mueca marcada—, Meras formalidades. Caleb comenzó a gustar de Drey, pero sabía… Que Danik y Drey eran amigas.
—Y las amigas tienen esa regla de no salir con el ex—, continúe a lo que él asintió.
Vaya, que había sido demasiado listo. Brillante.
—Fueron novios… Y las cosas no terminan ahí.
—¿Qué dices? —, pregunté confundido, frunciendo mis cejas—, ¿A que es lo que quieres llegar?
—Ellos fueron novios hace un par de años atrás, y siguen siendo cercanos—, se levanta sacando su celular del bolsillo, para terminar, mostrándome una fotografía de ellos… besándose—, Ellos siguen siendo cercanos, en más de una ocasión le ha puesto los cuernos a Drey. Siempre la lleva a las ferias… Fingiendo que nada sucede, pero lo hace.
—Y Drey... ¿No lo sabe? —, cuestioné.
Era la misma razón por la cuál nunca me gusto lo que hacían ellos, jugar con las chicas, en ocasiones son personas cercanas… En realidad, nunca entendí que era lo que ellos querían, que era lo que esperaban. ¿Por qué estarían con otra chica si en su vida ya tienen a quien dicen ser “el amor de su vida”? Era ridículo.
—Caleb sospecha. Y temé que Grace le cuente la verdad—, se encogió de hombros—, Por eso es tan borde con ella, cree que en cualquier minuto podría decirle la verdad. Va detrás de Drey como perro faldero y va detrás de Grace queriendo intimidarle.
—Que Danik se acueste con él no la hace quien revele los secretos—, señalé cautelosamente—, Solo la hace… Una mala amiga y un poco mentirosa quizá.
—Podría ser que sea una chica mala, es lo que hace.
—Viene de grupo de malos—, completé en tono bajo, más para mí que para él.
—Bingo—dice agitando su cerveza de lado a lado con una mueca—Y eso ni el tiempo lo cura.
—¿De qué hablas?
—Somos malos, ni yo enamorado deje de serlo y Gilberto arrastro a Katherine en ello. Caleb destrozo a Drey, ¿Alguien cambió?
Yo cambiaría, por la persona correcta. Pensé.
—Eso no significa nada...
—Sobre valoran todo, el amor no te hace buena persona—espeto seco—Nadie cambia por amor.